Volver

El bloc del cartero

Anonimatos

Lorenzo Silva

En tiempos que sólo algunos recordarán, a las redes se las denominaba ‘autopistas de la información’. Han pasado cuatro décadas y el debate acerca de ese sistema vial, hoy hipertrófico y omnipresente, es el derecho a circular por él sin matrícula, como ha sucedido hasta ahora. El detonante: el incremento exponencial del número de atropellos. Los que se amparan en el anonimato lo invocan como garantía de la libertad de expresión. El derecho a decir lo que identificándose uno callaría, por miedo a injustas represalias. Pero el anonimato facilita también que uno haga lo que no debe, por infringir una regla moral válida o una ley legítima. ¿Qué pesa más en su defensa, la libertad o la posibilidad de abusar de la tecla? Si se nos va de las manos, acabarán poniéndonos matrícula. Como a los coches.

Newsletter

LAS CARTAS DE LOS LECTORES

Al buen callado

No se sabe cómo, pero un día se nos ofrece opinar de todo sin cortapisas. Tras un tiempo de gestación, de trabajar con empeño en ello y aleccionarnos para su uso, se hace realidad y todos las recibimos con entusiasmo. Al principio nos beneficiamos de sus supuestas bondades. Con el tiempo las hacemos tan nuestras que las utilizamos a nuestro antojo. Finalmente hay que poner normas que regulen su buen funcionamiento: se nos han ido de las manos y ya provocan problemas, pues a las personas no se nos puede dejar a nuestro libre albedrío. Sí, estoy hablando de las redes sociales.

Inma Miravet Campos. Valencia

Bulos odiosos

La terrible noticia del atroz crimen del niño de 11 años en Mocejón ha sido ruin y miserablemente aprovechada por quienes, a través de plataformas y redes sociales, liberan la cólera en el estercolero digital. Se han difundido mentiras incluso contra el portavoz familiar de la víctima. Grupos ultras actúan con el propósito de despertar el odio y la discriminación criminalizando a menores no acompañados inmigrantes para tratar de obtener rédito político. Son agitadores de instintos y pasiones primarias que alimentan el discurso de la rabia. Urge tomar medidas para poner coto a esa piromanía social. Las redes, en particular Telegram, no deberían difundir esos mensajes de quienes se amparan en el anonimato. Y es menester abordar reformas legales encaminadas a establecer penas accesorias, como la prohibición de acceder a esos canales, e incluso la de usar el ordenador para emitir esos bulos que incitan al odio, cargados de xenofobia.

José María Torras Coll. Sabadell

Esperanza activa

Ante el nuevo inicio de las clases, creo que seguiré lamentando el olvido de la cortesía y de los modales en el alumnado. Nos habituamos a que muchas de nuestras y nuestros alumnos nos ignoren, más pendientes de los móviles que de escuchar e interactuar con los docentes. No hace tantos años, los niños y niñas que hoy rondamos los 50 tratábamos de usted al profesorado; hoy, con el tuteo, creo que se refuerza la mala educación, no la igualdad. La educación debería empezar con el respeto a los mayores, a nuestros referentes, a quien piensa distinto, porque abre puertas, contrarresta al malpensado e incluso puede desconcertar al que molesta. Sin educación ni cortesía, por más ciencia y tecnología que consigamos, fracasaremos como sociedad. Por eso, ante este nuevo curso, tomo una frase de mi admirado Luis Rojas Marcos: «El optimismo es la esperanza activa». Es decir, la confianza en poder cambiar lo que no nos gusta, pero no solos: la ayuda del otro principal agente educativo, la familia, es fundamental.

Luis Vázquez García. Arzúa (A Coruña)

Viva la vida

Agosto de 2024. Tarde de playa en un pueblo costero de Cantabria. Se está poniendo el sol. Los rayos inclinados se parecen a uno de esos grandes focos de teatro que nos hacen centrar la atención en una parte concreta del escenario. Estoy en mi hamaca. Repanchingado. He hecho un receso en mi lectura playera, y me encuentro observando a mis 4 nietos con sus amigos (todos entre 7 y 12 años), saltando en el agua y disfrutando con las olas, justo donde incide esa luz solar. Las decenas de veces que, exactamente en el mismo lugar, las madres de estos niños hacían lo mismo una y otra vez. Y en múltiples ocasiones, formando yo parte de ese grupo como uno más. En mis auriculares suena el Viva la vida, de Coldplay. Cualquiera que conozca esta canción, entenderá el porqué de que en mi cara aparezca una amplia sonrisa contemplando la escena, y grite para mis adentros con orgullo de aitite y padre a la vez: «¡Viva la vida!».

Patxi Rojo. Bilbao

Mirar al cielo

Nunca se sabe el regalo que la vida puede hacerte una tarde sosegada de verano. Me sorprende ver el cielo azul transformarse de golpe al caer el sol. Lo que al principio me parecen leves partículas, breves puntos negros flotando en el aire, se convierten al poco en gruesas hormigas aladas buscando hormiguero. Se trata de un escuadrón considerable pero deslavazado, sin orden ni concierto. Un par de gorrionas se percatan enseguida del festín y atrapan glotonas y certeras una hormiga tras de otra, sin descanso. Se une algún gorrión joven y algún macho, y al instante empiezan a llegar al estrato de cielo superior pequeños aviones blanquinegros especialistas en la caza aérea. Después llegan los abejarucos, cazando más alto, sin interferir con el resto: un baile sincronizado y perfecto, una danza a tres pistas donde cada uno lleva su ritmo y todos sacan provecho sin conflicto. Me dan ganas de aplaudir y así lo hago. Toda una lección.

Beatriz López Blanco. Molina De Segura (Murcia)

  1. LA CARTA DE LA SEMANA

    MI AMIGO MOHAMMED

Imagen - Por mostrar cómo lo que más se necesita nunca se sabe quién te lo acabará dando.

+ ¿Por qué la he premiado?

Por mostrar cómo lo que más se necesita nunca se sabe quién te lo acabará dando.

Gracias, Mohammed, por tu postal y tus palabras de ánimo. Me encantaría conocerte, darte un abrazo y decirte que sí, que tu voluntariado ha sacado una sonrisa, incluso una lagrimita de emoción de alguien en una situación muy vulnerable. Tengo la postal en el marco del espejo de mi habitación junto a la foto de mi padre recién fallecido y, cada día, además de ver mi cara enfermiza y mi alopecia, os veo a los dos y me da una fuerza infinita. Contexto: en el posoperatorio de una mastectomía bilateral en una recidiva de un cáncer de mama, voluntarias de la Asociación de Mujeres Aragonesas de Cáncer Genital y de Mama me trajeron un cojín con forma de corazón que se adapta al contorno del brazo y la axila y ayuda en la rehabilitación. Venía con una postal hecha a mano y un dibujo de trazo infantil de un arcoíris, flores y corazones que acompañan un mensaje manuscrito: «Tú puedes lograrlo. Eres muy valiente, ánimo», firmado por mi ya amigo Mohammed. La bondad no entiende de fronteras, razas, color de piel o religión. Igual sí de determinadas ideologías, donde es difícil encontrarla.

Inmaculada González Viejo. Zaragoza

Noticias relacionadas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Anonimatos

[]

Anonimatos