El bloc del cartero
Desvalorizados
Los días y las tareas –y últimamente los percances– se suceden y a veces en ese discurrir se producen transformaciones profundas que nos pasan casi inadvertidas. Algunas tienen que ver con los valores, de todo tipo: el valor que tienen las cosas, los valores que conservamos las personas. Hay servicios que fueron valiosos, pero ya no lo son: en el ámbito privado y público, son muchos los interlocutores que ya no hacen por nosotros nada más que remitirnos a su app, su formulario o su página web para que el servicio nos lo prestemos nosotros mismos. Hay principios que se observaban, pero ya casi no rigen: la consideración al más débil, la correspondencia a la fidelidad, la equivalencia entre lo que se pide y lo que se da a cambio. La carta de esta semana nos invita al escalofrío: digitalizándonos, nos desvalorizan.
El Campeador vs. Will Smith
La bofetada de Will Smith en la gala de los Oscar ha generado comentarios que entrañan un debate muy interesante sobre el concepto de masculinidad ... y el uso legítimo de la violencia física. De las declaraciones del actor se deduce que todo hombre debe proteger a sus mujeres, que deben guardar silencio y ser meras espectadoras. Muchos, incluido el propio príncipe de Bel-Air, consideran justificado el tortazo ante la broma desagradable, lo que, elevado a máxima categoría, llevaría a justificar cualquier tipo de agresión física como respuesta a una agresión verbal. Tras el discurso de agradecimiento y las lágrimas del aparentemente emocionado y poco menos arrepentido caballero andante, me viene a la cabeza una de las obras fundamentales de nuestra literatura, El cantar de Mio Cid. Después de la afrenta de Corpes, el héroe castellano no recurre a la venganza limpiando su honor con la sangre de los que lo mancillaron, sino a la justicia real. En un hecho revolucionario en la épica europea: el Campeador no se comporta como un macho alfa, irreflexivo e impulsivo; al contrario, el autocontrol, la sangre fría, la templanza lo caracterizan, sentando un modelo de conducta que muchos siglos después debería estar consolidado: el monopolio de la violencia legítima se reserva al Estado, principio básico de las sociedades desarrolladas. Ambos referentes están muy claros, solo debes preguntarte cuál de los dos te entusiasma a ti y, sobre todo, por qué.
Alberto Q. Martínez. Correo electrónico
Descubridor de que la vida es bella
Tengo una gran sensación de mentira personal. Me he creado la imagen de un noventañero descubridor de que la vida es bella. Y lo que he descubierto es menos de la punta del iceberg. He dejado mucha belleza sin detectar. Estoy sordo para la música y soy un tarugo para bailar. Lo que he sentido como bello es solo una partecita del total. Paisajes, excursiones... He dejado quizá los mejores aspectos por descubrir. No vi lo bello en el amor a mi mujer o a mis prójimos, junto a otras muchas cegueras. No sé cómo me atreví a presentarme como descubridor de belleza. Pero ahora, desde luego, me voy a dedicar a seguir buscando la belleza con más tesón.
Pablo Osés Azcona. Fuengirola
Tumba de valores
A nuestros mayores se los fuerza a manejarse con tecnologías digitales como vía de gestión administrativa y bancaria, con lo que supone de estrés por impotencia, alteración de su ritmo de vida y modulación mental contra natura. En el ámbito docente, cada vez a más temprana edad, el uso del ordenador y la exposición abusiva a redes se imponen a costa de un déficit formativo a través de la interacción desde los sentidos y expresión con la razón. En el ámbito de la atención primaria, siendo la silla y la escucha sentida mirando a los ojos las dos mejores herramientas para dar con un diagnóstico personalizado, las sustituyen ya por la telefonía. La tendencia a tratar la enfermedad más que a cuidar la salud permite diagnósticos genéricos basados en protocolos informatizados y memorizados desde la facultad. Solo estos tres ámbitos sociales agrupan a mucha población perjudicada por ese abusivo conductismo desde lo institucional. Con una mirada más alejada y reflexión sincera, hasta los mismos 'ejecutores' reconocerían el progresivo desempoderamiento de una ciudadanía que, de seguir con esa tendencia, nos retrotraería hasta aquellos siglos de feudalismo previos al Renacimiento de la lucidez.
Iulen Lizaso Aldalur. Hernani
Por qué la he premiado… Por señalar eso que cada vez resulta más difícil ocultar (y ocultarnos).