EL BLOC DEL CARTERO
Autónomos
Rinde homenaje la carta de esta semana a los autónomos. Esa especie humana que nunca sufre resfriados o gripes incapacitantes para la labor, y que ... en algún caso la sostiene con males aún peores; esa clase de contribuyentes que se ve apremiada por las autoridades a pagar impuestos y cotizaciones incluso cuando no tiene rendimientos ni capacidad para ello, porque alguien ha de tapar los agujeros que deja en las cuentas públicas la destreza de los más adinerados para escurrir el bulto; ese colectivo de supuestos emprendedores que una y otra vez, visto lo que dan de sí sus emprendimientos, se sienten más bien emprendidos y rehenes de una decisión temeraria. Pero sí: son sus propios jefes y, en tanto sobreviven, saborean una escalofriante libertad.
LA CARTA DE LA SEMANA
Tiene 34 años. O 55. O 23. No importa. Estudió una carrera. Derecho. O Arquitectura. O Periodismo. No importa… Son autónomos. Emprendedores. Freelancers. Sí importa que cada día, llueva o nieve, nadie les asegura sueldo, trabajo ni estabilidad. Cada mañana comienza una lucha, sin cuartel, ante un mundo globalizado y superpoblado cada vez más hostil y competitivo. Algunos pocos alcanzarán éxito y fama. La mayoría caerá en el olvido. Un autónomo jamás enferma ni descansa más de una semana. Y para qué mencionar las retenciones de IRPF o adelantar un IVA que no se ha cobrado, cotizaciones sociales estratosféricas… ¿Quién en su sano juicio elige esta senda? Sed conscientes, autónomos, de que sois los verdaderos creadores de riqueza. Sin vosotros, el país no funcionaría. Lo que parece vuestra mayor debilidad es vuestra mayor fuerza: vuestra libertad. No tendréis monumentos, pero desde esta carta os saludo.
Javier Guajardo-Fajardo Puente, Mairena del Aljarafe (Sevilla)
Por qué la he premiado… Por la audacia de escribir una oda tal a quienes quizá no contaban con recibirla.
Las promesas que no cumplió el señor Rajoy
He leído la entrevista que hizo el XLSemanal al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy con ocasión de la presentación de su libro Una España mejor. Me han llamado la atención en especial las respuestas a dos cuestiones fundamentales: 1) Sobre el cumplimiento o no del programa electoral y los impuestos. 2) En relación con «la herencia que recibió de Rodríguez Zapatero». Respecto a la primera, Rajoy contesta: «¿Qué promesas no cumplí?». Considero muy poco serio, para los ciudadanos que lo votamos, que el señor Rajoy tenga la ligereza de 'olvidar' las promesas que hizo en su programa electoral de 2011. Le recordaré las más importantes: bajar los impuestos a los españoles, derogar las leyes promulgadas por el PSOE (Ley de Memoria Histórica, Ley de Educación para la Ciudadanía y Ley sobre el Aborto), reformar el poder judicial para que los jueces sean elegidos por los jueces y no por los partidos políticos, revertir las medidas y los acuerdos que pactó ZP con la organización terrorista vasca. Respecto a la segunda cuestión, habla de la herencia recibida de Rodríguez Zapatero: ruptura del pacto contra el terrorismo y la reforma del Estatuto catalán, y el exceso de déficit público. Quiero recordarle al señor Rajoy que tuvo más de 11 millones de votos y 185 diputados. Una mayoría absoluta para poder «restaurar el pacto contra el terrorismo, hacer las reformas en el Estatuto y hacer cumplir la ley en Cataluña desde el primer minuto; y, en cuanto al déficit, hacer las reformar estructurales necesarias que necesitaba España». Dejó pasar una legislatura sin nacer nada de lo que pedía la mayoría de los españoles y por eso perdió más de 4,5 millones de votos, y eso lo hace responsable, por omisión, de la grave situación política que en estos momentos vivimos.
José Martín Escudero (Zaragoza)
Los tabúes de la salud mental
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 700 millones de personas sufren en la actualidad enfermedades mentales. En España, alrededor de un 15 por ciento de la población presenta algún problema de salud mental, pero cuatro de cada diez españoles no se han planteado nunca ir al psicólogo. ¿Es acaso un delito necesitar ayuda para ordenar tus pensamientos o sentimientos? Personalmente, no creo que lo sea, y creo que esto debería dejar de ser un tabú en la sociedad. ¿Ustedes no van al médico cuando se encuentran mal físicamente? Pues esta situación es la misma, si te encuentras mal mentalmente, hay médicos para curarlo, y esos son los psicólogos. Dicho esto, no comprendo totalmente por qué he de esperar cerca de doscientos días para recibir atención médica por parte de un profesional que me ayude a mejorar mi salud mental. ¿Por qué no recibo una cita instantánea como cuando solicito cita a mi médico de cabecera? Tal vez, este tabú mejore en el momento en que incluyamos más psicólogos en la Seguridad Social o en el momento en el que una persona que acude a una clínica para recibir ayuda por enfermedades mentales deje de ser esta tratada como una loca.
C. C. P. Santander (Cantabria)
¿Necesito tanto?
La cumbre del cambio climático se oye, se ve y no se escucha. Al menos parece una ironía a ojos de quien quiera ver. Mires por donde mires, hay consumismo a todo gas. El pasado puente no se podía andar por Madrid. Las tiendas, a rebosar. Consumir y consumir con una media de trescientos euros por persona. Las carreteras y aeropuertos, atestados. ¿Y las personas? ¿Decimos que estamos concienciadas? Por favor, seamos honestos. ¿Cuántos paquetes de regalos recibiremos cada uno? ¿Uno? Y los niños... ¿cuántos juguetes? Al menos dos o más. Y luego qué haremos con lo viejo, lo usado, lo que ya no nos sirve porque nos hemos cansado de ello: reciclar o tirar al contenedor de la basura sin ninguna conciencia. Que eso que tiramos necesitó agua, materiales de la naturaleza, que tuvo vida, que muchas personas fueron explotadas, trabajaron por dos euros al día. Y que otros muchos murieron en la fábrica mientras cosían hacinados prendas de usar y tirar... Todos unidos, manifes-tados y muy metidos en el papel del cambio climático y... nada. Como todo lo que supone un cambio y un sacrificio. Se olvida por comodidad y porque en el fondo no nos importa. Mi armario, a tope; mis bolsos, carísimos o no, y los accesorios, monísimos. Hay que pararse y mirar en la propia casa no una vez –muchas– cuánto hay dentro de cada habitación. Cuántas cosas creadas con materiales mejores y peores, pero que salieron del hombre y de la naturaleza y que tenemos de más. Para tomar conciencia y preguntarnos: ¿realmente necesito tanto?
Magdalena Calvo (Santurtzi)
Cambio climático
Las estrellas mediáticas de la cumbre del clima en Madrid han sido una chica de 16 años que vive sin contaminar, Harrison Ford y Alejandro Sanz. Tras dar cada uno una conferencia muy sentida, han vuelto a sus casas al otro lado del mundo en sus aviones privados. A unos grandes chalés que contaminan y gastan demasiados recursos. Las cosas no son así. Nos quitamos la culpa echándosela a los grandes países y multinacionales sin darnos cuenta de que los culpables somos los consumidores. ¿Sabemos lo que contamina nuestra vida: el móvil, el ordenador, nuestra casa, el coche, los viajes de placer, la gran cantidad de envases que tiramos a la basura cada año, la ropa de nuestro armario, los alimentos caducados... Todos tenemos culpa, pero empecemos por cada uno de nosotros para dar ejemplo a las multinacionales y a los países que lideran la economía. Si no es así, olvidémonos de mejorar.
J. Darío García (Bilbao)
Dónde han quedado los detalles
Las conversaciones a las tantas de la noche, las llamadas inesperadas, las tardes de café… El amor ha dejado de ser lo que era. Ya no sabemos qué significa ser romántico. No es comprar el anillo más caro de la tienda ni reservar en el restaurante de moda. Hoy parece que podemos tener todo con dinero. Hasta el amor. Pero se nos olvida que «el amor no se compra con dinero». Los detalles han dejado de ser cartas y flores, para ser «esos pendientes que me pediste». Pero el problema está en que las cosas con el tiempo se rompen, se pierden. En cambio, un recuerdo, una historia bien hecha es para siempre. Y es que al final nos damos cuenta de que lo pequeño es más importante. Esa copa de vino, tirados en el sofá, las fotos desastrosas que nos sacan una sonrisa, los «me he acordado de ti»... Volvamos a ser románticos, por favor.
Helen Xu Wei (Valladolid)
Alarde de gasto energético
Quiero poner el foco en dos imágenes de hace unas semanas. Por un lado, la constitución de las Cortes y la asistencia al hemiciclo de varias diputadas en vestido de verano; muchos, sin mangas. Por otro, la discusión entre dos señoras en la Asamblea de Madrid, luciendo ambas escote y vestido de entretiempo. En esta época de pobreza energética en muchos hogares y mediando una cumbre climática, semejante alarde de gasto energético para calentar dos edificios públicos resulta inmoral. Creo que más de uno coincidirá conmigo en que una medida indispensable que se ha de adoptar, si queremos pasar del 'postureo' a la acción, es regular los termostatos de los edificios públicos y adecuarlos a los tiempos que nos toca vivir.
M. Ángeles Ferrer Casas (Pamplona)