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El bloc del cartero

Kioscos

Lorenzo Silva

Nuestra carta de esta semana entona una elegĆ­a a esa vĆ­ctima de la modernidad que es el viejo y entraƱable kiosco (o quiosco). Los que peinamos alguna que otra cana tenemos asociados a ese humilde figurante urbano multitud de gratos recuerdos. El lector que firma la carta evoca los suyos, pero quienes la lean tendrĆ”n en mente otros, vinculados a esa modesta adquisición que el kiosco nos permitĆ­a a un precio asequible y en la que cifrĆ”bamos nuestra ilusión semanal. Un tebeo, unos cromos, una chucherĆ­a o, con suerte, las tres cosas a la vez. Y luego revistas, y libros, y esos fascĆ­culos que, acompaƱados o no por objetos variopintos –figuras, miniaturas, lĆ”minas–, ponĆ­an a prueba nuestra perseverancia. Llevamos camino de que todo sea un reflejo espectral en una tableta. Sin olor, sin sabor, sin alma, sin nada.

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titulosecundario titular="Las cartas de los lectores

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Salud mental, Āæsalud social?

EstĆ” de moda hablar de la salud mental. De lo que no se habla demasiado ... es de las causas de esta otra 'pandemia': las causas sistĆ©micas, que sin dudas las hay y muy poderosas. Solo se habla en tĆ©rminos personales, individuales y correctivos: cómo mejorar la atención, cuĆ”ntas dotaciones hay y se necesitan, pero casi nunca se habla en tĆ©rminos preventivos, de atajar esas causas que reducirĆ­an esas alarmantes cifras. Es evidente que ir a las causas bĆ”sicas atenta contra los principios intocables del capitalismo imperante y, por tanto, Ā«eso no tocaĀ». Canta SoleĆ” Morente en su tema Baila conmigo: Ā«Deja de hablar del sistema, el sistema no tiene la culpa de todas tus penasĀ», y quizĆ” tenga razón y no, no la tenga de todas, pero sĆ­ tiene bastantes mĆ”s de las que se le atribuyen. ĀæSerĆ­a posible que actuando en cuestiones sociales de fondo no se necesitara tratar individualmente a tanta gente por problemas mentales? ĀæEn quĆ© proporción los problemas de salud mental se deben a causas sistĆ©micas estructurales en las que no se permite actuar porque esa actuación pondrĆ­a en cuestión el propio sistema? ĀæAlguien cree que tantos y tantos niƱos y jóvenes estĆ”n en esta situación por cuestiones puramente personales? ĀæNo tendrĆ” algo que ver el estrĆ©s a que se los somete, la competitividad constante y el individualismo que se cultiva desde todos sus Ć”mbitos de actuación: escolar, familiar, social…?

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