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El bloc del cartero

Complicidades

Lorenzo Silva

Hay un asunto engorroso y embarazoso del que antes o después tendremos que dar y darnos cuenta, si queremos ser justos y sobre todo impedir que vuelvan a suceder ciertas cosas indeseables. Como apuntan nuestros lectores, las villanías, igual que los villanos, no se improvisan, suelen venir de lejos y quien no cierra los ojos a las señales puede anticiparlas. Que el hombre que lleva dos décadas aferrado al poder en Rusia no alberga un alma compasiva ni considerada con los deseos y la libertad del prójimo era ya un secreto a voces cuando se le dio la llave de oro de la capital de España. Ahora se le retira con la renuencia, harto llamativa, de quienes hacen aspavientos de amistad con quienes a su vez los hicieron con el autócrata ruso. Hay pasividades, guiños y ligerezas que acaban equivaliendo a complicidades.

Bulos, fobias, odios

Dicen que en trance de muerte uno ve pasar ante sí el resumen de su vida en un instante. Así de rápido pasa un misil. ... Así de veloz roba la vida… Conviene aclarar que Rusia no es la invasora de Ucrania, sino el partido mayoritario, nacionalista y conservador –Rusia Unida– que lidera el sátrapa Putin. Su apetito expansionista es inagotable y la ocupación solo es parte de otros objetivos ocultos. Visité, hace años Odesa y Kiev, y hoy se me arruga el corazón. La polisémica idiosincrasia ideológica y emocional de la mayoría de los ciudadanos ucranianos: rusos, medio rusos, ucranianos, solo ucranianos, resulta complicada… Pero el verdadero problema de Europa es Putin. El invasor inclemente, cruel y fratricida es él. El lagarto que no va a soltar las presas, Ucrania y Crimea, donde tiene base gran parte de la flota rusa del mar Negro, es Putin. Él es el agresor y las agredidas son Ucrania y la libertad. La ignominia de bombardear a la población civil no es nueva. Bombas atómicas ya babosearon toneladas de muerte sobre Hiroshima y Nagasaki y no, no fue Rusia. Y Catar, cuya interpretación de los derechos humanos es altamente preocupante, va a acoger el Mundial 2022. Conviene esforzarse más en frenar esa dinámica de bulos, fobias y odios –también en nuestro país–. Nos van la vida y la libertad en ello; ni más ni menos. «Hay un placer mayor que matar, y es dejar vivir y pensar…».

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