El bloc del cartero
Complicidades
Hay un asunto engorroso y embarazoso del que antes o después tendremos que dar y darnos cuenta, si queremos ser justos y sobre todo impedir que vuelvan a suceder ciertas cosas indeseables. Como apuntan nuestros lectores, las villanías, igual que los villanos, no se improvisan, suelen venir de lejos y quien no cierra los ojos a las señales puede anticiparlas. Que el hombre que lleva dos décadas aferrado al poder en Rusia no alberga un alma compasiva ni considerada con los deseos y la libertad del prójimo era ya un secreto a voces cuando se le dio la llave de oro de la capital de España. Ahora se le retira con la renuencia, harto llamativa, de quienes hacen aspavientos de amistad con quienes a su vez los hicieron con el autócrata ruso. Hay pasividades, guiños y ligerezas que acaban equivaliendo a complicidades.
Bulos, fobias, odios
Dicen que en trance de muerte uno ve pasar ante sí el resumen de su vida en un instante. Así de rápido pasa un misil. ... Así de veloz roba la vida… Conviene aclarar que Rusia no es la invasora de Ucrania, sino el partido mayoritario, nacionalista y conservador –Rusia Unida– que lidera el sátrapa Putin. Su apetito expansionista es inagotable y la ocupación solo es parte de otros objetivos ocultos. Visité, hace años Odesa y Kiev, y hoy se me arruga el corazón. La polisémica idiosincrasia ideológica y emocional de la mayoría de los ciudadanos ucranianos: rusos, medio rusos, ucranianos, solo ucranianos, resulta complicada… Pero el verdadero problema de Europa es Putin. El invasor inclemente, cruel y fratricida es él. El lagarto que no va a soltar las presas, Ucrania y Crimea, donde tiene base gran parte de la flota rusa del mar Negro, es Putin. Él es el agresor y las agredidas son Ucrania y la libertad. La ignominia de bombardear a la población civil no es nueva. Bombas atómicas ya babosearon toneladas de muerte sobre Hiroshima y Nagasaki y no, no fue Rusia. Y Catar, cuya interpretación de los derechos humanos es altamente preocupante, va a acoger el Mundial 2022. Conviene esforzarse más en frenar esa dinámica de bulos, fobias y odios –también en nuestro país–. Nos van la vida y la libertad en ello; ni más ni menos. «Hay un placer mayor que matar, y es dejar vivir y pensar…».
Alberto Fernández Araújo. Barakaldo (Bizkaia)
Rasgándonos las vestiduras
Me parece increíble que llevemos un mes rasgándonos las vestiduras por la invasión de Ucrania, cuando Putin comenzó su particular guerra en 2014 anexionando Crimea. Europa cometió el gran error de mirar hacia otro lado y ahora lo estamos pagando. Retrocedamos unos años. A principios del mes de septiembre de 2004, durante la campaña electoral, Víktor Yúshchenko –nacido en Suny, la misma región que mi hija pequeña– competía en las elecciones presidenciales con el candidato favorito de Rusia, Víktor Yanúkovich. Se confirmó que Yúshchenko había ingerido cantidades peligrosas de la dioxina TCDD. Todo apuntaba a que fue envenenado por orden de Putin. Yúshchenko quería que Ucrania pasase a formar parte de la Unión Europea, opción que Putin siempre ha rechazado. Las sanciones económicas no lo han amedrentado, todo lo contrario. Además, por desgracia, el pueblo ruso está acostumbrado a pasar penurias. Ningún país europeo ni los Estados Unidos han querido plantarle cara y esto el exdirector del Servicio Federal de Seguridad lo sabe. Hay que recordar que Putin fue reclutado por el extinto KGB, actual FSB, por sus características psicopáticas y su frialdad. ¿Qué ocurrirá si uno de sus misiles impacta en Polonia? Mientras los mandatarios europeos siguen comiendo caliente todos los días, Volodímir Zelenski, un actor/político, intenta mantener la independencia de su país sin abandonar Kiev. A Ucrania siempre le estaré agradecido: me dio a mis dos hijas.
Alfonso Clarimón de la Lama-Noriega. Zaragoza
Homenaje a García Lorca
Estos días en los que Europa entera se suma al dolor por la muerte de muchos de nuestros hermanos, el recordatorio de otra muerte llama a mi puerta, y aprovecho para rendir un pequeño homenaje a un grandísimo escritor. A él, en palabras de Antonio Machado, se lo vio caminando entre fusiles, aún con estrellas en el cielo, perdiendo la vida cuando la luz del día asomaba. Sus versos de poeta comprometido con la libertad reconfortan en estos momentos a quienes nos interesamos por la obra de una persona que se consideraba hermano de todos y que no creía en las fronteras políticas. Ojalá todos sepamos encontrar esa poesía que, según él, anda por las calles, que se mueve y que pasa a nuestro lado. Ojalá esas palabras cargadas de lirismo y sensibilidad, que fueron para Lorca la crónica de la guerra que a él le tocó vivir, sean capaces de cambiar todos los conflictos que asolan nuestro planeta. Que ese verde, visto como objetivo de deseo en la poesía de Lorca, vuelva a ser la esperanza entre tanta desolación y tristeza: «Muerte, muerte cruel, deja una rama verde por amor».
Gema Abad Ballarín. Reus
Yo era como tú
Me despierto sobresaltado, tras solo dos horas de sueño. Hace unas semanas habría pensado que estas explosiones eran petardos de alguna cercana fiesta, pero me veo tirado entre escombros. Hace un mes yo era como tú. Los domingos por la tarde, un poco aburrido, daba cabezadas en el sofá ante la tele y leía la prensa, pensando en la semana que me esperaba y en la bronca del jefe cuando supiera que aún no tenía el informe. Comentaría con mi mujer la creciente rebeldía de nuestro hijo tras llegar a su mayoría de edad y la cita del martes con la profesora de nuestra hija de once, que pasaba demasiadas horas con el móvil. Mi mujer trabajaba en un banco, teníamos una casa confortable, un coche, nos gustaba ir al cine, viajar, disfrutar de la vida, aunque no nos sentíamos ni más ni menos afortunados que nuestros vecinos, ni más ni menos que lo que te sientes tú. Mi casa es ahora un montón de escombros, mi mujer huyó a Polonia con mi hija, no sé si mi hijo aún vive: le dieron un fusil y se lo llevaron. Yo he despertado, pero sueño, lucho por echar al invasor, por acabar con Putin y porque los cohetes que aún no oyes te despierten y te hagan ver que, cualquier día, pueden convertirse en misiles sobre tu cabeza.
Carlos Leopoldo García Álvarez. Tomares (Sevilla)
Por qué la he premiado… Porque así, vista y escrita, ninguna guerra es ajena, salvo a quien no tenga alma.