El bloc del cartero
Feminizado
Una lectora se asombra al ver a su marido absorto en un partido de fĆŗtbol femenino y no de la mĆ”xima categorĆa, sino sub-19. Es verdad que no se trata de un partido cualquiera, sino de la final de la Copa de Europa de la categorĆa, y que una de las finalistas es la selección espaƱola, que acaba derrotando en la tanda de penaltis a la alemana. Sin embargo, y como bien subraya, no hace tanto resultaba prĆ”cticamente inconcebible que una competición femenina pudiera despertar tal interĆ©s no ya de su cónyuge, sino de nadie que no fuera familiar de las contendientes. PodrĆa ser que el deporte, y en particular uno tan viril y patriarcal como el fĆŗtbol, estuviera operando como ariete de la feminización imparable de las sociedades avanzadas. O quizĆ”, objetarĆ” algĆŗn escĆ©ptico, tan solo se trate de una ampliación del negocio.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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PequeƱos gestos, grandes cambios
Hoy me ha sorprendido gratamente ver a mi marido mirando la final de la Copa ... de Europa de fĆŗtbol femenino sub-19. Por suerte, acabamos de ganar. Nosotros ya somos sexagenarios y nunca habrĆa pensado que le pudiese interesar un torneo de fĆŗtbol femenino y, menos, haciendo los mismos comentarios que suele hacer cuando juegan las categorĆas masculinas. Al acabar el partido, nos hemos sentido orgullosos de nuestras chicas. Yo especialmente, porque soy consciente de que la generación que viene, poco a poco y con pequeƱos gestos, estĆ” realizando un cambio real en nuestra sociedad, rompiendo barreras y consiguiendo que sea cotidiano aquello que antes era extraordinario. Por ello agradezco a nuestras chicas su victoria: en ella estĆ” implĆcito el verdadero cambio.
MarĆa JosĆ© Crespo Ramos. Zamora
Epidemia de daltonismo
Cunde una epidemia de daltonismo y todos debemos de ver en gris. Nunca en blanco y negro, pues toda aberración tiene su cupo de credibilidad, alimentĆ”ndose de nuestra demagogia y falta de sentido comĆŗn. La semĆ”ntica nunca ha sido inocente, y desde llamar gudari ('soldado') a un terrorista, hasta catalogar la mentira como un cambio de opinión, nos condenan a respetar a los irrespetuosos, a los parĆ”sitos que devoran el marco creado por el Estado de derecho, que ampara toda suerte de doctrinas como dogmas, dejando desamparada la voluntad objetiva construida sobre siglos de desarrollo filosófico, cultural y polĆtico. El barco navega sin rumbo, capitaneado por charlatanes y policĆas de lo correcto que sentencian en juicios sumarĆsimos toda desviación alejada de ese cuerpo legal que nadie sabe quiĆ©n ha escrito.
Rubén GonzÔlez GonzÔlez. Correo electrónico
El Ćndice de lectura infantil
Dicen que si los niƱos leen cada vez menos āya casi nadaā se debe al encierro de la pandemia, como si un encierro no fuese una grandĆsima ocasión para leer. El desatino es tan gordo que sale a desmentirlo, con las maravillosas y prometedoras pĆ”ginas de su Diario, la niƱa encerrada por antonomasia, Ana Frank. De un encierro con libros a mano, si no sale un escritor, sale āseguroā un lector empedernido. AsĆ que los bajos Ćndices de lectura infantiles no se deben al encierro de la pandemia, sino al encierro de la pantalla. La neurologĆa demuestra que los enajenados por el móvil son incapaces de atender mĆ”s de tres minutos a nada que no sea el propio telĆ©fono. Con este irrisorio poder de concentración y un ansia de recompensa que no soporta la espera, maldita la literatura que puede paladearse. Los niƱos ya no leen por lo mismo que ya no viven: por las flautas de HamelĆn que les tocan a distancia quienes han suplantado a sus padres.
Juan Vicente Yago MartĆ. Sueca (Valencia)
Rompeolas de todas las Europas
Hubo un tiempo en el que Madrid era el rompeolas de todas las EspaƱas. Creo que hoy podrĆamos decir que EspaƱa es el rompeolas de todas las Europas. El Ćŗltimo proceso electoral es el Ćŗnico, de todos los que se han venido celebrando recientemente en Europa, en el que la ultraderecha ni se ha reforzado, ni ha crecido, ni se ha convertido en algo mĆ”s que un incómodo socio necesario. AƱƔdasele que, en nuestro caso, los nacionalismos excluyentes tampoco han ganado en sus territorios. QuizĆ” los espaƱoles y las espaƱolas no somos tan inmaduros, democrĆ”ticamente hablando. Parece que tenemos memoria hacia atrĆ”s y hacia delante y que, pese a todo, la mayorĆa apostamos por la tolerancia, la convivencia y el progreso, aunque sea a trompicones y con obstĆ”culos, que no admitimos mensajes denigrantes y ultrajantes para las mujeres, los inmigrantes, el colectivo LGTBI o la cultura, que no admitimos juegos malabares con pretendidas lĆneas de separación y fronteras interiores. Somos lo que somos, y el mapa electoral es el que es, no el que quisiĆ©ramos cada uno: diverso, plural y hasta contradictorio, es decir, lo propio de una democracia profunda y autĆ©ntica. Con esos mimbres, que la polĆtica haga su trabajo: la ciudadanĆa ha hecho el suyo.
Luis AndrĆ©s MuƱiz GarcĆa. Alicante
Recuerdo dar las gracias
Mi cabeza es un batiburrillo de ideas debido a un traumatismo craneoencefĆ”lico grave que sufrĆ en un accidente de trĆ”fico hace ocho aƱos. Primero estuve en cama, despuĆ©s empujaron mi silla de ruedas, anduve con muletas hasta llegar al bastón que no me recordaba tanto que estoy enferma. Desde hace tres aƱos no lo uso, paseo por MatalascaƱas, playa de DoƱana, donde descubro cosas nuevas cada dĆa, no por su novedad, sino por no estar guardadas en mis recuerdos, y otras que me resultan llamativas no sĆ© por quĆ©. SĆ recuerdo desde niƱa dar las gracias, en este caso por ver mi carta publicada.
Mercedes Aldana DĆaz. Correo electrónico
Por quĆ© la he premiado⦠Porque algo mejor nos irĆa si la amnesia no alcanzara, en tantos que no sufrieron ningĆŗn accidente, a la gratitud.