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PEQUEÑAS INFAMIAS

Un verbo que se conjuga poco

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Hace unos días, la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género hizo unas declaraciones en las que abogaba por prohibir los piropos, ... a los que considera, y cito textualmente, una auténtica invasión de la intimidad de la mujer . Según ella, la sociedad tiene la piel demasiado fina con respecto a este asunto y nadie tiene derecho a hacer un comentario sobre el aspecto físico de una mujer, porque supone una invasión. Leo la noticia y me pregunto si la señora Ángeles Carmona no tendrá ideas más felices para combatir tan terrible lacra social. Para empezar, le diré que anda muy atrasada de noticias. Como saben bien todas mis congéneres, hace ya mucho tiempo que en España no se oyen requiebros, galanterías ni piropos retrecheros que le alegraban el día a una. Por fortuna tampoco se oyen bastezas e insultos, pero, en nuestro afán de ser políticamente correctos, me temo que con el agua sucia tiramos también al bebé, y ahora ya nadie murmura un elogio ni en la calle ni en ningún sitio por miedo a ser tachado de machista. ¿De verdad cree la señora Carmona que se lucha contra la violencia de género ampliando la brecha ya existente entre los dos sexos? ¿Piensa de veras que el problema se acaba multando a un muchacho por intentar abordar a una chica en un bar, o a un compañero de trabajo por decir qué guapa estás esta mañana ?

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