El bloc del cartero
Invención
Sigue el debate en torno a la irrupción de las herramientas de inteligencia artificial en nuestras vidas y, en particular, en su posible efecto en áreas tan sensibles como la educación. Si los alumnos disponen de un recurso que puede solventarles de un plumazo la mayor parte de los trabajos que se les piden, se cuestiona la utilidad de ponérselos. Tal vez la clave no esté, como sugieren los lectores, en rechazar o proscribir su uso, sino en hacerle ver al alumno lo que ChatGPT puede y no puede hacer. Sirve para resolver sin esfuerzo tareas de tipo mecánico, pero quien lo use para todo aniquila su propio aprendizaje y, sobre todo, renuncia al desarrollo de esa capacidad humana de la que la herramienta carece: la verdadera invención, que no se limita a reprocesar lo ya ideado, sino que produce ideas originales.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Creativa
En esta sociedad de inteligencia artificial, en el que las máquinas pueden llegar a 'pensar', yo reivindico ... la creatividad. Soy creativa desde pequeña, con 10 años ya tenía un sobre adornado con flores por mí dibujadas, lleno de cuentos inventados. Con unos añitos más les hacía funciones a mis hermanas con la Nancy, que era mala y hacía trabajar a Leslie, la buena de mi historia. Y en el colegio hacía obras de teatro con mis amiguitas. Daré un salto en el tiempo hasta el día en que nacieron mis sobrinos. Me inventé cuentos para todos y aún conservo algunos. Entre sobrinos y sobrinos-nietos estoy esperando al catorce. Y vuelco sobre cada uno de ellos todo el amor que siento, y sigo regalándoles cosas, en especial a los más pequeños. También me gusta hacer manualidades: collares y pendientes, pulseras, he hecho espejos… No he dicho mis estudios; solo decir que soy maestra y me encantó tanto la carrera como las prácticas, aunque la vida me haya hecho ir por otros derroteros. Me encanta su suplemento, y he querido hablar de que sería un poco triste dejarnos gobernar por las máquinas, siendo nuestro cerebro, bien utilizado, una máquina de creatividad muy potente.
Mónica Rubio Ochoa. Cullera (Valencia)
Reflexión sobre ChatGPT…
«El uso de ChatGPT en la educación ha suscitado la preocupación por posibles limitaciones que puedan surgir en su uso. Aunque esta herramienta posea una gran capacidad de generar respuestas coherentes, su habilidad para entender el contexto y necesidades específicas del estudiante es limitada. Como resultado, se corre el riesgo de proporcionar información falsa o inadecuada. Para mitigar estos riesgos, es crucial que los estudiantes sean conscientes de las limitaciones de la herramienta y tengan sentido crítico analizando la exactitud de la información proporcionada y que por ende puedan hacer un uso seguro y efectivo de esta herramienta». Esto puede asemejarse a cualquier nota de prensa de los últimos meses hablando sobre la irrupción de ChatGPT en la educación. Por el contrario, esta es la respuesta del propio chat cuando se le pide que resuma en cien palabras (o menos) el problema de ChatGPT en la educación. Personalmente, no sintonizo con los detractores de la herramienta y creo en su potencial en la educación y en la vida diaria. No solo es capaz de agilizar procesos aburridos (ejemplo: escriba una carta de queja porque su vuelo se ha cancelado), sino que, además, se le pueden hacer preguntas más técnicas, a las que en la mayoría de los casos responde con bastante brevedad y exactitud, como en la respuesta citada. No obstante, como la propia IA indica sobre sí misma, debe ser usada como un medio para el aprendizaje, nunca como un fin, ya que no deja de ser más que una herramienta.
David Pérez Ros. Pamplona
Esta droga
El consumo de esta droga, desgraciadamente, hoy en día está muy extendido a la par que normalizado. Siempre que vamos a un bar, a un restaurante con amigos o reunión familiar, hay alguien que consume alcohol de manera regular. Pero la persona que en dicha reunión no bebe, la juzgamos o nos reímos de ella, incluso ella misma se excusa argumentando que está a dieta o cualquier otra justificación. Entre los adolescentes, si no bebes eres un raro, un pringado o cualquier otro adjetivo despectivo. «Las personas que no beben no saben disfrutar de la vida ni de la juventud». ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? Otras personas como yo, que no bebemos si no lo hacemos es porque igual no nos gusta o no nos divierte hacerlo o porque preferimos tener actividades deportivas y afortunadamente el deporte y el alcohol no son compatibles. Un alto porcentaje de jóvenes beben, como ya dije anteriormente por la fuerte presión social del entorno. Los daños a medio y largo plazo que provoca el alcohol en los jóvenes es terrible. ¿Qué está haciendo mal la sociedad para que los jóvenes empiecen a consumir alcohol a más temprana edad?
Inés B. V. Correo electrónico
Hábitos (ordinarios) de la vida urbana
Hay actos que pueden resultar más que irritables. Ordinarios. Y empiezan a establecerse y enraizarse como situaciones comunes de la vida urbana. Por ejemplo, ver que alguien pasea a su perro, en rituales cotidianos, pero resulta incapaz de levantar los restos fecales de su adorable mascota y continúa el recorrido como si nada. Pobres perros, no tienen la culpa del gesto de irrespeto comunitario de sus dueños. Y pobres de los transeúntes que nos atrevemos a protestar si somos testigos del hecho, siempre las reacciones son de desafío, agresión o cinismo. No es el único hábito que enerva en estos días. ¿Quién no ha ido a ver una película en las salas de cine, un verdadero placer tras la etapa del covid, y se ha topado en la butaca cercana con un espectador que enciende y apaga su celular luminoso una y otra vez para leer sus mensajes? Podríamos imaginar que con pedirle en voz baja a esa persona que detenga su proceder todo quedaría resuelto. No. De inmediato, nos convertimos en enemigos en la oscuridad. ¿Otro hábito igualmente deleznable en nuestra vida urbana, y este con signos de peligro? Los ciclistas en las banquetas: creen que también es una vía que les corresponde... ¿Cómo nos atrevemos a cruzarnos a su paso? Para qué detallar más estas humillaciones, no son las únicas, solo hay que encontrar estrategias que impidan que se conviertan en la normalidad. ¿A alguien se le ocurre una idea pragmática? Y bueno, con cierta benevolencia para estos infractores. Yo soy un neurótico, lo confieso... ¡no los tolero!
Norberto Bogard. La Sagrera. Barcelona
Una lección imprevista
Tras más de veinte años de docencia, parece difícil que algo nos sorprenda y, más, gratamente. Sin embargo, el otro día acompañé a mis alumnos de segundo de Bachillerato a una función teatral de Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, lectura obligatoria en selectividad, y vislumbré en sus caras el descubrimiento de un mundo nuevo. No me esperaba ese entusiasmo y me hizo pensar en qué les había atraído de la obra. Una alumna me dio la clave: «Es que esto del teatro –dijo– es de verdad». Lo dijo como si la nueva experiencia le abriera los ojos a una realidad nueva. Habían aprendido que el teatro nos devuelve la imagen de nosotros mismos, de nuestras ilusiones y desengaños, con la verdad desnuda de la palabra y el buen hacer de un equipo. Nada que ver con las redes, donde imperan el individualismo y la superficialidad. Qué injusta puede ser la idea de pasotismo que tenemos de nuestros jóvenes. Aquel día ellos me dieron la lección a mí.
Carlos Sanchís Mollá. Benidorm (Alicante)
Por quéla he premiado… Porque nadie es mejor para enseñar que quien continúa dispuesto a aprender.