El bloc del cartero
Malversaciones
Resulta algo escandaloso que los legisladores rebajen selectiva y diligentemente la respuesta penal a los delitos que pueden cometer ellos. Así viene a expresarlo un lector, lo que recuerda la poca prisa que se dieron para la reforma de algún otro delito, por ejemplo, el tráfico a pequeña escala de droga, por el que llevaban encarceladas años cientos de mujeres pobres y extranjeras a las que se detenía en un aeropuerto, y que pese a esa circunstancia –que no concurre en los ahora exonerados– sí se hizo con todos los informes preceptivos y ningún trámite de urgencia. Esa delicadeza para consigo mismos de nuestros patricios, esa benignidad para con sus propias malversaciones, acaba siendo una malversación de la confianza que en ellos se deposita. Ya se verá con qué consecuencias.
Las cartas de los lectores
Devolver el dinero
Es muy difícil que la desconexión de los políticos españoles con la realidad social sea mayor. La armonización de las leyes con las europeas es ... un cuento chino que entra en conflicto con la mayoría de las normas de cada país. Mientras aquí se reduce el delito de sedición y malversación, en otros países lo denominan 'alta traición', que es lo que realmente ocurrió en Cataluña el 1 de octubre de 2017. Realizar un intento de ruptura del Estado por parte de políticos que han jurado defender la Constitución, con modificación de las normas de manera ilegal y fraudulenta, así como la desviación de fondos públicos para conseguir esa ruptura, es un escándalo mayúsculo, mayor cuando en lugar de agravar las condenas por la comisión de estos actos se las reduce a la carta para unos políticos en concreto. Resulta curioso que los políticos, que manejan el dinero público y por ello tienen la obligación de hacerlo correctamente, también tienen la posibilidad de malversarlo. ¿Qué sucede cuando esto ocurre con tanta frecuencia? Pues que se los condena a penas cada día más suaves y, además, no se les exige la devolución del dinero. Ahí radica la cuestión: si un funcionario o político hace un mal uso o se apropia de dinero público, lo lógico es que se lo condene a cumplir una pena y a devolver el dinero robado, y si no lo devuelve, debería ser un agravante que aumentara su pena. Desgraciadamente, el peso de la ley no cae sobre los que las hacen, ya sabemos por qué.
Agustín Aznar Sánchez. Zaragoza
Fusión nuclear
Por fin, la comunidad científica descansa. Tras décadas de investigación y trabajo se ha conseguido imitar el funcionamiento del Sol en un laboratorio… Se ha conseguido, como los titulares de todos los periódicos e informativos anuncian, una fuente de energía limpia e inagotable. Lo reconozco: nada más leer la noticia me alegré; de repente, sentí cómo un problema que me había preocupado desde que escuché por primera vez la palabra 'contaminación' o 'calentamiento global' se desvanecía por completo. Pero, espera, pensé, esta no es la solución que yo auguraba para el problema. Esperaba una redefinición de las palabras 'progreso' e 'innovación' que atendieran más a las necesidades y beneficios reales del hombre y diesen la espalda a la cultura del consumismo del derroche que al planeta tanto perjudica. Esperaba, en suma, y quizá por la inocencia del joven que cree comenzar a entender el mundo que soy, un cambio en nuestra forma de vivir y comprender la vida. Parece que no ha sido así. Ahora, solo espero que esta nueva forma de energía no consiga seducirnos por completo y sigamos luchando por el planeta, porque existen más formas de destrucción aparte de la emisión de gases de efecto invernadero con la que esta fusión nuclear pretende acabar. Los científicos pueden descansar, el resto… ¡manos a la obra!
Unai Durán Hurtado. Arrigorriaga (Bizkaia)
No os desesperéis
Os doy las gracias por todo lo que habéis hecho por mí; por vuestra dedicación, vuestro amor, alegría y por estar siempre ahí cuando algo no iba bien para abrazarme, apoyarme y levantarme de mi caída. Os doy la enhorabuena por cuidar tanto y tan bien de vuestros hijos y por nunca ceder en vuestro empeño de crear una gran pequeña familia juntos. En estos tiempos de dificultad para cualquiera con principios y un proyecto de vida, vosotros os empeñáis en dar a vuestros hijos una educación de valores y fe, corrigiéndonos cuando es necesario y sin nunca perder la esperanza. Sé que en estos años, en los que estoy entrando en una nueva etapa de mi vida, es cada vez más difícil tratar conmigo, ya que a veces soy un poco terco y cabezota, poco amigo del consejo experimentado de unos padres que me quieren. Ante estas circunstancias os pido que no os desesperéis y que seáis fuertes para corregirme en 'mis momentos' e intentéis entenderme pese a las dificultades. Vuestro hijo que os quiere.
Ignacio Fernández de Cabo Sánchez. Correo electrónico
Donación + trasplante = nueva vida
Se cumple un año de mi trasplante de pulmones y me gustaría compartirlo con todos los lectores del XLSemanal. Ha sido un proceso muy duro, pero más llevadero al haber una evolución muy positiva en la enfermedad ya que se parte de una situación de asfixia creciente, con dependencia total de administración de oxígeno, y se logra la recuperación de la respiración con otros pulmones sanos. Al final vuelves a disfrutar de una nueva vida gracias a la generosidad de un donante, al increíble trabajo de todo un equipo de profesionales y al apoyo de tu entorno social y familiar. Quiero agradecer a todos los donantes de órganos su generosidad, sin la cual no sería posible este 'milagro' que permite disfrutar de una nueva vida a muchas personas. De igual manera, al equipo de la Unidad de Trasplante Pulmonar de Valdecilla, por su gran profesionalidad, atención y amabilidad. Enhorabuena por vuestro trabajo, por vuestros logros y felicidades por ese merecido reconocimiento en los premios BIC. Por último, pido a todas las personas que en la actualidad se encuentren valorando hacerse donantes, o que no se lo hayan planteado nunca, que piensen que salva vidas: yo soy un ejemplo de ello, y que en un futuro el receptor también puedes ser tú.
Fidel Fernández. Cantabria
Esclavos de camisa blanca
El otro día un profesor de la universidad de mi hija le dijo que era normal que cuando empiecen a trabajar en empresas tengan jornadas laborales de 12-14 horas. Y cuando me lo contó le respondí que eso no es normal, pero por desgracia es habitual. Normal es salir después de la jornada laboral, y si por causas excepcionales necesita la empresa que se trabaje más, se ofrezca al empleado pagar esas horas o disfrutarlo en días libres más adelante. Habitual son los esclavos de camisa blanca, ingenieros, universitarios jóvenes e ilusionados trabajando para empresas multinacionales, con sueldos míseros, jornadas laborales de 12 a 14 horas e incluso llevándose trabajo a casa que luego no les pagan. Que terminan frustrados, quemados, estresados e incluso, por desgracia, alguno enfermo de ansiedad o depresión. Mi padre en los años 60 trabajaba muchas horas, pero se las pagaban como horas extraordinarias que hacía voluntariamente. A pesar de estar en democracia y tener supuestos sindicatos, está claro que hemos retrocedido en derechos laborales. ¿Es normal o habitual?
Merche Gonzalez Varas. Correo electrónico
Clones
De pequeño me preguntaba cómo sería conocer a alguien exactamente igual a mí y creía que sería una maravilla: alguien que me entendería a la perfección. Sin embargo, llegué a la conclusión de que no aguantaría ni tres minutos a alguien tan pesado como yo. Al fin y al cabo, supongo, somos nuestros peores enemigos. Pero no hace falta acudir a la ciencia ficción para hallarse en situaciones similares: cada vez es más habitual encontrarnos con nuestros clones, los alimentamos a través de las redes sociales. Allí creamos un 'yo' utópico que refleja todo lo que pretendemos ser. Con cuánta facilidad nos olvidamos de quiénes somos y traemos lo imaginario al mundo real. Maldita ignorancia la nuestra: nos creemos, además, que los clones o perfiles son nuestros, que son nuestros productos a vender. No podemos estar más ciegos: nosotros somos el producto. Las redes sociales están a nuestra disposición cuando las utilizamos para hacer el bien, pero en cuanto el fin es inútil o perverso pasan a convertirse en una telaraña que nos somete a la voluntad de otros o un arma con el que dañar al vecino. La pregunta es la siguiente: ¿uso yo mis redes sociales para mejorar el mundo y a mí mismo, para crear clones o para dañar a los demás?
Pablo Careaga Martorell. Valencia
Por qué la he premiado… Porque no estaría de más que vigiláramos un poco más (y mejor) a esos clones nuestros.