El bloc del cartero
Campeonas
Incluso aquellos para quienes el fĆŗtbol no es motivo de especial entusiasmo hemos seguido con interĆ©s la progresión de la selección femenina de fĆŗtbol hasta su muy merecido triunfo en el Mundial de Australia y Nueva Zelanda. Al margen de algĆŗn tropiezo ādel que tambiĆ©n es muestra de carĆ”cter saber reponerseā, las jugadoras han sabido pelear y ganar. Lo primero es sustancial y lo segundo una dĆ”diva que la fortuna no siempre permite alcanzar a quien hace por merecerla, pero que lo hayan hecho y hayan tenido detrĆ”s a buena parte de un paĆs es esperanzador. Entre otras cosas, para superar desigualdades, desavenencias y descreimientos históricos. Con estos mimbres, no es imposible que lo repitan. A ver si entonces no viene ningĆŗn preboste salido de las cavernas a disputarles los titulares de The New York Times.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Han roto un muro
Hace 15 aƱos la vida era otra. Hace 15 aƱos el fĆŗtbol femenino ni se ... le veĆa ni se le esperaba. Hoy la selección espaƱola estĆ” haciendo historia. Hace 15 aƱos yo era la Ćŗnica niƱa que jugaba al fĆŗtbol en el patio del colegio, solo los chicos de mi curso estaban acostumbrados; del resto tenĆa que soportar burlas e incluso insultos cada vez que habĆa un regate o un gol. Hoy, hay chicos que llevan las camisetas de Alexia Putellas, Mapi León, Virginia Torrecilla e infinitos nombres mĆ”s. Hay estadios que cuelgan el cartel de completo en un partido femenino. Hay niƱas que sueƱan ser como Patri Guijarro o Sandra PaƱos, como yo soƱaba ser como AndrĆ©s Palop. Hace 15 aƱos serĆamos incapaces de decir un solo nombre, hoy salen en la televisión. Si digo apellidos como Aleixandri, GarcĆa o Pina, nos sabemos los nombres. Los parques estĆ”n llenos de niƱas jugando al fĆŗtbol, en todos los clubes hay equipos femeninos y en algunos incluso compiten en categorĆa masculina y ganan. Me atreverĆa a decir que casi todas las de la selección, para estar ahĆ, tuvieron que compartir vestuario con muchos chicos, pero ya no. Ahora las niƱas tienen condiciones, condiciones que ellas no tuvieron. Ellas han roto ese muro, han luchado y han hecho historia. Hace 15 aƱos ninguna niƱa podĆa soƱar o decir que querĆa ser futbolista, hoy sĆ. Gracias a todas las que lucharon.
Ana MarĆa VĆ”zquez. Sevilla
Ya era hora
Me gustaba Amaral como cantante y ahora me gusta mĆ”s aĆŗn como persona. Me gustaban las futbolistas y ahora me gustan mĆ”s todavĆa como mujeres. Me gusta que en la selección femenina figure la hija de una inmigrante de piel morena, y que sus componentes declaren sin tapujos sus preferencias personales de pareja. Me gusta que una mujer sea āpor lo menosā la tercera autoridad del Estado y aun la primera, en el futuro institucional. Unos pechos libres al aire, unos goles o golazos por toda la escuadra o lamiendo el poste o la asunción de unas responsabilidades polĆticas de primer orden, por ejemplo, nos auguran un futuro mejor para todos y todas. Por sus obras las estamos conociendo y reconociendo. Ā”Ya era hora!
Luis AndrĆ©s MuƱiz GarcĆa. Alicante
El dilema del bebƩ o la mascota
Hay un cĆ©lebre y clĆ”sico dilema moral que dice: Ā«Un edificio arde en llamas y tu mascota estĆ” dentro. Entras para salvarla y descubres al bebĆ© de tus nuevos vecinos, a quien aĆŗn no conoces. El inminente derrumbe del edificio hace que sólo puedas salvar a uno de los dos. ĀæA quiĆ©n salvarĆas?Ā». En otra Ć©poca supongo que la gran mayorĆa se decantarĆa por el bebĆ©, sin ninguna duda, pero hoy se ha planteado de nuevo este dilema en las redes y el resultado, aunque parezca mentira, ha estado reƱidĆsimo, dĆ”ndose miles de justificaciones a favor del animal. No sĆ© a ustedes, pero a mĆ me parece una cuestión preocupante.
Mario SuƔrez. Pilas (Sevilla)
Hermanos de sangre
Durante muchos aƱos he trabajado en empresas con problemas. Cada vez que me vuelvo a reunir con antiguos compaƱeros de batalla, regreso a casa con una muy agradable sensación. Esa que te produce el saber que siempre habrĆ” algo que os une y que hace que os entendĆ”is sin hablar demasiado. Cuando compartes dificultades y te toca pelear codo con codo en situaciones difĆciles, surge un hilo invisible que te une de por vida a tus compaƱeros. Ese hilo que nadie, mĆ”s que tĆŗ y ellos, ve. Hablo de ese hilo construido con las fibras del compaƱerismo, la lealtad, la valentĆa y la amistad. Por eso, a pesar del desgaste que supuso trabajar en empresas en crisis y de todo lo que dejĆ© por el camino, me siento afortunada de haber vivido las complicadas situaciones que me tocó vivir y de tener en mi vida a esas personas con las que me une algo, que ni el tiempo ni las nuevas experiencias, trabajos o compaƱeros serĆ”n capaces de romper. Es ese hilo invisible que une a los hermanos de sangre que pelearon juntos, que se ayudaron a levantar cuando alguno se caĆa, que disfrutaron de las pequeƱas victorias y se animaron en las grandes derrotas.
Paloma PƩrez Miguel. Navarra
Por qué la he premiado⦠Por cómo nos muestra esa verdad que a menudo olvidamos: nada nos hace tan fuertes como la solidaridad ante la dificultad compartida.