EL BLOC DEL CARTERO
Humor
Nuestra carta de esta semana contiene una excelente lección de vida e inteligencia. Nos la escribe un representante de esa fracción de la población para ... la que tan duro ha sido el último año: los ancianos internados en residencias. Versa sobre uno de los contratiempos con los que se enfrenta a diario, pero lejos de expresarse desde la ira o el resentimiento opta por hacerlo a través del humor. No sabe este cartero si eso lo ayudará o no en algo a la hora de reducir su problema: lo que está claro es que lo ayuda a acarrearlo –con algunas dificultades de la vida, no queda otra– y de paso regala una sonrisa a los demás. Qué contraste tan abrupto con la reacción de esas personas airadas que, teniéndolo mucho más fácil, en todos los sentidos, no hallan otra salida para su frustración que arremeter contra todo. Aprendan.
LA CARTA DE LA SEMANA
Me dicen en mi residencia de ancianos, después de unos diez años de 'intentar vivir' aquí, que para conseguir cenar una simple tortilla francesa, no sé si con huevo huevo, huevina o sustitutivo para viejos, debo y tengo que seguir el siguiente protocolo: 1. Hablar con la enfermera. 2. La enfermera pide permiso al médico. 3. El médico igual lo firma. 4. Aprobado así, se informará por escrito al chef. 5. Se pone en el tablón de menús de la cocina. 6. Todos los cocineros de cenas, enterados. 7. Informar de tan delicada receta a la responsable asistencial (a ver si procede). 8. Poner en el libro de partes –y en el PC de mi burbuja y en el programa 'reciplus' de la resi– que al interno 'X' le darán la tortilla. Y con ese procedimiento secreto todo el personal de distintas plantas, de recepción, en fin, todo Dios, y algunos residentes te comentarán, que para una gallina, para poner un huevo, el protocolo es simple como decía Libertad, la amiga de Mafalda. Se agacha y zas: huevo.
Pedro Gil Pondal. Getxo (Bizkaia)
Por qué la he premiado… Por demostrar que el humor, casi siempre, es la mejor respuesta.
Déjenos vivir, don Pablo
El rap de Pablo Hasél sonó a ritmo de hogueras, de disturbios, de violencia y de caos en Barcelona y en Valencia; finalmente también en Madrid. Son producto del odio y de un grave desajuste de cordura que ha sido seguido por una turba de delincuentes perfectamente orquestados. Una persona no debería entrar en prisión por lo que piensa, pero la reiteración de Pablo Hasél ha pasado el límite del respeto al prójimo. Y, desde luego, nunca debería derivar en violencia. Las provocaciones del rap de Hasél rezuman violencia y ya sabemos que esta engendra más violencia. Déjenos vivir en paz, don Pablo. Y tómese un tiempo para reflexionar… entre rejas.
Javier González Marcos. Madrid
Europa, contra el discurso del odio
Las críticas a España por el caso Hasél son sorprendentes. En Europa se persigue el discurso del odio cada vez más y la Unión Europea cuenta con una legislación mucho más restrictiva que la de España. Hace apenas dos meses, en Francia, un rapero llamado Maka ha sido condenado a dos años de prisión por apología del terrorismo en sus canciones; en Bélgica, un cómico, Dieudonné, ha sido condenado a cárcel por incitar al odio desde el escenario; en el Reino Unido, raperos de Ladbroke Grove han estado en prisión por fomentar la violencia en sus canciones, y si, además, realizan nuevos vídeos en el futuro, deberán informar antes a Scotland Yard; en Suiza, el grupo de rap Chaostruppe ha sido condenado por insultar gravemente en sus letras. En las democracias europeas no entienden que haya gente defendiendo a violentos como Pablo Hasél. ¿Qué tipo de sociedad democrática pretenden construir las personas que defienden el discurso del odio, de animar a asesinar a policías o a políticos que no piensan como tú?
Antonio Peiró. Lérida
Hacer que el mundo tiemble
Jamie Metzl es un experto que asesora a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que ha puesto en cuestión el trabajo del equipo de expertos de la organización que recientemente visitó la ciudad china de Wuhan para investigar el origen de la pandemia. En su opinión, «las autoridades chinas están encubriendo el verdadero origen y han lanzado la teorías del traspaso del murciélago al humano y la de la comida congelada porque así se eximen de responsabilidades. Han borrado todas las huellas». Según él, «hay un 85 por ciento de probabilidades de que haya sido una fuga accidental del laboratorio y de que haya habido una ocultación consciente del origen del virus». La verdadera causa puede que nunca se sepa. Pero resulta impresionante ver como la acción u omisión de pocas personas pueden hacer que el mundo tiemble.
Luis Huete de la Puerta. Correo electrónico
Versión original en catalán
Considero que en TVE deberían emitir en versión original en catalán las películas que sean catalanas, como en los casos de Les distàncies y de Segon Origen, que se emitieron traducidas al castellano. Aunque cuando se estrenaron en el cine se proyectaron en versión en catalán y en castellano, la obra original puede considerarse como catalana. Siempre que en la citada televisión emiten películas catalanas –como, por ejemplo, la premiada Pa negre–, las traducen al castellano y con ello creo que se desaprovecha una magnífica oportunidad de que los espectadores españoles aprendan o, como mínimo, se familiaricen con el catalán contribuyendo de ese modo a que esta lengua deje de ser algo totalmente 'extraño' e 'incomprensible' para el público español, en general. ¿Estaremos siempre toda la vida igual haciendo del catalán una lengua 'ajena', como si fuera 'extranjera' dentro de nuestro propio país? ¿Hay que recordar que la Constitución Española indica que las distintas lenguas españolas son un patrimonio que hay que proteger y fomentar? ¡Pues eso es lo que debería hacer una televisión pública como TVE! ¡Promover el pluralismo lingüístico y el conocimiento de las distintas lenguas españolas en toda España!
Josep Vilà Batlle. Olesa de Montserrat (Barcelona)
En un santiamén
Yo, hoy, fluyo bien. Como, visto, tengo unos euros para unas cañas. Tengo casa y tengo trabajo. Hasta ahí, pero que es ya un privilegio. Y tengo un hijo, algunos amigos y a una persona que me quiere mucho. Y yo a ella. La leche, ¡vamos! Pero no hace tantos años me divorcié y hube de irme de la casa que compartía con la que era mi mujer y nuestro hijo. Imagino, si no hubiéramos conservado el piso en el que ahora habito, si, un suponer, hubiera caído en una depresión y hubiese perdido el trabajo o, aun habiéndolo conservado, con el sueldo que tengo de mileurista, y descontando del mismo el pago de un alquiler, la pensión de manutención para mi hijo y los gastos inherentes a pretender vivir dignamente... no sería descabellado pensar que igual me estuviese viendo obligado a acudir a un banco de alimentos, como poco, para ayudarme a sobrevivir. Estoy hablando de mí o, si me lo permites, hasta de ti, de un tipo tan normal y tan común, y de como la vida nos puede 'recolocar' a cualquiera en un santiamén.
M. A. R. Lugo
Los que lloran en silencio
Una pequeña ventana se abrió y nos encontramos delante de ti. El desconcierto y la ilusión se tornaron en miedo y angustia. No conseguíamos la comunicación tan deseada momentos antes. Frases de ánimos y fuerza flotaban en el ambiente, sin conseguir calmar el ahogo de nuestros corazones. Últimas peticiones y esfuerzos para detener las manecillas del reloj y disfrutar cada segundo de tu presencia. Deseamos un camino de vuelta, pero la crueldad que se cierne a nuestro alrededor nos abre a la realidad: no hay manos que sujetar ni palabras al oído ni último abrazo. Hay un cristal que desgarra nuestros corazones y queremos atravesar para rescatarte de tu último viaje, aquel que nos lleva a tu ausencia. Me pongo en tu piel y ya estoy a tu lado en la cama, entre cuatro paredes, rodeada de cables y monitores luminosos. La única perspectiva del exterior es la que deja vislumbrar el cristal de la puerta. A la vista, personas o ángeles (como tú las llamas), con sus caras cubiertas, que van de un lugar a otro. Me doy cuenta de que has dejado de ser dueño de tu cuerpo, controlado por manos anónimas, como si fuera de cristal, frágil y vulnerable. Una extraña sensación de falta de aire me invade, la puerta se abre al sonido de una alarma y los ángeles hacen acto de presencia. Mi principio de terror desaparece al ver que no tienes miedo. Tu don de la preocupación se ha transformado en calma. Me demuestras, papá, que los más fuertes son los que lloran en silencio, gritan a puertas cerradas y luchan batallas en soledad. Mi mano apoyada en el cristal desea atravesarlo para que aprecies mi presencia. Quiero pensar que tú lo has advertido, que hemos estado a tu lado en la despedida. Esta que fue antes de tiempo, con la barbarie de la distancia. Ha llegado la hora de alejarme de ti y mis pasos me llevan por un camino regado de lágrimas.
Chari Castilla. Sevilla
Yo es que no entiendo...
Tengo, o sufro, algún familiar y amigo que cada vez que opina sobre un tema importante lo hace con un odio y una contundencia tremendos, pero cuando le argumentas que está equivocado y manipulado, siempre dice ante su desnudez repentina: yo que sé, es que yo no entiendo. Me ponen enfermo, tienen en el bolsillo un aparato que condensa más de cinco mil años de civilización, tienen acceso gratuito a Wikipedia, a decenas de periódicos serios, a montones de web de ciencias fiables y contrastadas, pero no se informan, no quieren; solo desean revolcarse en el fango de los grupos de redes sociales donde leen y se indignan y luego te preguntan: «¿Es verdad que en unos días se implanta el comunismo en España?», «¿te has enterado de que con la vacuna nos meterán un chip?», «¿sabes que la prima de la sobrina de mi amiga dice que los hospitales están vacíos y que todo lo que sale en la tele en todos los canales es mentira?». Durante siglos, la ignorancia dependía de tu lugar de nacimiento, de tu familia, de tu entorno. Hoy simplemente deriva de la desidia, la estupidez y de ser vagos, muy muy vagos y de quererse muy poco a sí mismos, y así les va.
Alberto Pérez Vázquez. Rincón de la Victoria (Málaga)