EL BLOC DEL CARTERO
Desatenciones
Vuelven a la carga nuestros lectores en la denuncia de la desatención que reciben de esas grandes compañías que, al mismo tiempo que los relegan a tratar con distantes teleoperadores, grabaciones robotizadas o páginas web, los siguen llamando 'clientes'. Esas grandes compañías que tardan en ponerse al aparato más de lo que a uno le gustaría, cuando ya ha contratado con ellas y lo necesita, mientras insisten una y otra vez en llamar a cualquier hora para tratar de cerrar un contrato con quien no está interesado en sus ofrecimientos. El ahorro de costes hace tiempo que traspasó el umbral de lo que en viejo castellano se llama 'deservicio', y que es justo lo contrario de ese servicio que dicen que justifica su actividad. Quizá quienes así lo deciden crean que generalizando el mal se aceptará. Quizá se estén equivocando.
Cartas de los lectores
Desatención al cliente
Las empresas de servicio están olvidando su máxima condición: el cliente. Sin él, no hay empresa de servicio que pueda subsistir. Recientemente hemos visto cómo ... una persona mayor logró movilizar a la sociedad y llegar a los políticos de turno para que al menos digan públicamente que se van a interesar por conseguir que las entidades bancarias mejoren su atención personalizada. Reducen el número de oficinas y, por supuesto, el de personas. Menos gastos, mismos ingresos. Negocio redondo. A este despropósito se une el de empresas de diversos sectores como telefonía, seguros, energía… Invierten en contratar personas para captar clientes que se pasan el día llamando a quienes, por lo general, no deseamos ser llamados. Y, sin embargo, no invierten nada en conservar clientes. Cuando realmente necesitamos contactar con nuestro proveedor para resolver un tema que nos preocupa, nos apremia o urge resolver, nos atiende una máquina que filtra las llamadas y nos tiene un buen rato respondiendo a sus preguntas, rezando a la vez para que nos entienda. Con suerte, finalmente nos dirá «le paso con un agente» y nos pondrá una musiquilla que acabaremos odiando, porque «en este momento todos los agentes están ocupados», y seguiremos a la espera con tal de no volver al proceso de filtro de la dichosa máquina. Deberían invertir más en conservar clientes y tenernos satisfechos. En definitiva: atención al cliente.
Francisco Almendros Martínez. Almansa (Albacete)
Los mundos de Yupi
Quisiera que alguien de los que saben de eso me explicase, por favor, cómo hay que hacer para, con un sueldo de 1100 euros, pagar el alquiler/hipoteca, vestirme, comer, Internet, agua, electricidad (electrolujo), tomar café/cerveza esporádicamente y, ahora, comprarme un coche eléctrico, puesto que los ciudadanos de segunda que tenemos vehículo con ciertos años no podremos entrar con ellos en las ciudades. Creo que los que dirigen el devenir en Bruselas deben de tener unos sueldos de cinco o seis mil euros al mes y, claro, así es fácil vivir en los mundos de Yupi. La brecha social se agrandará; así habrá ciudadanos de primera y, después, El Resto.
Rogelio Vigo. Betanzos (A Coruña)
Castilla, tan cerca, tan lejos
Casi terminaba el otoño de 2021 y cuatro jóvenes nos reunimos para hablar de Castilla y León. Y no de las elecciones que se avecinaban, sino de la situación vital, cada uno a su manera. Tres estudiantes de Comunicación Audiovisual y un recién graduado en Diseño nos embarcábamos en el proyecto de un documental en la tierra de pinares soriana. Ab aquis. Desde las aguas. Un homenaje a los pueblos que por temporadas se llenan de turistas que luego desaparecen con las setas, con su relax tras el senderismo o las quemaduras del sol de Playa Pita. Pueblos que viven y luego quedan hundidos en el olvido. El proyecto, que venía propuesto desde la asociación Patrimonio para Jóvenes, lo asumíamos con ilusión y cierta inconsciencia. Ni los navarros habían estado nunca ahí ni el joven diseñador burgalés tampoco. A hora y media de la casa de uno, a dos y media de los otros. Tierra desconocida. Y resulta que el documental nos está abriendo los ojos a la vida y a nuestros propios prejuicios. ¿Qué idea de Castilla se difunde para que no supiéramos que existían estos pueblos ni hubiéramos tenido el interés de descubrirlos? A medida que avanzan nuestros días de grabación, nos admiramos, disfrutamos y valoramos más estos lugares y sus gentes. Y nos pasaría lo mismo con toda Castilla y León. Tan cerca, tan lejos. Tan excepcional. Nos quedan muchas horas de grabación, pero no solo pensamos en la edición del documental, sino en cómo ayudar a mejorar entre los nuestros la comunicación sobre Castilla y León, para que se la conozca, admire y disfrute como merece. Ab aquis. Desde las aguas. Relatos de tierra y agua que tienen que ser una esperanza, no un lamento. Eso esperamos ofreceros con nuestro docu-mental, trabajado con cariño, empeño y corazón.
Tasio Ranz Velasco, Miguel Arguibide Cia, Pablo Beorlegui Otano y Mario Oroz Arraiza. Correo electrónico
Confiemos en que estén a la altura
«¡Oh vientos, oh mares, retornad sus cuerpos! / ¡Huracán temible, tú permanece quieto…!». Naufragó en Terranova (Canadá), el pesquero Villa de Pitanxo. Si no hay rápidas novedades, la situación pasará a ser desesperante para los desaparecidos, dada la extrema climatología del lugar y el violento estado de la mar. Diez fallecidos que ya duermen el sueño eterno, once desaparecidos y tres supervivientes. «¡Ay, qué sombrías cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes» (Lorca en su elegía al torero Sánchez Mejías). Pero en el Villa Pitanxo no había toreros, sino marineros. Tampoco eran las cinco de la tarde, sino de la madrugada. Estaban en el brutal Atlántico Norte, no en un ruedo, y el 'toro', de astas de entre 8-10 metros hasta la cresta, eran muchas olas de Dios. Aquellos frenéticos y helados mares, no hacen distingos entre Titanics y bacaladeros, (mi abuelo José lo explicaría mejor). Un ojo de huracán, cual cíclope Polifemo, devoró en un instante el barco y sus entrañas. El hijo de Poseidón, una vez más, no fue compasivo. Los lamentos de las víctimas del Titanic en 1912 y las del Pitanxo, en 2022, no se miden por rangos o fortunas. Una tumba pirámide no es más que una humilde fosa, pero con más boato. Confiemos en que los seguros y la Xunta estén a la altura y no añadan el dolor económico, al inevitable físico y emocional. D.E.P.
Alberto Fdez. Araújo. Barakaldo (Bizkaia)
Son nuestros padres
Hay días en los que vuelven a la memoria aquellas llamadas en la tienda de nuestra vecina Rosita, el único teléfono para comunicarnos contigo, papá. Finales de los 70. «Hola, papá. ¿Cómo estás? Yo, bien. ¿Cuándo vuelves? Cambio». «A miña Lauriña. Os echo mucho de menos. Pronto estaré en casiña. Pórtate bien, estudia mucho y haz caso a tu madre. Cambio». Mientras, mi madre me apuraba para coger el aparato. Eran pocos minutos, casi monólogos que me acercaban a ti. Apuntaba cuánto faltaba para volver a verte: cinco o seis meses. Luego, uno en casa. Cuando venía, todo era fiesta. Siempre que podíamos, íbamos a buscarlo al aeropuerto, a tres horas de nuestra casa. Adoraba esos aviones que lo traían. Mi padre solo dejaba que lo fuéramos a buscar, nunca a llevarlo. Demasiada tristeza. Al cumplir años tomas conciencia de lo que suponen esos días de salitre. Ya sabes lo que ha pasado tu madre, siempre en casa atendiendo a sus tres hijas en soledad. Ya sabes lo que ha pasado tu padre, cinco meses en un barco en las aguas de África sin más contacto con su familia que un teléfono comunitario donde todos oían a todos. Y le das gracias a la vida por verlo aún a sus ochenta y pocos años. Hoy más que nunca estoy con las familias de los marineros, con quienes han perdido su vida trabajando. Ayer fueron otros, hoy es Terranova. Tener a quién velar es más importante que normas, predicciones meteorológicas, aseguradoras... Son nuestros padres. No lo olviden.
Laura L. Rodríguez Vázquez. (A Coruña) España
Por qué la he premiado… Por acercarnos a esa orilla tan dura de la espera y ayudarnos así a valorar la desesperanza.