El bloc del cartero
Eficientes
No cabe duda de que la adopción de soluciones tecnológicas aumenta la eficiencia de multitud de procesos. Si están bien diseñadas, además, esa eficiencia repercute tanto en la productividad –y rentabilidad– de las empresas como en la satisfacción de los consumidores de sus productos o sus servicios. Sin embargo, últimamente se han llevado ciertas apuestas por la eficiencia hasta extremos que ponen en cuestión el acierto a la hora de concebirlas. Si una empresa optimiza sus costes hasta el punto de dar sensación de abandono a muchos de sus clientes de siempre, algo falla. En el caso de los bancos, que inspira una de nuestras cartas, tal vez el deterioro de imagen y la competencia acaben enderezando el entuerto. Peor pronóstico tienen esos abandonos allí donde la competencia no existe.
Cartas de los lectores
Responsabilidad corporativa
«A mí me gusta el trato cara a cara», respondía airado el jubilado de camino a la lejana sucursal bancaria, cual alma en pena ... en el destierro analógico al que se ven resignadas las personas que no pueden manejar aparatos más complejos que un transistor de radio o un televisor. Los 'viejos pero no tontos' ejemplifican lo que en realidad significa la responsabilidad social de las empresas, si no se quiere que sea un mero cumplimiento cosmético de las leyes, como se quejaba la Fiscalía General del Estado, en 2015, ante la implantación 'propagandística' de la cultura del cumplimiento en las empresas españolas. Las etiquetas 'inversión sostenible' o ESG ('medioambiente', 'social' y 'gobierno corporativo' en inglés) no pueden ser un memorando sin realidad socioeconómica destinado a captar fondos bursátiles o eludir responsabilidades penales. Realidades como las 'puertas giratorias', la corrupción político-empresarial o la exclusión corporativa de personas por su edad u otra situación personal deberían ser medidas, supervisadas y valoradas tanto por la Administración como por el mercado.
Ángel Argüelles López de Maturana. Bilbao (Vizcaya)
Drama y tragedia
Hoy, todo ciudadano europeo sabe del 'ruido de sables' ruso respecto de Ucrania. ¿Qué sucede? En un pasaje de Los hermanos Karamázov, de Fiódor Dostoievski, Fiódorovic dice a Aliosha: «Com-prendes la primera mitad, que es un drama que se desarrolla allí. Pero la segunda mitad es una tragedia y se desarrollará aquí». Valga este pasaje de tan inmensa obra para aclarar algo nuestra incumbencia en tan inmenso problema. Europa debe dar un paso al frente.
Francisco García Castro. Estepona (Málaga)
La piedad peligrosa
Desde luego, no soy el más indicado para decir esto, pero alguien debe decirlo: ahora, tras dos evaluaciones y con el curso a casi acabar, nos vienen a los estudiantes de segundo de Bachillerato con que igual nos hacen la EBAU con 'modelo pandereta', digo 'pandemia', para que saquemos más nota estudiando menos. Hasta aquí podíamos llegar. Los jóvenes estamos hartos de que se nos regale todo, para luego acusarnos de ser una generación que no sabe lo que vale la vida. Si lo que queremos es que se confíe en nosotros, se nos exija, que se nos permita demostrar lo que valemos. No se nos quiten de encima, por favor. «Hay dos clases de piedad, la débil y sentimental, en realidad solo impaciencia del corazón para liberarse lo antes posible de la penosa emoción ante una desgracia ajena, y la otra, la única que cuenta, la compasión creativa, que sabe lo que quiere y está dispuesta a aguantar con paciencia y resignación hasta sus últimas fuerzas e incluso más allá» (Stefan Zweig).
Gabriel Pérez-Miranda Mata. Villaviciosa de Odón (Madrid)
Cuando se pretende acortar
Se llama Paula Badosa, tiene 24 años y es una de nuestras tenistas actuales más en forma. Hoy, número 6 del mundo. Pero la gran lección de vida que nos dio fue su valentía para contarnos cómo la presión y su juventud hicieron que cayera en una depresión y que había que salir de ella y cómo lo hizo. Expectativas altas cuando se pretende acortar ciclos evolutivos son las causas. No todos pueden con esa presión. Ni deberían tener que poder. Cuando ella nos habló de sus miedos, fue un paso que la hizo más fuerte. Y ahora cuando la ves en una pista de tenis jugando, sientes que disfruta, más allá del resultado que obtenga. Como entrenador que he sido, soy y tal vez seré, no puedes olvidar que, cuando trabajas con 'peques', aunque compitan, por buenos que puedan parecer, hay un camino que recorrer, en el que según la madurez de cada uno, irán avanzando. Nunca el juego y las prisas con estos 'peques' les hacen ningún bien; más bien se les hace daño y en ocasiones, un daño irreversible. Con Paula tenemos la suerte de seguir disfrutándola.
David Creus Carrasco. Mollet del Vallès (Barcelona)
Pena de mi país
Ayer fui a hacer la compra. De pronto me di cuenta de que lo que decían en las noticias sobre la subida de precios era real. Cambié mi lista de la compra por los ingredientes para cremas de verduras y croquetas. De ello me alimentaré hasta que se me acabe y luego haré uso de mis dotes culinarias y mi creatividad. Al volver a mi casa lloré, para mi sorpresa, amargamente. No por mi situación, sino por España y sus ciudadanos. Mi gente. Condenados a sobrevivir explotados en un país con un gobierno de más de veinte ministerios centrados, al igual que nuestros impuestos, en asuntos que poco nos importan si peligra nuestra existencia. El sistema tributario está diseñado para llenar las arcas con el dinero de la clase media. El Gobierno es el nuevo patrón y los españoles medios, seamos abogados, albañiles o pequeños empresarios, seguimos siendo obreros. Y para colmo hemos de tragar que nos traten como tontos esperando que sus continuas felicitaciones propias y sus actos 'históricos' actúen como el opio del pueblo. ¡Al menos la Iglesia se lo preparó un poquito mejor! Por favor, me da igual el color del partido, solo pongan gestores expertos para que nuestra vida deje de ser un camino de supervivencia. Ni siquiera creo que pueda tener una pensión de jubilación, solo la ilusión de que algún día podré conseguir algo llamado 'ahorros', que en mi familia, austera pero siempre feliz, nunca han existido. Tengo 25 años, una carrera y tres másteres, hija de abogado autónomo y a punto de pasar hambre y, sin embargo, quien me da pena es mi país.
Dulantz Barquero . Sevilla
Por qué la he premiado… Porque conviene escuchar la voz de quienes gritan desde las filas de la infantería.