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Pequeñas infamias

Una cuestión de elegancia

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Comentaba no hace mucho Manuel Vicent en una de sus columnas que, si las noticias que recibimos cada día fueran comestibles y en lugar de ir al cerebro se digirieran en el estómago, bastaría con un solo telediario para morir envenenados. Añadía también que el estómago es muy delicado y, si algo le sienta mal, lo vomita; el cerebro, en cambio, admite toda clase de basura, cuanto más sucia, más le gusta.

A pesar de que sea cierto lo que apunta Vicent y de que el cerebro se traga todo, me imagino que ustedes como yo estarán ... hasta el jopo de la dieta de corrupciones, guerras, dislates, imbecilidades, arbitrariedades, trampas, etc. con las que nos deleita la actualidad. Por eso hoy quiero pasar de esta papilla estomagante y hablarles de 'mi ídola' Iris Apfel.

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