El bloc del cartero
Dudas
Achaca un lector a un fracaso de Europa la reciente deslocalización de la cabecera del grupo Ferrovial, que sus accionistas han acordado trasladar a PaĆses Bajos. La razón que alegan es el acceso a facilidades que el paĆs donde nació la compaƱĆa no les ofrece. En rigor, que las empresas europeas puedan moverse de un Estado miembro a otro no es un fallo de la UE, sino una prueba de que sus reglas de libre circulación funcionan. Lo que resulta llamativo es que esos cambios se produzcan siempre en la misma dirección, y la pregunta a la que hay que responder es si el viaje lo motivan razones de pura eficiencia o el acceso a mecanismos deslealmente ventajosos. Quien se mueve, quiera o no, debe despejar esa duda. Y, si no, arrostrar el daƱo de imagen. A eso estarĆ”n atentos, ahora, otros posibles Ferroviales.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Una playa, un derecho
Cuando se acerca el verano, todos desean llegar al mar y exorcizar allĆ sus males. Family, en ... su inolvidable soplo en el corazón, cantaban: Ā«Tengo ganas de fiesta, de que empiece el verano, de volver a nadar en el marā¦Ā». Eso quiero, pero en mi caso es mĆ”s difĆcil. Tengo mielitis del tronco cerebral, mi pierna y mi brazo derechos estĆ”n afectados, y necesito una silla anfibia para entrar y salir del agua. La regla general en la PenĆnsula es que el servicio de silla anfibia se extiende de junio a septiembre, de 11 a 19. Si soy madrugador, debo contar con la hospitalidad de los desconocidos para poder baƱarme. Nadar en el mar es un derecho universal para las personas con o sin discapacidad que deberĆa extenderse a todo el aƱo. SeƱora Irene Montero, con el dichoso 'sĆ es sĆ' se le ha nublado a usted la mente y se ha olvidado de otros colectivos necesitados de ayuda. La igualdad es una cosa mucho mĆ”s amplia y transversal... esa palabra que tanto le gusta.
Jorge FernĆ”ndez-Bermejo RodrĆguez. Ciudad Real
Un fracaso de Europa
Ferrovial, multinacional espaƱola que debe su realidad y dimensión internacional a contratos pĆŗblicos en EspaƱa, se marcha, lo enmascare como lo enmascare, para pagar menos impuestos y financiar su deuda. Hubiese ocurrido lo mismo gobernando el PP, porque llevaba aƱos organizĆ”ndolo y la legislación lo habilita. Al permitir Europa la existencia en su territorio de pseudoparaĆsos fiscales, se lo pone muy difĆcil a las naciones que pretenden redistribuir la riqueza. Es el fracaso de una UE solidaria que nos retrotrae al egocentrismo insolidario. ConfĆo en que su nicho de mercado lo ocupen otras empresas que mantendrĆ”n, a pesar de todo, la justicia social que se quiso destruir.
Miguel FernƔndez-Palacios Gordon. Madrid
Cuando Ʃramos mƩdicos
Ā«Echo mucho de menos ser mĆ©dico, ayudar a las personasĀ». Eso me dijo el compaƱero de Madrid que colgó la bata con 51 aƱos. En la serie Esto te va a doler, sobre la degradación del Sistema Nacional de Salud de Gran BretaƱa, el protagonista pronuncia la misma frase mientras avanza frenĆ©tico entre pacientes acumulados a los que no puede atender. Nos creĆmos el lema Ā«hay que hacer mĆ”s con menosĀ» de hace una dĆ©cada, en la era de los recortes, y a base de horas extras no pagadas atendimos mĆ”s pacientes con menos recursos. Pero descubrimos que un profesional agotado genera mĆ”s errores y sufrimiento. La managed care medicine consigue optimizar los recursos mezclando enfermos y enfermas en las salas de Urgencias o aƱadiendo un tercer paciente en habitaciones para dos. Paradójicamente esta cosificación del ser humano se compensa creando departamentos de humanización. SĆ, es cierto: se echa de menos ser mĆ©dico.
F. J. Barón Duarte. A Coruña
Sociedad precarizada e insana
La correlación entre la precarización laboral y su impacto en la salud mental es incuestionable siendo ello atribuible a diversos factores, a las jornadas laborales interminables, a los bajos salarios y otros elementos determinantes, como la inseguridad, la inestabilidad laboral por la elevada tasa de temporalidad que hace mella en los jóvenes. Esos factores conforman un adverso entorno social tóxico de salud. No es admisible que se trabaje dopĆ”ndose con cafeĆna, consumiendo ansiolĆticos y antidepresivos que generan dependencia y efectos secundarios que repercuten en la salud y en la calidad de vida. Muchos trabajadores esenciales que prestan servicio en sectores como la educación, la salud, geriatrĆa, cajeras de supermercado, camareros, limpiadoras, etcĆ©tera, estĆ”n insuficientemente reconocidos, poco valorados y, sobre todo, mal pagados. Suelen presentar elevados niveles de estrĆ©s, de malestar emocional, de trastornos del sueƱo, depresión, ansiedad. Sin duda, la precarización laboral y la discriminación social constituyen una pandemia tóxica invisible. Deben activarse polĆticas que reviertan esa inaceptable realidad. Los especialistas han dado el aldabonazo, resulta fundamental poder trabajar y vivir dignamente en un entorno habitable y gozando de buena salud. Ello repercutirĆ” en el bienestar general, en cohesionar y dignificar nuestra sociedad.
JosĆ© MarĆa Torras Coll. Sabadell
Las calamidades pĆŗblicas
Cuando la polĆtica transforma la lucha contra la corrupción en elemento decorativo, se produce la decadencia. La corrupción engendra corrupción, y es una enfermedad hereditaria y autoinmune incapaz de reconocer ideologĆas ni fronteras. Solo se puede luchar contra ella en clave de democracia depurada, impidiendo el debilitamiento institucional. La ignorancia, abandono o desacato de los derechos humanos son las causas de las calamidades pĆŗblicas y la corrupción. Acertadamente decĆa Simon Wiesenthal que Ā«los derechos humanos constituyen la Ćŗnica ideologĆa que merece sobrevivirĀ». El peligro de la desilusión y el desencanto con las democracias es caldo de cultivo para el resurgimiento de candidaturas mesiĆ”nicas de populismos demagogos que terminan favoreciendo la impunidad. La fe ciega en el progreso y el desarrollo logra una negativa colectiva a ver la realidad de un planeta daƱado. Surge la responsabilidad de examinar cómo las sociedades han provocado tal deterioro, que se une al agotamiento de los recursos naturales. DecĆa Julio CortĆ”zar que Ā«nada estĆ” perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo estĆ” perdido y que hay que empezar de nuevoĀ».
Rafael Blasco GarcĆa. Pamplona.
Por qué la he premiado⦠Por recordar que solo hay una democracia que valga: aquella en la que los derechos de todos, y no solo los de algunos, son efectivos.