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El bloc del cartero

Frío

Lorenzo Silva

El frío ya no es el que era, salvo cuando viene una de esas olas polares que cada vez llegan más tarde y acaban más pronto. Al menos, así lo sentimos muchos, pero no está de más recordar, como sugiere un lector, que el frío sigue apretando en otros lugares, pese al calentamiento global, y que en algunos de ellos no solo no tienen calefacción ni luz ni cristales en las ventanas, sino que encima deben luchar por sus vidas. No es solo la baja temperatura invernal la que hiela algunos corazones. El odio, la indiferencia, el retroceso a esas retóricas rancias y vacías que llenaron tantos cementerios, junto con las herramientas insensibles de nuestra era digital, propician atropellos y espantos que creíamos superados. Nadie parece ya escuchar a nadie. Y, sin embargo, no cabe concebir otra esperanza.

titulosecundario titular="Las cartas de los lectores

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Inteligencia artificial

Un artículo de opinión publicado recientemente por un lector de la revista apuntaba que la inteligencia artificial ( ... IA) nunca podría igualar –ni superar– al ser humano, porque una máquina carece de consciencia, lo cual es muy cierto, ya que por el momento 'las máquinas' carecen de esa increíble estructura y conexión entre ambos hemisferios cerebrales que tienen los homínidos (especialmente el hemisferio derecho). Pero no es menos cierto que la inteligencia artificial ha entrado en nuestras vidas y ya no hay vuelta atrás. La IA ha permitido el desarrollo de avances médicos de extraordinaria importancia, robots que realizan tareas de riesgo incrementando la seguridad en las industrias y de los trabajadores, analizan millones de datos en un tiempo récord aportando resultados confiables. La cuestión de mayor calado es dónde poner el límite: si podemos seguir indefinidamente diseñando seres más perfectos, con mayores capacidades físicas y cognitivas, ¿por qué parar? Sin embargo, como dice Michael Sandel, la «búsqueda de la perfección es imperfecta» por razones que van más allá de la equidad y de la ética, pero no podemos perder las oportunidades que nos brinda la IA ni dejarnos caer en un mundo deshumanizado. Todo ello implica un gran desafío en el que hay que reflexionar sobre qué modo de vida queremos, un modo de vida en el que puedan confluir la tecnología, la filosofía, el humanismo y el derecho, y en el que seamos conscientes de que es el ser humano el que toma las riendas, porque utiliza lo mejor que tiene a su alcance con la inteligencia artificial para llegar a buen puerto.

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