EL BLOC DEL CARTERO
Economías
Después de los sucesivos amagos, nos va quedando claro que de un modo u otro, antes o después, nos caerán aumentos de impuestos para equilibrar ... unas cuentas públicas que no pueden mantenerse con déficit. Nos caerán, sobra decirlo, a quienes los pagamos, aquellos que tenemos ingresos bajos o moderados y controlados, porque es sabido que las verdaderas fortunas, opacas o no, escapan airosamente, aquí y en Pernambuco, a la dentellada del fisco, o la sufren de manera tan liviana que casi ni la sienten. Así las cosas, y sin discutir el deber de sostener los gastos públicos que a todos nos incumbe –aunque no todos lo afronten–, no es del todo improcedente la pregunta que apunta un lector: ¿alguien se ha detenido a aquilatar si todos esos gastos son necesarios, eficientes o incluso justos?
LA CARTA DE LA SEMANA
Los invisibles
Guten morgen, Deutschland. Pertenezco a los invisibles. Un fin de semana duro, trabajando en sábado, somos los ángeles custodios que velamos por vuestra salud. Algunos comentamos que por qué no nos aplauden. Aun así seguiremos trabajando los 365 días del año. ¿Quién nos limpia la basura? ¿Quién, literalmente, limpia la mierda de las calles? La pregunta se vuelve imperiosa si de esa limpieza depende la profilaxis que evite el contagio y se vuelve también una cuestión de vida o muerte. ¿Cómo trabajan quienes limpian las calles? Se han establecido turnos para que ahora solo trabaje a la vez la mitad del personal; tenemos diecisiete minutos para vestirnos con el uniforme en el centro de trabajo y otros quince para volver a casa. Ha habido gente con familiares de riesgo en casa que ha ido a trabajar. Los limpiadores combatimos el virus en las calles, muchas veces con medios precarios y una situación previa de precariedad laboral y vital. Somos los recolectores de residuos patológicos, vamos a los hoteles, hospitales, residencias de ancianos. La mayoría de los compañeros tuvieron COVID. Estamos en la línea de fuego, somos trabajadores esenciales y reclamamos ser también vacunados como los médicos.
José Mateos Mariscal. Wuppertal (Alemania)
Por qué la he premiado… Porque no está de más, de vez en cuando, volver la mirada a lo que no se ve.
'Spain is different'
Tal vez muchos hemos oído una y otra vez que el culpable de nuestra maltrecha economía es el enorme aumento del déficit público. Pese a esta grave circunstancia, el Gobierno no escatimó esfuerzos en aumentar el número de ministerios, con sus respectivos organigramas, para contentar a sus socios y garantizar una cierta estabilidad en la legislatura. Ahora que el déficit público se ha disparado, nos dicen que debemos hacer un esfuerzo y soportar una mayor carga fiscal; si no, será imposible garantizar el añorado estado del bienestar. En este escenario tan caótico, sirva el extraordinario ejemplo que el primer ministro italiano, Mario Draghi, ha hecho estos últimos días, renunciando a su salario de 110.000 euros anuales, dando así un verdadero ejemplo de austeridad y compromiso con sus ciudadanos, dirigiendo un gobierno apoyado por casi todo el Parlamento italiano, exceptuando la extrema derecha de Salvini.
Juan Fco. García Casal. A Coruña
Os queremos
Soy una profesora del CEIP Miguel de Unamuno (Madrid). Con motivo del Día de la Enfermería el pasado 12 de mayo, en la clase de Valores hemos hablado de quién fue Florence Nightingale, de la importancia de los sanitarios (médicos, enfermeros, celadores...) y hemos escrito una carta para agradecerles su labor. Os la transcribo: «Queridos sanitarios: querríamos daros las gracias por todo el esfuerzo que estáis haciendo estos dos últimos años. Aunque no salgamos ya a aplaudiros cada tarde, recordamos lo que hicisteis y seguís haciendo. Sin vosotros, ni la mitad de nuestros amigos tendría a toda su familia a su lado. Os merecéis el aplauso más largo del mundo. Pese a las críticas, creemos que deberíais estar orgullosos del trabajo realizado. Nos gustaría poder ver a todos esos que hablan mal de vuestra labor al pie del cañón como vosotros cada día. No solo salváis vidas, también a nuestros familiares y amigos. Y, aunque hoy tengamos una vacuna, fuisteis nuestra salvación en esta pandemia. ¡Gracias! Por cada vida que se pierde, hay cien que se salvan. Os queremos mucho».
Lourdes Rodríguez y alumnos de 6.º del CEIP Miguel de Unamuno. Madrid