El bloc del cartero
Afganas
Son la prueba viviente de la pasta de la que estĆ”n hechas nuestras convicciones, o al menos las de las que acierta a ser portadora y garante la llamada 'comunidad internacional'. Tras haber pasado por ello hace dos dĆ©cadas, a las afganas se las vuelve a degradar a la condición de animales domĆ©sticos, pero no de los nuestros, que tienen derechos garantizados por ley, sino de los de toda la vida: esos a los que el dueƱo puede abandonar, maltratar, incluso matar. Durante veinte aƱos, una coalición internacional se arrogó el derecho de organizar AfganistĆ”n con el argumento, entre otros, de proteger su dignidad. Fuese a finales del verano de 2021 y ācomo dijo el poetaā no hubo nada. Los talibanes las aherrojan y ningĆŗn Gobierno rechista. Algunos hasta hacen negocios con ellos. QuĆ© oprobio.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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El olvido de las afganas
En agosto de 2021 se reinstauró en AfganistĆ”n el emirato talibĆ”n, regido por una estricta interpretación de ... la ley islĆ”mica que institucionaliza las ancestrales costumbres patriarcales con la sistemĆ”tica laminación de los derechos fundamentales de las mujeres. La mĆŗsica estĆ” prohibida, asĆ como los diarios y pelĆculas extranjeras y los programas de televisión. Las niƱas no pueden estudiar secundaria. Las mujeres no pueden ir a la universidad. Las adultas deben vestir el burka e ir acompaƱadas de parientes masculinos. Las abogadas, fiscales, juezas, mujeres soldados, policĆas son separadas de sus cargos. Las disidentes son perseguidas y torturadas. VeintisĆ©is fiscales fueron asesinadas. SueƱos rotos. Proyectos vitales truncados. Familias desesperadas que se ven abocadas a vender a sus hijas en los mercados callejeros para sobrevivir. Paradigma de la cosificación. Atrocidad ante la impasividad de las democracias occidentales. El secuestro de la dignidad. Lamentablemente, habita un despreciable olvido. Falta solidaridad ante la despiadada barbarie.
JosĆ© MarĆa Torras Coll. Sabadell
La crueldad por la crueldad
El bullying o acoso escolar a menudo se prolonga despiadadamente en forma de acoso social (sobre todo en pueblos pequeños). Si lo primero es lamentable, nada se diga del recochineo de extenderlo fuera del Ômbito y la edad escolar. Recientemente se ha publicado en XLSemanal una carta de denuncia de estos hechos despreciables con una niña. ¿Cómo explicar la crueldad por la crueldad (sin motivo para ensañarse)? El testimonio de esta persona acosada y de su familia ha despertado la indignación de millones de lectores. ¿Qué principios de respeto y afectuosidad para sus iguales inculcan los padres de los acosadores? ¿Qué hacen las autoridades de los colegios para prevenir, controlar y atajar estos abusos?
Carmelo Carrascal. San SebastiƔn
El chispazo divino
En los Ćŗltimos veinte aƱos, toda moda carece de fundamento o sustento. En este caso, el nuevo boom de la inteligencia artificial, que, sin duda, es un gran avance para la humanidad y cuyos lĆmites apenas sospechamos, comienza en un principio de no contradicción que niega desde su origen. Algo no puede ser inteligente si carece de libertad y, por lo tanto, jamĆ”s tendrĆ” consciencia ni poder de elección. Por mucho que filósofos y cientĆficos sigan batallando, jamĆ”s una mĆ”quina podrĆ” igualarnos (la predestinación quedó superada hace medio siglo): el 'chispazo divino' ni se iguala ni se supera con trillones de megabytes, aunque luego vengan autores de postĆn para decirnos que todo es fruto de la biologĆa o consecuencia de la evolución social.
MatĆas MĆ©ndez PĆ©rez. Correo electrónico
El 'velo de la ignorancia'
John Rawls, filósofo norteamericano cuya doctrina aunaba la libertad y la igualdad para fortalecer una sociedad democrĆ”tica y justa, teorizó una imagen original y poderosa denominada el 'velo de la ignorancia'. Grosso modo, venĆa a decir: todos los individuos que tienen que tomar decisiones sociales, polĆticas o económicas deberĆan estar bajo un velo de ignorancia. En un nivel elemental, esto implicarĆa que ninguno de ellos deberĆa saber cuĆ”l va a ser su lugar en el nuevo Ć”mbito que se formase a raĆz de sus decisiones. Esto facilitarĆa tomar esas decisiones de forma racional y mirando por el bien comĆŗn. En estas Ćŗltimas fechas los espaƱoles estamos asistiendo, atónitos y perplejos, a un cĆŗmulo de decisiones de los que deben velar por la ley y la justicia que estĆ”n provocando una grave crisis constitucional, con unos actos claramente inoportunos y partidistas en los que muestran un desprecio absoluto al significado del 'velo de la ignorancia' al que, por principio, y mĆ”s siendo supuestamente acreditados juristas, deberĆan respetar.
Horacio Torvisco. Alcobendas (Madrid)
Allanamiento de morada
Mi amigo recibió un mensaje y dejó el libro abierto contra la mesilla y, con un intercambio automĆ”tico, trasladó su atención al aparato. Sonrió ante la pantalla, respondió con un tecleo Ć”gil y volvió al libro. Como si nada continuó su lectura. ĀæLectura?, Āæes eso lectura? ĀæFue al menos un mensaje importante? No. Simple y llanamente fue un allanamiento de morada. Las asociaciones que hizo mi cerebro con esa vibración me infundieron un ligero deseo de volver a las redes sociales: ĀæhabrĆ” reaccionado alguien a mi tuit? ĀæSe habrĆ”n reĆdo en el grupo de WhatsApp con la bromita que enviĆ©? Fue como si alguien encendiera otra vez las luces del circo y unos clientes me pidieran entrar, Āæcómo dejarlos fuera? ĀæO se trataba quizĆ” de un saludo de Pandora? Me serenĆ© y volvĆ a disfrutar con el libro de Giorgio Bassani, cuando el móvil vibró otra vez. Que me perdonen mis amigos por las respuestas diferidas en WhatsApp, pero: ĀæquĆ© valor tendrĆ” mi respuesta si me voy vaciando de contenidos valiosos para compartir, si no protejo espacios para la inspiración, si me condeno a vivir en la superficie de la atención? Te responderĆ© tarde, pero te responderĆ© bien.
Juan Ignacio Izquierdo Hübner. Pamplona
Por qué la he premiado⦠Por señalar la gran paradoja: que comunicarnos tanto nos lleve a comunicar nada.