El bloc del cartero
Repartidores
Por definición, los bienes son escasos y los males excesivos. Quienes se echan a la espalda el deber de procurar los unos y reducir los ... otros se ven obligados a la ardua tarea de distribuir los recursos, siempre limitados, para atender ambos frentes. Al llegar el momento en el que los contribuyentes se enfrentan a la obligación anual de hacer cuentas con el fisco, y tomar así conciencia del esfuerzo que se les pide, quienes se encargan de la distribución, además de exigir el pago de lo adeudado y recordar a quien lo adeuda su deber cívico –incuestionable–, deberían sentir una presión añadida respecto de su propia responsabilidad como repartidores de lo que es de todos. Por desgracia, esa responsabilidad parece hoy diluida. Se responde, o no, tan sólo ante el correligionario. Y de lo de todos, a veces, no cuida nadie.
LAS CARTAS DE LOS LECTORES
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Contribuyentes estoicos
Como las oscuras golondrinas de Bécquer, cada año regresa la campaña de la renta y, con ella, la constatación de la clase media: entre IRPF, IVA y otros tributos, más de la mitad de los ingresos acaba en manos del Estado. Ante esa cifra cabría esperar indignación –motivos no faltan: despilfarro, corrupción, estructuras administrativas ineficientes–. Sin embargo, se nos pide asumirlo con estoicismo, incluso con gratitud: esos recursos sostienen el Estado del bienestar –sanidad, educación, pensiones y servicios sociales– y actúan como dique frente a la desigualdad, la precariedad, el paro y la deuda pública. El destino concreto de cada euro escapa a nuestro control. Solo nos queda un instrumento: las urnas. Mientras, seguiré pagando. Como siempre. Como le decía Séneca a Lucilio: no esperes librarte de lo inevitable. | Fernando Serrano Echeverria. Eibar.
Prioridades
Hace años frecuenté los trenes de Cercanías de Cataluña, y ayer, con la excusa de unos trámites en Barcelona, me atrajo la idea de volver a ellos; recordaba las olas del Mediterráneo casi tocándonos en su paso por El Garraf. Esperando en el andén pasaron dos trenes pintarrajeados con grafitis. Con una hora de retraso llegó el mío, de dos pisos, horrorosamente pintado: palabras sin contenido ni arte. En el nivel bajo todas las ventanas estaban cegadas por la pintura. Al subir al segundo, me indignó pensar en mi declaración del IRPF y en un responsable en un despacho esperando su sueldo. A la vuelta, la casualidad me ofreció un segundo capítulo de esta historia. Un pasajero, joven, subió en una estación antes de llegar a Vilanova. Iba solo, pero protestaba en voz muy alta, quería que escucháramos todos. En ese tono hizo varias llamadas a servicios de reclamación. Estaba indignado por la pintura del tren. Yo imaginé al de la oficina, ahora sí, preocupado. El tren estaba limpio, pero llevaba un anagrama con la letra C de Cercanías en lugar de la R (Rodalies), que suelen llevar los que circulan por aquí. | Francisco López. L'Hospitalet (Barcelona).
El beso
Con motivo del Día del Beso, he reflexionado sobre el valor que le damos, el vínculo que supone y los nervios del primero de ellos. Después, he pensado en la complejidad de aquello que me es más cercano a mis 16 años: las relaciones adolescentes. ¿Qué tiene más poder: el corazón o la cabeza? Por lo general, sabemos lo que nos conviene, pero si hay sentimientos de por medio, ¿sabemos descartar lo que nos hace daño? A menudo nos obsesionamos con 'escenarios ficticios', insistiendo en personas que no nos valoran. Por otro lado, ignoramos a aquellas que, sin miedo, demuestran su interés. Parece que nos asusta la estabilidad y nos atrae la incertidumbre. No obstante, es imprescindible no frustrarse; las cosas llegan. Aunque guiarnos por el corazón parezca llenarnos más, la razón también debe tener voz. | María T. M. O. Bilbao.
Hay que esperar
Como si no tuviéramos bastante con la humillación permanente de verlos como socios del Gobierno de España, alardeando de ser garantes de la democracia y dándonos lecciones sobre derechos humanos, con la excusa del fútbol hemos tenido que padecer en Sevilla a un número importante de sus simpatizantes mofándose de las víctimas, dos de ellas asesinadas a pocos metros de donde coreaban «eta, eta eta». Porque pretender convencernos de que un canto que proclama «Somos la banda de Anoeta», y acaba coreando «eta, eta, eta», es un inocente juego de palabras que interpretamos mal, porque «eta» en euskera sólo significa «y», no es ya cachondearse de las víctimas, sino que confirma que se consideran una raza superior que nos toman por gilipollas. Que luego rematen la faena pitando al himno y al rey en el estadio, y que todo esto lo consienta el Gobierno municipal y la presidencia de la Junta de Andalucía, del mismo partido político al que pertenecían Ascen y Alberto, demuestra el grado de vileza que somos capaces de soportar. Pero está claro que aquí ya vale todo, y cuando vuelva a clasificarse para la final otro equipo de los conocidos por el «respeto» que nos tienen sus seguidores, sucederá lo mismo sin que nadie, incluyendo el rey, sea capaz de reaccionar o de ir tomando medidas para que la humillación no se repita. Acostumbrados a casi todo, aceptamos con media sonrisa las ofensas y la burla con tal de que se siga celebrando en nuestra ciudad algo que genere unos ingresos económicos que dicen que nos dan de comer. De comer...nos la dignidad de un pueblo y una ciudad por un plato de lentejuelas. | Miguel Ángel Loma Pérez. Sevilla.
Encuentros ¿restaurativos?
He leído en la prensa una crónica acerca de las reuniones dizque restaurativas entre etarras, víctimas y familiares de los asesinados por la banda terrorista. El diccionario de la RAE define restaurar, entre otras acepciones similares, como: «Reparar, renovar o volver a poner algo en el estado o estimación que antes tenía». Esas reuniones son un requisito imprescindible para que los asesinos logren la semilibertad; ergo, una cláusula de obligado cumplimiento y no una decisión motu proprio. Hablando en román paladino: Un trámite que deben superar aunque no les guste la asignatura. ¿Quién queda 'restaurado'?. Resulta obvio y manifiesto que quien resulta favorecido es el recluso y nadie más. ¿Qué gana la víctima?. Según el Ministerio Fiscal, el tal Txeroki apoya a las víctimas en sus procesos de sanación y reparación. ¿Alguien se imagina a los padres de una chica secuestrada, violada y asesinada que tras conversar con quien perpetró tan repugnantes y execrables delitos, salgan reparados emocionalmente y fortalecidos?, ¿Qué decir de padres y abuelos a quienes su yerno asesinó a su hija y nieto? ¿Qué les importa el motivo por el que mataron? El argumento cardinal para alentar tales encuentros es su cariz exclusivamente político. No hay reparación ni sanación para las víctimas y el Gobierno Vasco lo sabe, es consciente de ello. | Francisco Javier Sáenz Martínez. Lasarte-Oria (Guipúzcoa).
La carta de la semana
¿Por qué la he elegido…? Porque quizá debamos mirar menos lo que nos ponen ante los ojos, y más lo que se les hurta.
Blue
Hace seis años llegó a casa: celeste y amarillo de felpa, costuras imposibles y agresivos colmillos. Lo creí un error de diseño, un dragón sin belleza. Pero para mi nieta, el peluche, al que llamó Blue, no era un objeto, sino una posibilidad. Hoy ha perdido brillo y sus alas lucen arrugadas. Pero, en el universo de mi nieta, Blue ha protegido sus sueños, domesticando monstruos bajo la cama y guardando secretos. La belleza está menos en las cosas que en la mirada que las sostiene. Emma no ignoró su fealdad; la habitó. La niñez tiene esa capacidad casi alquímica: transformar lo grotesco en atractivo. Blue no es un viejo juguete de ella: es el mapa de su infancia, un rastro de lo que quiso sin condiciones. Ella no solo lo aceptó; lo completó con su luz. Nos demostró que algo 'extraño', para un corazón limpio es hogar. Al final, Emma, con su gran corazón, era la verdadera arquitecta de lo invisible.
Miguel Fernández-Palacios Gordon. Madrid.