EL BLOC DEL CARTERO
Límites
En toda comunidad formada por ciudadanos existen límites cuyo traspaso sitúa al que lo protagoniza extramuros de la ciudad y de sus valores, en un ... territorio donde estos se pervierten y se degradan hasta quedar irreconocibles. En una democracia, que ampara la libertad y la pluralidad, el margen es amplio, pero no deja de haber rayas que solo pueden atravesarse ofendiéndola y extrañándose de ella. En estos días vuelan las acusaciones cruzadas sobre conductas de esta índole: lo parece el acto de hacer mofa de una amenaza de muerte, como el de justificar la interrupción a pedradas de un mitin; pero lo es, sin duda, hurtar la vacuna a unos ciudadanos con falaces excusas técnicas que los tribunales desautorizan. Como señala uno de nuestros lectores, la tibieza gubernamental al respecto pasma y desconcierta.
LA CARTA DE LA SEMANA
«Hace un año, no bromeábamos así», comentó mi enfermero. Estábamos trasladando a un paciente intubado por neumonía COVID que no respondía al tratamiento para que lo metieran en protocolo de Ecmo (básicamente puentearle sus pulmones y corazón con una máquina para darle tiempo a recuperarse). Es la última línea de tratamiento, después de eso no hay nada. El comentario me hizo ver que estar vacunado te da mucha tranquilidad en la asistencia de estos pacientes, pero también recordé cuando hace un año te metías de lleno en un ambiente COVID, con todos tus sentidos alerta, registrando lo que tocabas, con qué lo tocabas y qué te tocaba, porque eras consciente de enfrentarte a un bicho para el que no había tratamiento eficaz y que no solo podía matarte a ti (gajes del oficio), sino que podías llevártelo a tu familia. Pero, no obstante, seguimos entrando, día a día, a pesar de esa sensación que sientes cuando tu cerebro te dice: «Te estás metiendo en un sitio del que las personas sensatas solo quieren salir», y aun así dabas ese paso al frente para enfrentarte al bicho y ayudar a un ser humano. Lo hicimos muchas veces y lo volveríamos a hacer. Luego por la tarde, cuando oías los aplausos, pensabas, abrumado, que por lo menos la gente te agradecía el esfuerzo. No somos héroes, solo personas esforzadas que aman su trabajo. Pero el otro día los políticos nos devolvieron aquellos aplausos, todos de golpe y en la cara: a una propuesta para instaurar en España la especialidad de urgencias (solo quedan en Europa dos países que no la tienen), PSOE y Podemos se opusieron y la propuesta se rechazó. Muchas gracias. Y no se preocupen, vamos a seguir trabajando como siempre para ayudar a otro ser humano.
Luis Rodríguez. Madrid
Por qué la he premiado… Porque quienes ahí estuvieron se han ganado, al menos, el derecho a que los escuchemos.
Colectivos poco afectos
Señora ministra de Sanidad: según se ha publicado, el Gobierno de la Generalitat de Cataluña ha tenido a bien relegar en sus planes de vacunación al personal de los cuerpos de Policía Nacional y Guardia Civil que vive y trabaja en esta comunidad. Ante este hecho, la respuesta del Gobierno de España no ha sido instar a la Generalitat a que corrija un posible error, sino que ha decidido ocuparse directamente de la vacunación de estos colectivos, aceptando así que la Generalitat puede incorporar criterios de índole política en la gestión sanitaria de sus ciudadanos. Siendo así, quiero dirigirme a su Excelencia solicitándole que se haga cargo también de la vacunación de otros colectivos que podríamos ser vistos como poco afectos por el Gobierno nacionalista; caso en que tal vez nos encontremos los castellano-hablantes, los nacidos fuera de Cataluña o quienes habitamos en zonas en las que el voto nacionalista es minoritario. Entendiendo que mi propuesta es justa, razonable y responde a hechos objetivos, espero que tenga a bien atenderla debidamente.
Francisco López. L'Hospitalet (Barcelona)
¡Todo un ejemplo!
Probablemente, en estos tiempos en los que la política se ha radicalizado hasta llegar a unos extremos realmente preocupantes –en los que partidos políticos, legítimamente representados, son apedreados en sus mítines electorales y en los que altos dirigentes políticos reciben amenazas de muerte en misivas cuyo contenido son balas de fusil–, todo esto nos haga retrotraer a épocas pasadas que realmente, en la actualidad, deberían estar muy superadas. Pues bien, en este escenario tan convulso permítame que llame mi atención la honorable labor e importante ejemplo que tres dirigentes políticos como el señor Alberto Núñez Feijóo, la señora Inés Rey y el ministro José Luis Ábalos han dado estos días en las reuniones que han mantenido para llegar a acuerdos de gran calado, en este caso, en beneficio de todos los gallegos y, de manera muy especial, de todos los ciudadanos coruñeses. Incluso representando a posiciones políticas totalmente antagónicas, han sabido llegar a puntos de encuentro que no hacen más que velar por los intereses de todos los ciudadanos, propósito que tal vez olviden muchos otros políticos que parecen empeñados en centrar todos sus esfuerzos en un inminente rédito electoral, dejando de lado el verdadero interés común de la ciudadanía a la que representan.
Juan Francisco García Casal. A Coruña
Una casa vacía
«Va la vieja muriendo y sigue aprendiendo…». Una de las máximas con que Jesusa, mi ausente abuela paterna, sabia y cabal, ironizaba sobre los dislates políticos de su época. Yo, niño querido y bien nutrido, escuchaba sin entender: «Cosas de mayores». Más tarde, supe que en el mundo existían niños con puñitos apretados. Niños yunteros, los llamaba Miguel. Niños patera, se llaman hoy, con el mar como tumba y la hipocresía gobernante como epitafio. Más tarde, escuché discursos que nacen del odio, la ignorancia, la intolerancia y el prejuicio. Más tarde, entendí que 'democracia' solo es una casa vacía, inhabitable para la convivencia si falta respeto mutuo y decencia. Alguien, en un reciente debate/altercado de radio, pensó que el término 'equidistancia' es un comodín que lo mismo sirve para justificar sobres con contenido fúnebre que para asistir a una salida de tono entre parlamentarios de pensamiento diferente. «No se vayan, hablemos», clamaba don Edmundo. ¿Hablar sobre el tamaño de las balas? Se equivoca, señor Bal: no es lo mismo ni equivalente. La memoria del miedo al pasado terrorista reciente, autóctono o foráneo, aún existe. Y el recelo a los nostálgicos del absolutismo, la maldad inspirada por la estupidez y el desprecio al prójimo, también. Doña Isabel Díaz Ayuso (comunismo o libertad) se encuentra en debate vacacional. Mientras tanto, matamos al mensajero (un vigilante raso) por el enésimo fallo en la seguridad de Correos. Estamos tocando el fondo… Veremos.
Alberto Fdez. Araújo. Barakaldo (Vizcaya)