El bloc del cartero
Críticas
Protesta un lector por el tono de ciertas críticas formuladas contra el supuesto gag con el que un programa de la televisión pública catalana hizo mofa de la Virgen del Rocío, sus devotos y la tierra donde se le profesa devoción. Entre ellas la que este cartero expresó en este mismo espacio y en la que se ratifica por entero. Confunde el lector la reverencia ante los símbolos religiosos con el rechazo al desprecio de las creencias ajenas, como conducta que a la mala educación suma algo mucho peor cuando se ejerce al servicio del poder que paga al 'humorista' y que mira con arrogancia, cuando no algo más, a los así ridiculizados. Quien critica, con humor o sin él, y más si lo hace gastando dinero público, no puede pretender estar a salvo de la crítica. Otra cosa es procesarlo. Ni procede ni espero que suceda
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titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Críticas aceradas
A pesar de las aceradas e incomprensibles –en supuestos defensores del Estado de derecho– críticas vertidas en ... XLSemanal por Lorenzo Silva a la actuación sobre la virgen del Rocío, algunos seguimos proclamando el derecho al humor sobre cualquier creencia o ideología. Que aún haya quien esgrima el tramposo argumento de que se meten con la religión católica porque no se atreven –por las posibles consecuencias violentas– con el islamismo es un claro síntoma de que incluso quienes van de modernos e ilustrados por la vida no han entendido nada. Que ahora un juez cite a declarar a los participantes en el programa deja bien a las claras el esperpento legal que pretende castigar las 'ofensas' a la religión. Pero, claro, los seres humanos son mucho menos importantes que las imágenes y las creencias. Lamentable. Y gracias por no publicar ninguna opinión que 'desentone' con la línea oficial.
Jose Mari Goienola Montoia. Bilbao
Nadar entre letras
De pequeña me obligaron a leer libros sin sentido, haciéndome pensar que la lectura era aburrida. Justificaban sus ilegibles libros diciendo que esa práctica era muy buena para el desarrollo de nuestra capacidad de comprensión, entre otros argumentos sin peso. Pero un día decidí elegir el libro por mi cuenta. Tenía siete u ocho años y opté por Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; tras devorarlo en tres días, me di cuenta de que leer es el mejor escape de esta cruel e injusta realidad. Hoy soy una adicta a la lectura y no puedo estar un día sin nadar entre las letras o enamorarme de personajes literarios. Con esto aprendí que no pueden obligarme a amar algo. Déjenme experimentar.
Fátima E. A. Galdakao (Bizkaia)
Antonio Gala y el eco de sus palabras
El domingo 28 de mayo, La 2 emitió un Imprescindibles sobre Antonio Gala, debido a su muerte. Empecé a interesarme por él cuando fue guionista histórico en una serie televisiva de los años 72-73, Si las piedras hablaran. Fue un gran deleite ver algunos de los capítulos presentados por Natalia Figueroa, pero con la idea y el guion de Gala. Recuerdo episodios sobre las Huelgas Reales de Burgos, sobre la conquista de Granada… Los personajes cobraban vida y los veía cercanos gracias a los ecos singulares de la palabra, rebosante de inteligencia y amenidad, de este escritor que me hizo disfrutar siendo una adolescente e interesarme por aquellos acon-tecimientos históricos del programa. Así, el increíble motor de la memoria hizo que recordara su brillante oratoria y, sin apenas advertirlo, fue capaz de robar otra vez mi atención. Le doy el último adiós recordando este epitafio que él mismo pronunció: «Que nos coja la muerte andando, de pie, que se diga de nosotros que 'murió vivo'».
Gema Abad Ballarín. Reus
Personas mayores en los museos
Se ha celebrado, el pasado 18 de mayo, el día Internacional de los Museos con un gran eco en las distintas CCAA. Me ha llenado de ilusión que la cultura sea la protagonista en nuestras vidas. Tengo 88 años y desde hace un año participo, junto con un grupo de personas mayores, en una actividad cultural organizada por la Fundación Capiunt. Cada mes visitamos exposiciones temporales o permanentes de los distintos museos de nuestra ciudad. Nos encanta. Disfrutamos del arte en compañía de otras personas y la cultura está uniendo lazos entre quienes participamos. Esta actividad nos ha dado la oportunidad de conocer a personas de la misma edad con los mismos intereses. Me gustaría mencionar a Pablo, estudiante de periodismo, que ha colaborado en la puesta en marcha de esta iniciativa. El tener también contacto con generaciones más jóvenes nos aporta motivación. Agradezco mucho el trabajo y el esfuerzo que se realiza desde los museos. Pero, como ciudadana asidua a las exposiciones, hago unas propuestas a los responsables. Hay que invertir en ellos, teniendo en cuenta a las personas mayores. Necesitamos que la cultura nos sea accesible. Se ha avanzado mucho, pero continuamos con museos, en algunas ciudades españolas, a los que nos es imposible acudir por los tramos de escaleras sin elevadores. Precisamos de un recurso del que se carece en muchos museos: el audioguía. ¡Cuánto nos facilita para nuestras limitaciones auditivas! Y por último, aumentaría el presupuesto para todos los museos. Así se podría, entre otras cosas, tener más guías que atendiesen a grupos de manera gratuita con el fin de conseguir una cultura para todos.
Isabel-Jesús Nerín Baselga. Zaragoza
Madres
La última vez que acompañé a mi madre, ya muy anciana, hablaba para sí de recuerdos… «de pequeño eras muy travieso», dijo varias veces. Después: «Te gustaba mucho que te leyera El gato Mix ». Y recitó algunos versos: «La maestra se desvela para darte educación. Pórtate bien en la escuela, Mix, no seas trapalón». Se me ocurrió buscar en Google «cuento gato Mix» y apareció: 9 euros, nuevo. Mix y su cascabel . Era uno de aquellos cuentos troquelados con los que Ferrándiz regaló colores y alegría a varias generaciones. Lo vio mi madre y sonrió. Cuando recibí el cuento, pocos días después, ya había pasado para mí el duro momento en que uno dice adiós a su madre acariciando su mano, ya fría y muerta. Abrí el libro como si se tratara de una cápsula del tiempo que viene del pasado. Y así fue: la mamá Gata, la maestra doña Coneja… «Es que mamá ya es muy vieja, tuvo un ataque de tos». «Prométeme no mentir. —Prometo, señor enano». Volvieron a mí recuerdos enterrados desde hacía más de 60 años. Imaginé a aquella mujer joven, en un humilde pueblito de la España pobre de los años cincuenta, que leyendo estos versos derramaba ternura y cariño sobre sus dos pequeños. Se me nubló entonces la vista y el cuento quedó cerrado en mis manos.
Francisco López. L’Hospitalet (Barcelona)
Por qué la he premiado… Por la bella estampa de un recuerdo que en su sencillez encarna todo cuanto de veras importa.