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El bloc del cartero

Inmigrantes

Lorenzo Silva

Vamos a hablar mucho de inmigrantes en las semanas venideras. La regularización aprobada por el Gobierno y ya en marcha genera un debate insoslayable. Convivir con cientos de miles de personas en situación precaria, pero que sostienen el tejido productivo, es un peligroso ejercicio de inconsciencia, sobre todo si se prolonga en el tiempo. Abordar un incremento sustancial de la población de derecho sin tener en cuenta, prevenir y paliar los desequilibrios que eso puede producir, y no sólo en los servicios públicos, es un atajo al alcance de quien piense que no va a tener que gestionarlos, no de quien asuma plenamente las responsabilidades. Dicho esto, la inmigración existe y puede salir, desde luego, mejor o peor. La historia del que desde ella se integra, y da valor a su nueva sociedad, puede y debe contarse.

LAS CARTAS DE LOS LECTORES

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¿Hicimos lo posible?

Una voz en mí se queja. ¿Hicimos como sociedad lo posible para comprender a Noelia, apoyarla y devolverle la ilusión de vivir o la 'abandonamos a su suerte' cobijada en las leyes? Recuerdo con pena las desoladoras palabras de su última intervención. ¿No fue, acaso, una llamada de atención? No supimos cómo socorrerla, hacerle entender que aún queda tiempo para intentarlo, para cambiar tu destino, versos de la canción de Luz. Una hermosa historia mitológica nos habla del sufrimiento humano. La diosa griega Eos, la Aurora, se enamoró de un mortal cuya belleza era arrolladora, el príncipe troyano Titono. Lo raptó, lo llevó al Olimpo y suplicó para él la inmortalidad y gozar juntos del amor eterno. Zeus se la concedió, pero Eos había olvidado pedir también su eterna juventud, y el mortal Titono fue envejeciendo, perdiendo facultades e imploró la muerte para dejar de sufrir. Cuentan que cada amanecer Eos, la de dedos rosáceos, derrama lágrimas de rocío… El Domingo de Resurrección, España llena de imágenes sacras sus calles. Hay una figura, entre todas, que destaca impresionante y espléndida por las calles de Sevilla, la radiante Virgen de la Aurora, bañada por pétalos de rosa. Resucitemos. | Isabel Pascual Cebrián. Correo electrónico..

No es nada bonita

Cuando revestimos de romanticismo, heroicidad o éxito la inmigración irregular y, más, la que se realiza por mar (como hace la carta Alta capacidad del n.º 2007) corremos el riesgo de animar a otros a emprender un viaje que muchas veces acaba en la muerte. Y cuando nos centramos en las bondades de la inmigración ilegal olvidamos que nadie debería dejar su tierra por necesidad económica, propia y de su familia. El desarrollo integral de los países de origen es la asignatura pendiente de Occidente. | Alberto Asensi Vendrell.  Algemesí (Valencia)..

La guerra de Trump

Por los resultados obtenidos, se ha perdido el tiempo. Sigue en el poder el régimen terrorista de Irán. El estrecho de Ormuz, antes gratuito e internacional, se abre con el cobro de peajes carísimos. Trump se ha enemistado con sus socios de la OTAN. Los países del Golfo han sido golpeados y, aun teniendo un moderno armamento, no han querido contestar a las tropelías iraníes. Ha conseguido Trump que colas de iraníes acudan a los puentes y centrales eléctricas, pero una activista contraria al régimen nos ha explicado que estaban formadas por yihadistas, terroristas y presos a los que obligó el Gobierno. Ha conseguido Trump la burla y el desprecio del Gobierno de Irán, que quema banderas de Estados Unidos con la israelí y le exige indemnizaciones por lo destruido, aunque Irán sacará millones de los peajes a los petroleros y se armará aún más. Le exige también que pueda volver a enriquecer uranio. O sea, más de lo mismo. Sin acritud hacia nadie, creo que en la 'guerra de Gila', este lo hubiera hecho mucho mejor. | Francisco Javier Sotés Gil. Valencia.

Nadie quiere la guerra, mentira

Cuando se cerró la fábrica de armas de … (nombre ficticio) tanto Juan como el sobrino Pablo fueron al paro, y la hipoteca sin pagar. En el norte de España tenemos una fábrica de armas, entre otras cosas fabrica buenas escopetas de caza, pero también bombas, que, de no vender, se acumulan en el almacén y, si no se venden, no se cobra a final de mes. En Scranton, Pensilvania, y en los estados de Florida, Texas, y Arizona se fabrican armas, donde trabajan miles de personas. Si ese material bélico no se vende y se acumula, se hace obsoleto; si no se vende, tendrían que cerrar las fábricas, mientras que con las guerras mantienen a todos los empleados. Los empleados no quieren guerras, pero. Pero, decía el enterrador de mi pueblo: yo no quiero mal a nadie, pero Dios dé trabajo a cada uno en lo suyo. | Manuel Domínguez. Correo electrónico.

La carta de la semana

¿Por qué la he elegido…? Porque quien desaprende a apreciar el valor de la espera pierde el sabor de la vida.

Deprisa

Vivimos en la era de la satisfacción instantánea, una tiranía del 'ya' que ha transformado nuestra relación con el tiempo y el esfuerzo. Lo que antes era un proceso de maduración, hoy se percibe como un fallo del sistema y la prisa se ha convertido en la obsesión contemporánea. Hemos confundido la eficiencia con la urgencia. La tecnología nos ha acostumbrado a que un clic resuelve una necesidad. Queremos el cuerpo de atleta en un mes, el éxito profesional en un año y la sabiduría sin pasar por la escuela de la experiencia. Al eliminar la espera, eliminamos también el aprendizaje que aporta la maestría. El culto al resultado nos ha hecho resultadistas extremos. Nuestra atención es muy frágil, pero tan veloz como la yema del dedo deslizándose por una pantalla. La rapidez es una pésima guía para la vida. Lo que tiene valor (el conocimiento, el cariño, el carácter) se construye bajo la ley del interés compuesto: precisa tiempo, persistencia y, sobre todo, la valentía de poder y saber esperar.

Juan Carlos Carbayo Guerrero. Sevilla.

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