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Pequeñas infamias

Una de esas preguntas que uno prefiere no hacerse

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Hace tiempo que quería escribir un artículo sobre este tema, pero iba posponiéndolo. Primero, porque se trata de una de esas realidades incómodas que todos conocemos, pero preferimos no ver. La segunda razón es que, precisamente porque a nadie le interesa afrontarlas, apenas se publica información y resulta difícil encontrar datos fidedignos al respecto. Hablo del trabajo infantil, una lacra social que uno asocia a tiempos pretéritos y a las novelas de Dickens, pero que es más actual y real que nunca.

¿Bienes de consumo baratos y energías limpias a costa de trabajo semiesclavo? He aquí la contradicción y el reto a afrontar

Seguramente ustedes, como yo, alguna vez se habrán preguntado cómo es posible que un par de pantalones, una camiseta o cualquier otra prenda pueda costar ... una cantidad irrisoria, pongamos que cinco, seis o diez euros. ¿Cómo se produce ese prodigio si el precio debe englobar costes de materias primas, confección, salarios, traslado desde el remoto país en el que se fabrica, impuestos, aranceles, etcétera?

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