Es la mano humana un prodigio de la naturaleza al que le debemos tantas cosas que si quisiéramos hacer la lista nunca acabaríamos. La mano ... fue la que nos permitió fabricar herramientas y utilizarlas. Con ella se han escrito novelas y poemas que perduran en nuestra memoria. También canciones, sinfonías, cartas, leyes, escenas de teatro o secuencias de películas. La mano, mediadora entre nuestra imaginación y la realidad, nos transmite a la vez las sensaciones más directas de lo que es y de lo que somos. Nos sirve para cuidarnos, guiarnos y socorrernos los unos a los otros; pero nos sirve también, es su reverso oscuro, para apretar el gatillo, blandir la espada, dirigir el hacha o lanzar el misil. Que las manos que hoy arrojan el fuego destructor no nos hagan olvidar que también existen manos que nos salvan.
Salimos del coche y, tras unos pasos, mi esposa me coge de la mano. Entonces, mi mente me revela una imagen guardada en lo más recóndito de mí desde mis cuatro años rumbo a la escuela: mi madre me llevaba y me traía de su mano. Por fortuna, nunca dejamos de ser niños. Seguimos sintiendo la necesidad del afecto y el apoyo de otra persona: la esposa viene a cumplir la función que otrora la madre. Y reflexiono sobre lo importante de caminar de la mano, lo gratificante de afrontar la vida con la esperanza y la confianza de sentirnos respetados, valorados. Amados. Porque esa mano, la de nuestros padres, hijos, hermanos, esposa... nos recuerda nuestra pequeñez y nos da la humildad para sabernos llenos del calor inestimable del otro, que nos transforma y ayuda a conocer nuestra verdad más humana, por escondida que estuviera en los rincones de nuestro ser. | Gabriel Barbero Consuegra. Úbeda (Jaén).
Pasen por orden por esta caja: y corre el último de la fila a ponerse el primero en la caja vacía. Si reivindicas tu puesto, la señora mayor que se ha colado te llama sinvergüenza: aunque se salta el orden, aún puede hacer creer a los demás que es la víctima. Si hay cinco mujeres en la fila, al oír las palabras mágicas, el hombre que acaba de llegar correrá como un gamo al primer lugar. Hoy me ha pasado y no he podido reprimirme.Me he puesto delante de él. Me ha llamado de todo, pero no me he callado. No es que se cuelen: esa falta de respeto dice mucho de todos. De ellos, que siempre quieren salirse con la suya. De nosotros, que callamos por no discutir. Y de los demás, que miran para otro lado. | Ana Isabel González Garcia. Boecillo (Valladolid).
Últimamente, en mis sueños aparece un niño y me pregunta por qué me he vuelto tan serio y ya no me río tanto. Parece conocerme de otro tiempo. Antes con un poquito de nada era feliz, y ahora con mucho de todo no le encuentro la gracia. En los años en que yo tenía la misma edad que ese chico, con una tele en blanco y negro que se rompía muy a menudo, estábamos tan contentos. Ahora, con cuatro televisores y doscientos canales, las cosas no me convencen. Antes, tomar una ración de papas con los amigos era un manjar de dioses; ahora pagamos 60 euros por cenar, y salimos a disgusto. Antes, con la cazadora de tu hermano mayor te convertías en Paul Newman; ahora, con ropa de marca nos vemos mal. Antes, sin teléfono, sabíamos siempre dónde estábamos, y ahora, con móviles, no se sabe dónde para cada uno. Me mira, me sonríe y hace el mismo gesto que hacía yo a su edad, asintiendo con cara de pillín. Me dice que se llama Javi y que, si vuelvo a conseguir sentirme como él, mi vida volverá a ser una sonrisa en la que, con peores y mejores momentos, vamos navegando. No sé, la verdad es que este chaval me suena... | Javier Gómez Calvo. Zaragoza
Recibe a sus muertos disfrazado de jugador, como preparado para jugar un partido que ya ha perdido. Y, escondido bajo una gorra, comienza a recoger a sus muertos, caídos por culpa de la unilateral guerra. Montada por el vaquero, Junto con su amigo el genocida Netanyahu, para destruir Irán, ja. El perdedor, Irán no es Venezuela, suelta su lengua, y acusa a nuestro país de traidor a su causa, por no dejarle poner los pies en muestras bases militares. Un Sánchez acertado dijo que no están disponibles para capricho de uno o dos golfos, para cuando le venga en gana bombardear al resto del mundo con el fin de quedarse sus recursos. España dice NO a la guerra, a todas las guerras, sobre todo cuando son invasiones sin contar con el resto. Si el trío de mangantes que asolan el mundo, Netanyahu, Trump y Putin desaparecieran de la faz de la tierra, el mundo sería mejor, más cálido y menos sanguinario. Queremos la libertad de las mujeres, sus derechos, pero no a base de bombardear y enterrar a todo su pueblo. La farsa de los dos bandidos, fomentará una guerra civil y atentados terroristas en países que se manifiesten del lado de estos dos diablos lunáticos. | Xiana del Cabo. Correo electrónico
Una treintena de bares echa el cierre cada día en España por la imparable alza de costes en alimentación, energía y suministros. El bar, ese negocio tradicional que es el alma del barrio y pilar de la hostelería, está echando la persiana a un ritmo alarmante, víctima de varios años seguidos de subidas de precios que estrangulan a autónomos y pequeños empresarios. No se trata de un problema puntual: en la última década han desaparecido decenas de miles de estos locales, con caídas del 19% en bares y cafeterías, mientras crecen restaurantes y cadenas. La facturación del sector sube gracias al turismo y la inflación, pero los márgenes se evaporan para los negocios de toda la vida, asfixiados por impuestos, alquileres y falta de relevo generacional. Es paradójico celebrar récords de hostelería mientras se pierde el tejido que la sustenta. ¿Qué políticas hay para aliviar la presión sobre estos emprendedores? Cuando el pez grande se come al pequeño, las oportunidades se desvanecen no solo en este negocio que supone muchas horas de trabajo, también en diversos sectores que en el pasado animaban a emprender una vida laboral llena de más satisfacciones que el momento presente. ¿A quién le extraña el aumento del absentismo laboral? | Pedro Marín Usón. Zaragoza
¿Por qué la he elegido…? Porque mientras sigamos preguntándonos quién es el prójimo, seguiremos alimentando al monstruo.
Escribir desde la libertad está bien; desde la verdad, mejor. Sigo escribiendo para desahogarme y para sacarme espinas que me vienen desde mi adolescencia, desde la que mantengo también varias preguntas. ¿Por qué escribieron mis padres dolor en sus tumbas? ¿Y por qué me moriré sin tener una respuesta? ¿Estoy condenado a convertirme en un sujeto lleno de silencio? ¿Es esa mi herencia? He conocido el mundo y creí que era del aire que esperaba libertad y paz. Y hoy, todo está muerto y mudo, abandonado a las guerras, unido al dolor de mis tumbas. ¿Es que todo es de los hombres de las guerras? ¿Y dónde están los hombres de la paz? Siempre ha habido sueños, también en mi juventud: soñábamos con superar divisiones y dolor, que desaparecieran las guerras, que solo nos quedara el corazón para amar al prójimo y vivir todos en paz sin preguntarnos quién es el prójimo...
Máximo de la Peña Bermejo. Salamanca
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Articulista de Opinión
Lorenzo Silva es escritor y columnista español conocido especialmente por sus novelas policíacas protagonziadas por los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Ganador del Premio Nadal y del Premio Planeta
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