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EL BLOC DEL CARTERO

Honra

Lorenzo Silva

Quien pierde los barcos, ya lo descubrió hace tiempo un almirante español, para salir de un mal paso, siempre tiene el recurso de intentar salvar la honra. En Kabul no han perdido Estados Unidos y sus aliados ningún barco, porque la ciudad está en el interior y el país no tiene litoral, pero se han dejado casi todo lo demás que podía perderse: el crédito, el tiempo, varios miles de vidas, decenas de miles de armas, una flota de todoterrenos y blindados, decenas de helicópteros y de aviones. Ante esa derrota, total y sin paliativos, solo cupo hacer in extremis lo imposible por sacar al mayor número de afganos del lugar inhóspito que por diversos motivos ha pasado a ser para ellos su propio país. Son quienes han asumido ese alto riesgo los que salvaron, y a ellos les corresponde, la honra en medio de la catástrofe.

Cartas de los lectores

• Tal vez daría para una peli

Quizá una película a medio camino entre Argo y El ángel de Budapest. Una Lista de Schindler ... a la española. El argumento: una región en guerra desde tiempos inmemoriales, con un enemigo despiadado que avanza implacable asediando las embajadas de varios países; un poco como 55 días en Pekín, pero con la versión moderna de los bóxers cercando los diversos círculos del infierno de Dante. Buena parte de la población tratando de huir hacia esa zona del Kabul que parece ser su única salvación. Escenas de pánico, atentados, confusión... Los personajes, todos españoles: un embajador cesado hace días que se niega a abandonar el país, tal como han hecho sus homólogos de otras nacionalidades, sin terminar la evacuación. Una joven jefa, de la misma embajada española, que también permanece en su puesto hasta el último momento. Heroína de hechos, el codiciado papel para cualquier actriz que se precie. Además, 17 policías nacionales, sabiendo lo que se juegan –en su memoria los compañeros muertos hace seis años en esa misma ciudad–, que se internan en el caos para tratar de llevar a salvo al mayor número de personas posible. Soldados españoles, por supuesto, hombres y mujeres entregados al deber, y en su lugar de vacaciones, el máximo responsable de todo esto. En este caso y dada la proverbial apostura del personaje real, podría contemplarse la posibilidad de un cameo, en alpargatas, para que quedase más natural.

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