El bloc del cartero
Almudena
Somos más de autoestigma que de autoestima, se duele uno de nuestros lectores, a propósito de la poca generosidad que mostramos con aquellos de nosotros que en el campo que fuere alcanzan algún logro relevante. Apunta solo unos pocos de los muchos ejemplos que podrían ponerse y concluye con el más reciente, la escritora Almudena Grandes, una novelista de fuste y mérito, se compartan o no sus ideas sobre la vida y la literatura, a la que se ha preferido desde algunos sectores poner en la picota por sus opiniones antes que mostrarle compasión en esa hora dolorosa que nos alcanzará a todos. Madrileña de origen y ejercicio, también en sus páginas, el alcalde que la hará a regañadientes Hija Predilecta de su ciudad ha declarado que en realidad no se lo merece. Además de generosidad, nos falta elegancia.
Cartas de los lectores
Carta a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos: este año he sido muy traviesa y no me he portado bien. Lo cierto es que, evocando a Jeanette, soy rebelde desde ... que nací; tal vez el mundo me haya hecho así. Viví atropelladamente. Me fui muy joven de casa, movida por las ansias de la libertad y los deseos de explorar nuevos horizontes. Mis papás intentaron retenerme, pero fue en vano, corrí a toda prisa y hui desoyendo sus plegarias. Sé que mi partida les causó un profundo disgusto. Poco tiempo después regresé, pero ya se habían marchado para siempre... Tal vez la culpable sea yo, o así lo sentía al mirar el reflejo triste en los ojos desolados de amigos ya contados. De aquel pequeño rincón del universo que un día había sido mi hogar, tan solo quedaba un desierto inhóspito. Percibía que mi presencia era incómoda y asediaba la vida a mi alrededor. Así que, poseída por la furia del rechazo, emprendí nuevamente el vuelo y viajé sin freno por el mundo entero. Conocí a miles de personas y, desatada de locura, viví intensas relaciones, me aferré vilmente y destruí hermosos corazones. Con el tiempo, me gané el odio de la gente. Causé dolor y miedo, mucho miedo. Fui capaz de lo imposible y coloqué al mundo entero frente al espejo de la muerte. Ya jamás volveré a ser la que era, aunque en el fondo permanezca íntegra mi esencia puñetera. Queridos Reyes Magos, soy una cepa mala e indigna de ser convertida apenas en el carbón que acompañe vuestro camino. Nada más justo puedo pediros que un mundo libre, y libre de mí… Sin duda, sería un buen regalo para dar comienzo al Capítulo 1 del año 2022. Firmado: la variante original.
Montse Padrón. Ourense
La intrahistoria
Se ha hecho viral una esquela mortuoria, publicada hace unas pocas semanas, en la que los deudos del difunto se referían a los deseos de este de salir en los periódicos... ¡y ahora que lo había conseguido, no estaba ya para disfrutar la apetecida notoriedad! Y uno, que se enfrenta al nuevo año amenazado por virus mutantes y peligros de toda índole, no puede sino admirar a tantos héroes y heroínas anónimos que, en situaciones tan críticas como las vividas en el año que se fue (pienso en la maldita pandemia, pienso en el volcán de La Palma), dieron muestras de un arrojo y un espíritu de sacrificio casi inconcebibles. La gran mayoría de ellos no aparecerá en vida en ningún periódico, pero ya forma parte de eso que Unamuno llamó 'la intrahistoria', de esa existencia que es... «la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentida que se suele ir a buscar en el pasado enterrado en libros y papeles y monumentos y piedras». Sus nombres están para siempre grabados en otro tipo, este perdurable, de escritos; de esos que todos tendremos que leer «algún día, después, alguna noche» (Blas de Otero).
Javier Poch Zatarain. San Sebastián (Guipúzcoa)
Autoestima y autoestigma
Nadie es profeta en su tierra. Depende de en qué tierra se nazca. Los sendos homenajes ofrecidos a los fallecidos Belmondo y Baker han suscitado nuestra comprensible y justificada envidia, por el afecto y respeto que en Francia profesan a sus ciudadanos célebres, en contraposición a la displicencia con que aquí tratamos a quienes despuntan. Seguimos guarecidos bajo nuestro tejado cargado de piedras. A una escritora de la categoría literaria de Almudena Grandes se la habría despedido allí con mayores honores. Propendemos a denostar el sempiterno chovinismo francés. Suele ser aconsejable fortalecer el amor propio cuando se carece del ajeno, con el riesgo de que un exceso de apego a uno mismo pueda derivar en delirio narcisista. Pero, entre la autoestima de nuestros vecinos galos y nuestro autoestigma, debe de existir un punto intermedio. Es atávico el menosprecio que aquí se les dedica a los más sobresalientes pensadores científicos, artistas, pensadores y genios de toda índole. Cernuda, Machado, Lorca, León Felipe y muchos otros, hoy valorados, no fueron antaño poetas en su tierra.
Jon Arza Pérez. Pasai Antxo (Guipúzcoa)
Matrimonio evanescente
Creo que en esta casa hay demasiados silencios. Hace más de dos años y medio que me estoy planteando el divorcio. Mi mujer está ausente, como si hubiera abandonado el hogar. La convivencia es casi inexistente. En común, además de dos hijos adolescentes, ávidos de tecnología, tenemos una hipoteca, el préstamo del coche y una plaza de garaje libre de cargas. Y es que, volviendo a la comunicación, es inconcebible que ya te pidan un vaso de agua por WhatsApp. De locura. Pero mi esposa no dice nada. Ya no discute con ellos ni, sobre todo, conmigo. Todo le parece bien. Y echo de menos esa continua negociación, ese toma-daca, quid pro quo o, simplemente, haz lo que te dé la gana. La resiliencia, ese término que ha resucitado la pandemia, me invita a aguantar siempre un poco más. Aún no me veo preparado para afrontar un cambio de estado civil: divorciado o separado. Y es que, desde hace casi dos años y medio, me cuesta asumir que soy viudo, en régimen de gananciales, y casado con una estrella que nos ilumina desde el cielo.
Juan Francisco Arenas Escaso. Cáceres
El 'cuñao' que llevas dentro
Nadie encuentra agradable, y menos en Navidad, la historia de un hombre que recibió la intempestiva visita de la desgracia humana. Hablo del libro de Job. Al releer el relato de aquel personaje, observé que, además de perder salud, hacienda, familia y aguantar improperios de 'la parienta', por si fuera poco, soporta a tres 'amigos' que van a darle la chapa. Deseaban explicarle al bueno de Job las causas de su infortunio y aconsejarle sabiamente para salir del atolladero. Y para más inri, cuando parecía que quedaba todo dicho, se presentó un cuarto personaje que no quería perderse la oportunidad de meter baza. Aquello, la presencia de esos pelmas, sí debió de poner a prueba la proverbial paciencia de Job. Hoy serían también definidos como 'cuñaos'. Se trata de esos especímenes que quizá se han colado en nuestros hogares en estas fiestas amenizándolas con lo más granado de sus perlas intelectuales: cualquier compra que hayas realizado y de la que estés satisfecho él la habría conseguido a mitad de precio; nadie sabe, por supuesto, más de fútbol; sus vacaciones, sin duda, han sido las más excitantes; y de política ni hablemos: cómo nuestros gobernantes no se han dado cuenta de que está desperdiciándose un gran estadista que arreglaría el país en dos patadas. Hace unos días un amigo filósofo me dio una descripción del 'cuñao', para mí desconocida. Me explicaba que lo contrario del amigo no es el enemigo, sino el pelma (el 'cuñao'). El enemigo, en principio, nunca te hace compañía. El amigo, por definición, es quien acompaña tu soledad. El pelma, por el contrario, es quien te la roba, en especial con su murga. Todo esto podría sonar bien de no advertir que también en mí se manifiesta ese gen cuñadil que espero sacudirme algún día para hacer de este mundo un lugar más habitable.
Rubén Rodríguez Rubio. Pamplona
Inmersión lingüística
Los castellano-parlantes catalanes sabemos que la inmersión lingüística es la clave de la integración social de cualquier persona en Catalunya. La inmersión en la lengua catalana es el sistema para conseguir la plena integración del inmigrante en la cultura catalana. Comprender el catalán lo consigue todo el mundo en poco tiempo, pero si, además, intenta hablar en catalán (y casi todo el mundo que lo intenta lo consigue), se le abren todas las puertas de la sociedad catalana y es rápidamente integrado y aceptado en ella, ya sea blanco, negro, amarillo, indio o de cualquier otra etnia. Así pues, la inmersión en la lengua catalana permite la plena integración de cuantos la desean y este proceso se consigue por la mera acción de su propia voluntad, lo cual no ocurre en otros países, como, por ejemplo, en Francia. Su integración depende solo de ellos mismos y no de la aceptación por parte de los restantes miembros de la sociedad. Por tanto, todo aquel que rechaza la inmersión lingüística en lengua catalana está rechazando su posible futura integración y la de sus hijos y, por consiguiente, evidencia que rechaza la cultura catalana y su integración en ella.
Luis del Molino. Barcelona
Ulises no está al mando
Cada curso elegimos en el colegio un referente cultureta, un hilo argumental que nos acompañe. Este curso: La Odisea, en la que Homero narra la vuelta de Ulises a Ítaca tras diez años en la guerra de Troya. Pero regresar resultó tan complicado o más que la guerra. La Odisea encajaba: nuestra guerra de Troya fue el pasado año y este sería el de la vuelta a la normalidad, añorada Ítaca. En todo caso (avisábamos) no podíamos confiarnos o habría problemas. La metáfora, ay, se ha tornado real, y el trimestre ya es odisea: nunca habíamos confinado a tantos niños ni tantos de nosotros habíamos caído enfermos. En el canto X, Ulises llega a la isla de Eolo. Este le regala una bolsa con vientos. Cuando ya tocaban Ítaca, sus hombres abrieron la bolsa: los vientos, libres, desencadenaron una tormenta. Adiós a toda esperanza de regreso. También nosotros acariciábamos el fin de la pandemia. Ensayábamos villancicos, y ómicron tiró las panderetas al suelo. Los colegios hemos hecho todo para mantener los vientos en la bolsa, pero, como sociedad, no hemos podido evitar abrirla. Apelemos a la responsabilidad personal como única solución, que Ulises no está al mando. Y el segundo trimestre, ¿qué?
Carlos Torres González. Sevilla
Por qué la he premiado… Porque la elección de la metáfora es toda una lección del arte de enseñar.