La ciudadanía en la antigua Atenas implicaba el deber de defender a la polis con las armas, que el ciudadano debía costearse de su bolsillo, ... y no era un gasto menor: el bronce, material principal de la época, nunca fue barato. Sócrates, además del primer gran filósofo, fue soldado de infantería, y como tal combatió en las batallas de Potidea y Anfípolis. Muy lejos de esta noción de la ciudadanía estamos en estos días del siglo XXI y esta esquina suroccidental de Europa. La defensa es cometido reservado a unos profesionales con los que buena parte de la población ni siquiera se identifica. Poco encaja este desinterés con un mundo en el que la fuerza se ha convertido, de nuevo, en el motor de la historia. El debate sobre el servicio militar ya se ha abierto entre nuestros socios. Aquí, mejor lo aplazamos. Como todo.
Afirmaba el loco más famoso de la literatura que no hay mayor tesoro que la libertad ni peor desgracia que el cautiverio. No en vano, en el Quijote se cuenta la historia del cautivo de Argel, que lo fue Cervantes. Se adelanta así el Siglo de Oro al Modernismo, reclamando ausencia de interferencias y coacciones para pensar, expresarse y actuar; pero ambos ignoraban que uno mismo iba a ser el peor carcelero de la libertad. Las neurociencias revelan a cada paso cómo los impulsos y patrones cerebrales nos dominan. Cómo cuando creemos desear libremente, somos cautivos de tal o cual secreción meníngea o de tal o cual hormona cerebral o neurona intestinal. Incluso se habla de neuroderechos, haciendo bueno el pronóstico de Churchill de la mente como campo de batalla, y añadiendo que la derrotada, y pocas veces victoriosa, es la conciencia. | Ángel Argüelles López de Maturana. Bilbao (Bizkaia)
El servicio militar obligatorio en España, la mili, se inició entre finales del siglo XVIII e inicios del XIX y terminó en diciembre de 2001, con un decreto. Hasta entonces, los reclutas pasaban por un periodo de instrucción militar, teórica y práctica, en su campamento de destino, en un ambiente de aislamiento. La discusión sobre un posible regreso de la mili se ha visto encendida por el impulso de la Unión Europea por mejorar su ejército y que podría llegar a España. Margarita Robles, ministra de Defensa, ha asegurado que el país no tiene intenciones de reintroducir la mili tras eliminarla en 2001. Sin embargo, los ciudadanos temen por una posible 'presión' de la UE que lleve a un cambio de parecer. ¿Obligará la OTAN el servicio militar a los españoles? | Alberto Álvarez Pérez. Sevilla
Tengo un empeño obsesivo por hablar con precisión. Aun así, he mentido y he callado muchas veces por puro egocentrismo. Otras, simplemente me he equivocado, y cuando creía ser incapaz de superarme, me he llevado sorpresas muy amargas, llegando incluso a decepcionarme. Pocas derrotas más dolorosas puede enfrentar uno. Sin embargo, precisamente por esa especie de manía, si digo «imbécil» mi sentencia es firme, y si digo «te quiero», mi sentimiento es honesto. Rehúyo usar a la ligera términos como 'bien' o 'mal', porque la bondad es una corona de espinas que no encaja en cualquier cabeza, y la maldad no es una medalla para el pecho de un novato. Tampoco tildo de 'fascista' o 'comunista' a nadie por divergir en opiniones. Los humanos tenemos un vicio que no entiende de épocas: escupimos con una imprudencia asombrosa palabras como 'libertad' o 'justicia', y otras más íntimas como 'lealtad' u 'honor'. Las hemos convertido en moneda devaluada. | Mateo Gimeno Laguens. Correo electrónico
Desde el primer momento algo especial se intuía que podía pasar en el medio tiempo de la Super Bowl. Bad Bunny, el artista global más destacado en Spotify, no fue allí para cantar, sino para contar. Con un total look color crema de Zara inspirado en el fútbol americano, pero sin logos deportivos, Benito Antonio usando la moda como lenguaje cultural entró en escena. El show-denuncia puso el foco en lo que está pasando con la despiadada política migratoria que está llevando a cabo EE.UU. Alguna turbulencia se esperaba Trump que podía alterar su confort ya que había renunciado a asistir al estadio de Santa Clara prefiriendo ver el partido desde su casa. Trump, con su mecha corta, bien es cierto que nos tiene acostumbrados a sus salidas de tono y enfados propios de una persona megalómana. Y en esta ocasión lo manifestó con fruición. El espectáculo le pareció repugnante. El baile no le gustó. Será porque no lo invitaron a él a bailar. Se quejaba de que nadie entendía ni una palabra. Además de ser mal ejemplo para los niños. Para qué niños habría que preguntarle. Más allá de los gustos musicales, la mayoría de las personas conocedoras del contexto que se está dando entendimos muy bien el mensaje de unión, de pertenencia y de identidad. De acuerdo, en todo ello también hay marketing. Sin embargo, el compromiso valiente con el mundo latino de un artista que se la estaba jugando quedó sellado desde el amor. Europa es lo que es gracias a nuestros padres: La antigua Grecia y la antigua Roma. A través de los siglos su esencia perdura. Nos transmitieron su cultura, su Filosofía, sus Leyes, el idioma con las lenguas románicas como el español... que a su vez con sus luces y sus sombras propias de otra etapa histórica transmitimos al otro lado del Atlántico. Hoy es más lo que nos une que lo que nos separa. Y Europa representa todos los valores que odia Trump. Los latinos de ambas orillas subimos con Bad Bunny al escenario. «Seguimos aquí», señor Trump. | Miren Bilbao Notario. Getxo. Bizkaia
Entre la huelga indefinida de médicos, el récord histórico de bajas laborales y el absentismo galopante, España parece un país sin antídoto ni vacuna para su crisis sanitaria. Las bajas por salud mental han crecido un 175 % desde 2015 —hasta 671.618 procesos en 2024—, con una duración media que ya supera los 98 días y se ha triplicado entre los menores de 35 años. La sanidad pública está saturada: listas de espera interminables, saturación de atención primaria y una carencia dramática de psicólogos y psiquiatras que derivan todo a ansiolíticos. Mientras, los médicos reclaman un estatuto propio ante un Estatuto Marco que consideran diluido, convocando paros semanales hasta junio. El coste directo de estas bajas supera ya los 33.000 millones de euros anuales, pero el impacto real —indirecto e inducido— se dispara hasta 129.000 millones. No es casualidad que la precariedad laboral, las jornadas eternas y la inseguridad multipliquen por 2,5 la duración media de estas bajas. Ni que el absentismo se dispare un 60 % en siete años, cebándose especialmente en jóvenes y mujeres. Frente a esta tormenta perfecta —médicos en huelga, profesionales quemados y trabajadores colapsados—, urge un diagnóstico honesto: más inversión en salud mental pública, control riguroso de bajas, reconocimiento como enfermedad profesional y políticas reales contra la precariedad. Porque sin profesionales ni trabajadores sanos, no hay sistema que aguante. ¿O vamos a seguir poniendo parches a una enfermedad estructural? No es la ideología, son realidades cotidianas. | Pedro Marín Usón. Zaragoza
¿Por qué la he elegido…? Porque no está de más que el país real le recuerde al país imaginario de qué va el asunto
Nos remontamos al año trescientos y pico antes de Cristo y viajamos a la antigua Grecia. Allí nos encontramos a Aristóteles reflexionando, divagando e incluso debatiendo con Platón o Alejandro Magno sobre qué es la política. El resultado final es un libro extenso, pero que arroja ideas claras. Una de ellas nos dice que la política es una forma de mantener a la sociedad ordenada con normas y reglas. En mi lectura no puedo evitar que mi pensamiento se quede atascado en la palabra 'orden' y empiece a sonar como un eco enfermizo para acabar entre interrogantes: ¿orden? Y, sin querer, mi cabeza responde: caos. ¿Un motivo? «No podemos afrontar nuevos gastos porque no ha habido acuerdo en los presupuestos generales». Y, mientras tanto, yo sigo, autónoma, saliendo a la calle con mi sonrisa pensando que estos baches se salvarán cuando sus señorías decidan ponerse de acuerdo.
P. S. Correo electrónico
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Articulista de Opinión
Lorenzo Silva es escritor y columnista español conocido especialmente por sus novelas policíacas protagonziadas por los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Ganador del Premio Nadal y del Premio Planeta
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