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El bloc del cartero

Galería

Lorenzo Silva

Elogia una lectora la recientemente inaugurada Galería de las Colecciones Reales de Madrid. A quien ya la haya visitado le asiste la certeza de que no se trata de un museo cualquiera, sino de uno de categoría mundial, uno más que suma la capital de España y a través de ella la comunidad que formamos los españoles. Lo prueba el edificio de los arquitectos Tuñón y Mansilla, espectacular y discreto a la vez, ejemplar en todos los sentidos. Lo corroboran sus fondos, donde no faltan Goya, Velázquez, Caravaggio, Bernini o el Greco, por mencionar solo a algunos. Y lo subraya el detalle que anota la lectora: quien lo visita no solo se hace una idea de lo que llegaron a atesorar los representantes de la monarquía hispánica, sino también de su compleja historia. Es alentador que a veces, entre todos, acertemos así.

titulosecundario titular="Las cartas de los lectores

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La investigación científica

Me pareció muy interesante el artículo de Juan Manuel de Prada titulado Timoteca cientifista ... y me atrevo aquí a contribuir al debate. Empecé, con mucha ilusión, una tesis doctoral en una disciplina científica en una universidad del norte de Europa; la terminé con mala salud y un doloroso desencanto. La investigación científica amplía nuestro conocimiento, contribuye al debate intelectual y social y genera herramientas muy útiles (como las vacunas), pero no pretende ser dogma, ni llenar un vacío existencial colectivo. Y naturalmente está poblada por personas más y menos influenciables por esa mediocridad acechante. El efecto 'torre de marfil' junto con el efecto 'macrogranja productora de publicaciones' empobrecen la labor científica y hacen que la sociedad reciba retazos de información descontextualizada, a veces contradictoria. Lo bueno es que cada vez hay más jóvenes investigadores e investigadoras haciendo un trabajo riguroso y esforzándose por no dejarse arrastrar por la vorágine 'articulista' ni la vanidad. Acabar con la macrogranja probablemente sea difícil y requiera tiempo, aunque ya existen iniciativas. Mientras tanto, todos podemos ir aprendiendo a evaluar con ecuanimidad los avances científicos sin caer en el negacionismo de lo empíricamente demostrado (como el cambio climático). Yo mantengo la esperanza, no gracias a los que se coronan catedráticos por vías mediocres, sino gracias a todos los excelentes investigadores con los pies en la tierra.

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