El bloc del cartero
Ilusiones
Pasadas las Navidades, acude un aƱo mĆ”s la mezcla de sentimientos que nos producen. Hay quienes desesperan ya de preservar su espĆritu originario, vencido en todos los frentes por los grandes almacenes, la publicidad, la adicción tecnológica y los alcaldes iluminadores, entre otros taimados enemigos. Hay, en cambio, quienes se lo reencuentran y lo celebran en una cabalgata de Reyes en la que se ven envueltos pese a no tener ningĆŗn niƱo al que acompaƱar. La Navidad, como todas las fiestas, religiosas o paganas, se alimenta de ilusiones y sobrevive allĆ donde alguien las conserva. Con fe y sin ella, aĆŗn puede ser hermosa si se vive como ocasión para compartir emociones y afectos con los nuestros, los que estĆ”n y los que se fueron. Para todo lo demĆ”s, ya estĆ” el Black Friday. Y similares.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
"]
La figura de 'Fortnite'
El espĆritu de la Navidad estĆ” en estado terminal. Sutiles seƱales me hacĆan ver desde hacĆa tiempo ... que ya nadie habla de amor, paz ni solidaridad. Compras desenfrenadas, comidas copiosas, copas de mĆ”s. Ni una pizca de espiritualidad. Pero no me di cuenta de cuĆ”n grave estaba el enfermo hasta que vi la figura de Fortnite. AllĆ descansaba, impasible, en el centro de un sĆmbolo tan presente en todas las familias como es el roscón de Reyes. Una figura armada con metralleta, para mĆ, fuera de lugar. Para mis hijos, solo otro juguete. Y eso es lo que mĆ”s me aterra. Que llegue un dĆa en que para mis hijos la Navidad solo sea un festivo mĆ”s.
Mercedes Ortega GonzÔlez.Córdoba
Los caramelos de la cabalgata
SerĆ” la edad, o que no tengo hijos ni nietos con los que ir a la cabalgata, pero hacĆa aƱos que no me coincidĆa su paso. He sacado algunas fotos, e incluso he cogido unos caramelos de los que los Reyes lanzan al pĆŗblico. Precisamente en ese momento, al levantarme de coger un par de ellos, me he fijado en las caras sonrientes de los padres de los niƱos que me hacĆan la competencia en la recogida de caramelos, como diciĆ©ndome: «”Mira, un niƱo grande mĆ”s!Ā». He mirado a mi alrededor y lo que mĆ”s me ha impresionado han sido las caras de toda la gente, niƱos y niƱas, padres, madres, abuelos, jóvenes, chavales, ancianos, todos con la sonrisa y la ilusión en los ojos. Cabalgata de Reyes. Me he vuelto a casa con tres caramelos, una sonrisa y un saco de ilusión.
Jokin Izar de la Fuente. Zarautz (Gipuzkoa)
El 10 y el XVI
El 2022 se ha despedido con la muerte de dos personajes a nivel mundial. El uno, un consumado artista con el balón; el otro, con la palabra; el brasileƱo ha encandilado por su maestrĆa y arte en el fĆŗtbol alegrando a millones de personas con algo efĆmero y trivial: goles y fintas. El alemĆ”n ha llegado al fondo de nuestro ser, nos ha enseƱado a reflexionar, a valorar lo que en verdad deberĆa importarnos, a ser trascendentes. Edson Arantes era un avezado bailarĆn con el balón como pareja, ofrecĆa un recital de ballet sobre el cĆ©sped, mĆ”s que bailar surfeaba, sorteando contrarios, mientras que Joseph Ratzinger bailaba en nuestro interior aferrado a nuestros corazones hasta explorar lo mĆ”s recóndito. El futbolista atesoraba unos pies de seda, el teólogo era la seda misma. Ambos fueron despedidos en loor de multitud, prueba del cariƱo, respeto y simpatĆa que emanaban. Dos nĆŗmeros permanecerĆ”n famosos gracias a ellos: el 10 y el XVI, arĆ”bigo y romano abrazados fraternalmente. El uno no excluye al otro y compartĆan otro nexo: cuanto mĆ”s grandes se hacĆan, mayor era su humildad. Dondequiera que se encuentren entablarĆ”n una sincera amistad; el Sumo PontĆfice y el sumo futbolista juntos para la eternidad. In memoriam.
Francisco Javier SĆ”enz MartĆnez.Lasarte-Oria
Somos afortunados
La Sanidad PĆŗblica que tenemos en este paĆs es una muestra de lo que podemos conseguir gracias a la solidaridad de todos los contribuyentes. Por desgracia, en muchas ocasiones, tambiĆ©n es la muestra de la corrupción y mala gestión que realizan muchos de los polĆticos y dirigentes que gestionan nuestro Sistema Sanitario. Por desgracia, soy usuario habitual de la Sanidad PĆŗblica, pero, por suerte, sĆ© que la inmensa mayorĆa de los profesionales que trabajan allĆ se van a preocupar por nosotros y no van a escatimar ningĆŗn recurso necesario para la mejora o estabilidad de cada una de las patologĆas que suframos. Pago orgulloso mis impuestos para que este paĆs funcione, pero, por desgracia, no deposito mi voto con la confianza de que el paĆs estĆ© bien gestionado. Hemos tenido grandĆsimos gestores, pero son invisibilizados por los malos e irresponsables que son mayorĆa. A pesar de la innegable existencia de cosas que funcionan mal en nuestro sistema sanitario, creo que lo que tenemos en este paĆs es un lujo al alcance de muy pocos habitantes del planeta y querĆa simplemente recordar y hacer ver lo afortunados que somos. Sigamos contribuyendo a que este paĆs funcione y, si algĆŗn polĆtico me lee, por favor, tenga profesionalidad y honestidad y gestione los recursos pĆŗblicos de la manera mĆ”s eficiente posible, sin perder de vista que tenemos que cuidar tambiĆ©n a esos profesionales que se desviven por la salud de los demĆ”s.
Enrique Ruiz-Chena Fuentes.MƔlaga
Espinas en el nido
Miro un reportaje sobre costumbres del Ć”guila imperial ibĆ©rica. La cĆ”mara se adentra en un lateral de una montaƱa. Se ve planear alrededor al Ć”guila. Forma el nido para instalar a sus crĆas. Lleva ramitas cubiertas de espinas en el pico, fabrica una corona en la base del nido y lo cubre de paja mullida. Va y viene llevando comida. Las crĆas crecen ejercitando vuelos cortos. Cuando ya son independientes, el Ć”guila destruye el nido dejando solo la corona de espinas para que no regresen al nido. Lo comparo con los humanos, cuyos jóvenes se atascan cómodamente en el nido familiar. Los adolescentes se desarrollan con pantallas, atrapados por unas luces, absortos y sin sentir lo que los rodea. Un estudio de Naciones Unidas revela la construcción interna de esos dispositivos. El móvil contiene oro, cobre, plata, paladio, wolframio y otros metales que, a muchos kilómetros de Europa, otros niƱos extraen bajo tierra. Algunos mueren en la tarea. Cuando estĆ”n obsoletos, tiramos los móviles para adquirir otro con mĆ”s prestaciones. ĀæSaben los adolescentes lo que llevan en las manos y el esfuerzo que cuesta fabricarlos?
Pilar Valero Capilla. Zaragoza
Por qué la he premiado⦠Porque en esas espinas hay una lección y también belleza, como en las de la rosa.