El bloc del cartero
¿Inmortales?
Cuando en el transcurso de sus viajes Gulliver se encuentra a los struldbrugs, los inmortales habitantes de Luggnagg, descubre que no estar expuestos a la muerte no los hace más dichosos, sino todo lo contrario. Bien es verdad que los struldbrugs envejecen y tienen achaques, lo que despoja la duración indefinida de la vida de una buena parte de sus alicientes para convertirla en una penosa condena. Quienes hoy especulan con la posibilidad de alargar la vida humana se preocupan de añadir que el logro llevaría implícito mantener su calidad. Y, sin embargo, aun si se consiguiera que los centenarios pudieran jugar al pádel o al hockey, algo no cabría evitar: el duelo de la mente consigo misma, al cabo de tanto pensar y pensarse. Dice bien un lector: hay tareas más urgentes.
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Prioridades
En la naturaleza ya hay seres inmortales. Una pequeña medusa originaria del Caribe, hoy extendida ... por el mundo, cuenta con un ciclo de vida extraordinario: al llegar a su madurez sexual, revierte el proceso hasta volver a ser un pólipo. Y lo más asombroso: repite el ciclo indefinidamente. Acaso para preservar el equilibrio biológico de mares y océanos, estas medusas cuentan con infinidad de depredadores: peces de todo tamaño y tortugas de varias clases. Gracias a estos, no hay peligro de que la cantidad de medusas inmortales se incremente de forma descontrolada. Imaginemos que en un futuro próximo la ciencia logra dar con el modo de transferir esa asombrosa capacidad celular de reversión indefinida a los humanos, de tal modo que nuestra esperanza de vida fuera ilimitada. A diferencia de las medusas, nosotros no tenemos enemigos naturales, por lo que en pocos años tendríamos un mundo superpoblado de personas, lo que nos llevaría sin remedio a situaciones de hambruna general y a sangrientas guerras para la obtención de los recursos básicos. En definitiva, los problemas actuales se multiplicarían. Por ello, es más importante que nos centremos hoy en solucionar guerras, hambrunas, el cambio climático, la pobreza, para que todos podamos vivir en paz, de una manera digna, y sin tanta desigualdad. Ya habrá tiempo de pensar después en la inmortalidad.
Zigor Eguia. Elgoibar (Guipúzcoa)
Con los ojos cerrados
Algo ha cambiado en la sociedad, igual fue que las vacunas del covid tenían algún componente anestésico. Vivimos en una sociedad incapaz de reaccionar ante nada. Vemos imágenes de guerra cada día cómodamente sentados como si de una serie se tratara, asistimos a dislates políticos sin mover una pestaña, nada nos perturba más allá de juntarnos con los amigos a despotricar. Las estadísticas hablan del aumento de la violencia, robos, asesinatos, violaciones grupales, muchas perpetradas por menores, y descargamos la culpa en Internet y las nuevas tecnologías olvidándonos de nuestra responsabilidad como padres, profesores y Estado en esa pérdida de valores, disciplina, respeto… Recibimos oleadas de migrantes que no sabemos a dónde van, qué hacen, qué dinero nos cuestan, con una dejadez absoluta de la mayoría de nosotros y el esfuerzo de las ONG, las fuerzas de seguridad y pequeñas poblaciones desbordadas sin medios personales ni materiales. Seguimos todos callados, como pensando «Virgencita, que me quede como estoy». Soy optimista por naturaleza, pero no veo una salida. El deterioro de la sociedad estos últimos años es difícil de revertir. Tengo 61 años y mucho me temo que se necesitarán muchas generaciones para reaccionar. Como decía aquella estupenda película de David Trueba, «vivir es fácil con los ojos cerrados».
Mariló Hernández Armijo. Cartagena
Empatía real
La princesa Leonor se citó con el destino. Al cumplir 18 años, juró de forma solemne y simbólica acatamiento a la Constitución Española. Con sobriedad y templanza, con sencillez, naturalidad y muestras de madurez y responsabilidad se compromete con los principios democráticos y con los irrenunciables valores constitucionales. Simboliza y representa la unidad y permanencia de España en una coyuntura histórica difícil y delicada. Recibió del Presidente del Gobierno en funciones explícitas muestras de lealtad, respeto y afecto, al tiempo que le dieron calabazas, con el descortés desplante, varios ministros en funciones, así como los anunciados socios de investidura de Pedro Sánchez. La heredera de la Corona confía en los españoles y pide que los ciudadanos confíen en ella. Un saludable deseo y un laudable ejercicio de reciprocidad que entraña seguridad en sí misma y destila indudable empatía. Una destacable muestra de inteligencia emocional clave en el liderazgo.
José María Torras Coll. Sabadell
Sin constancia
No hallo ya foro en el que hablar sin que quede constancia de lo que diga. No recuerdo una sola conversación del último año de la que no quedara constancia y en la que yo hablase sin medirme. Las charlas con amigos y familia se dan cada vez más red social mediante, y cuanto se dice queda escrito. Pensar antes de hablar, cuidar qué se dice, a quién, en qué sentido es una gran virtud. Es parte de la convivencia. Pero necesitamos también foros donde poder pensar en alto, a salto de mata y sin tapujos, soltar incluso una ridiculez o incoherencia, confesar una falta. El foro más saludable es siempre el de la 'amistad', en sentido arcaico: improbable relación de parentesco, sin consanguinidad ni razón lógica de ser, en la que uno se siente menos juzgado que estando solo y más de acuerdo que consigo mismo. Al hablar con un amigo, sin prisa, sin Siris en la sala, se da algo casi extinto: una charla libre de normas y prejuicios en la que cae hasta la última barrera de la censura y la autocensura y de la que no quedará en ningún lugar, formato, ni dispositivo constancia alguna.
Mari Ane Eguía Sarachaga. Sodupe (Vizcaya)
Por qué la he premiado…Por ponderar el valor de lo discreto, que no en vano significa a la vez inteligencia y sigilo.