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EL BLOC DEL CARTERO

Lágrimas

Lorenzo Silva

Admite uno de nuestros lectores haber derramado más de una lágrima el año que acaba de irse y estar dispuesto a derramarlas este que ahora ... comenzamos. Achaca el fenómeno en parte a la edad, que le saca los sentimientos a flor de piel y le ha enseñado también a no prohibirse exteriorizarlos. Pero llanto hay también en las cartas que nos remiten dos jóvenes lectores, que se lamentan de los pocos caminos que se ofrecen a las inquietudes y aspiraciones de los de su generación y se sublevan contra la percepción generalizada de que no se preocupan por asuntos que son para muchos de ellos, a veces invisibles, su apuesta vital. Hay quien dice que las quejas de los jóvenes son de malcriados. Ahora y siempre son la señal de que algo no marcha, una señal que solo una sociedad temeraria puede ignorar.

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