Tiene esta semana una lectora la interesante ocurrencia de reivindicar la condición de paleto de un ilustre periodista recién fallecido, cuidándose de aclarar que es ... una condición que orgullosamente comparte. En tiempos de presunto cosmopolitismo, que muchas veces no es más que mimetismo servil, impostura o despiste profundo, resulta saludable esa coherencia con las limitaciones del propio origen. Mal o bien mirados, todos somos algo paletos, y a mucha honra. El gran Miguel Delibes, en sus relatos de viaje, huía de la pose del «ciudadano del mundo», en la acepción más hueca de la palabra, y defendía su incomprensión del lugar extraño, su forma de estar fuera de él, su renuncia a poseerlo. Sólo podemos llegar a algo a partir de lo que somos, sólo se nos concede ver algo desde nuestra propia mirada.
Historias, chascarrillos, hechos, comportamientos (propios y ajenos), frustraciones, ilusiones, amigos, familia, vocación, su pueblo, su perro León… De todo y variada era la conversación con mi padre. Bueno, esencialmente él hablaba y yo escuchaba. Atentamente. Siempre. Desde hace algo más de seis años nos vemos menos. Ahora, es él el que (así quiero creer) escucha. Me siento en tu lápida. Limpio, acaricio y beso tu foto insertada en el granito negro, justo antes de ponerte al día de familia, política, fútbol… A veces, casi sin querer, lloro allí tu ausencia física, aunque te sienta cada día más dentro de mí. Soy muy consciente de la imposibilidad de llegar jamás a tu altura. Ni como persona ni como padre. Pero hago cuanto puedo para seguir tu estela ejemplar. Papá: feliz Día del Padre. | Patxi Rojo. Bilbao.
Un hombre tiene que ser valiente, leí en algún sitio; para gustar, digo. A lo mejor, eso solo ocurre en España, a mí me ocurre. No conocía al escritor y periodista Raúl del Pozo, pero me ha parecido valiente. Vi la entrevista por casualidad, porque oí que era de Cuenca. Y según la veía pensaba: «Este lo que es es un paleto». Yo lo fui al salir del pueblo para ganarme la vida. ¿Cómo hizo para seguir siéndolo hasta su muerte? Y con éxito. ¿Cómo pudo conservar picardía y curiosidad para la supervivencia, ser listo como el hambre, saber que sabes con la soberbia justa, miedo a lo que hay que temerle, gusto por lo que da alegría, largueza y desprender ganas de que te quieran a pesar de tus 'travesuras'? La cosa y su contraria y así no cansar nunca. El uróboro, la fórmula de la eternidad que encontraron pocos. Y, aunque el paleto nace, no se hace, qué bien que haya transmitido la antorcha a unos pocos. Y como los paletos y paletas si algo somos es chulos, he escrito esta carta sin comerlo ni beberlo, como un homenaje póstumo a este conquense al que no conocía y que me ha caído tan bien. | Llanos Alba. Albacete.
Siempre me llama la atención la facilidad con que encontramos tragaperras en bares y/o expendedoras de tabaco en todo tipo de comercios que no son estancos. Por no hablar de la venta de alcohol. Son productos que, sabemos, pueden generar adicción y, sin embargo, están en espacios cotidianos donde uno entra a tomar un café o a pasar un rato. Quizá deberíamos preguntarnos si no sería coherente limitar cada cosa a su lugar: el juego en casinos o salas de juego, y el tabaco en estancos. No se trata de prohibir, sino de introducir más control y evitar que conductas adictivas en potencia formen parte del paisaje diario. A veces, pequeñas decisiones regulatorias pueden ayudar mucho a prevenir problemas mayores. | Íñigo de Alfonso Mustienes. Barcelona
¿Por qué la he elegido…? Porque lo que más vale de cuanto tenemos es, a veces, lo que menos valoramos tener.
Nos levantamos sin alarma, horas después de que saliera el sol. Preparamos juntos el desayuno: café de cafetera, pan tostado crujiente con tomate rallado, aguacate en láminas y una fruta. Después salimos a caminar. Hacía sol y no soplaba ni una pizca de viento. Tenemos la suerte de vivir cerca del mar y de la naturaleza, así que nos hemos cruzado a gente de todas las edades: con perros, con niños, solas o acompañadas. Un crisol que animaba el ambiente tranquilo de domingo por la mañana. Y sí, sé que parece un plan anodino. Pero, después de una semana en cama por la gripe y de un mes de lluvia y borrascas, me ha resultado maravilloso. Dicen que la salud se valora cuando se pierde. Por eso mismo, no dejemos que las menudencias ni la mezquindad ajena nos roben nunca el placer de estar vivos.
Miguel García Barea. Almerimar (Almería)
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Articulista de Opinión
Lorenzo Silva es escritor y columnista español conocido especialmente por sus novelas policíacas protagonziadas por los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Ganador del Premio Nadal y del Premio Planeta
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