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EL BLOC DEL CARTERO

Horror

Lorenzo Silva

Cuando alguien decide privar de la vida a un ser humano que está a su merced y al que habría debido cuidar, solo caben el silencio, la piedad y el horror. Podemos, si acaso, como apunta una de nuestras lectoras, reconocer con gratitud que vivimos en una sociedad que no regatea esfuerzos para averiguar lo sucedido y ofrecer a la madre de las víctimas el mínimo consuelo de la certidumbre a la hora de afrontar su duelo. Puede parecer poco, pero en otras sociedades esa consideración no existe o directamente no se la pueden permitir. Pensando en el futuro, y como nos dice otra lectora, importa atender el reto de construir una educación que contribuya a crear ciudadanos respetuosos de la dignidad del prójimo y capaces de asimilar las frustraciones que les deparará la existencia. Una asignatura aún pendiente.

CARTAS DE LOS LECTORES

La peor noticia

Mi bebé de ocho meses duerme regular, hay noches que se despierta hasta diez veces. La madrugada del 11 de ... junio no me ha importado oírlo llorar, ir rápido a su cuna y calmarlo. Cada vez que lo acunaba le daba incluso un abrazo más fuerte. Esa noche nos acostamos con la peor noticia: ya no hay esperanza para Anna y Olivia. Y, como muchos, no he podido dormir de la pena, pensando cómo puede esa madre seguir respirando, qué podemos hacer como sociedad para que esto no vuelva a ocurrir. También siento orgullo por vivir en un país que ha dedicado recursos ingentes durante semanas para no dejar este crimen sin resolver. Tal vez lo único peor que este final sea no saber nunca qué les ha pasado a tus bebés.

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