El bloc del cartero
Marruecos
Los marroquĆes han sido nuestros maestros y les debemos respeto; han sido nuestros hermanos y les debemos amor; han sido nuestras vĆctimas y les debemos reparación cumplidaĀ». No son palabras de este cartero, sino de JoaquĆn Costa, pronunciadas en una conferencia en Madrid hace mĆ”s de un siglo. DisponĆa el ilustre polĆtico, economista, jurista e historiador espaƱol de argumentos para cada una de sus apreciaciones. TambiĆ©n para la Ćŗltima: no estaba muy lejana la guerra de 1859, en la que EspaƱa habĆa tomado TetuĆ”n y causado no pocas bajas a los marroquĆes. Se espanta una lectora, con razón, de que ante una desgracia de la que nuestros vecinos son vĆctimas, aunque no por nuestra mano, haya quien lo celebre y festeje en las redes. No solo es un comportamiento inhumano. Denota atroz ignorancia.
Newsletter
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
" antetitulo="
"]
Elogiamos los esfuerzos
A mis 75 aƱos, llevo mĆ”s de cincuenta leyendo prensa diaria y, desde mi jubilación, ... de dos a tres libros mensuales. Cada dĆa me defraudan mĆ”s los artĆculos. XLSemanal es de las pocas publicaciones en las que aparecen algunos artĆculos cientĆficos, tecnológicos o de investigación. ĀæQuĆ© estamos dejando a nuestra juventud? Solo el valor de frikis, estrafalarios ayudados muchas veces por artilugios tĆ©cnicos y retoques fĆsicos. Todo eso se pasa, y sin una base de conocimientos educacionales, culturales, dónde se encuentran. Por favor, elogiemos los esfuerzos de nuestra juventud que estudia, investiga y se esfuerza. Todo con unos salarios de vergüenza, cuando estos grupos de aspecto extraƱo, cortos conocimientos y futuro incierto gozan de una publicidad fuera de toda lógica.
Manuel Arpa Arias. Zaragoza
X y terremoto en Marruecos
Mi hija me llama con insistencia. Ā«Ven, mamĆ”, tengo que leerte unos tuitsĀ». Escucho, espantada, mensajes publicados en X, palabras llenas de racismo a cuenta del reciente terremoto en Marruecos: Ā«Con tanto cascote tienen mĆ”s piedras para lapidarĀ»; Ā«Es lo que se merecenĀ»; Ā«Ya quedan dos mil menosĀ». He visitado dos veces Marruecos y me han deslumbrado su gente, sus paisajes, su cultura. Desde el mar hasta las montaƱas, pasando por el desierto, con ciudades de ensueƱo como Uarzazat. Es un paĆs hermoso con gente maravillosa que estĆ” sufriendo. Cuesta entender que haya gente capaz de expresar tales barbaridades. Mi hija me dice: Ā«MamĆ”, vamos a contestarles, esto no se puede consentirĀ». Y yo le digo: Ā«Si lo hacemos, nos ponemos a su altura; mejor contar lo que ocurre y lanzar una botella al mar para ver si llega con el mensaje: 'No causen mĆ”s dolor, gracias'Ā».
Mar Eguiluz. Madrid
'In memoriam'
Escribo con medio cuerpo inmóvil, dolor fĆsico y gran tristeza. Tres compaƱeros, dos personas mĆ”s y yo hemos sido arrollados brutal e inesperadamente por un vehĆculo en nuestro trabajo, en Haro. Nos dedicamos a atender emergencias, pero esta vez fuimos vĆctimas de una, y mi compaƱero Manu ya no puede relatarlo. No contarĆ© aquĆ todo lo que pasó. No es eso. Apenas descanso, pero mi cabeza y mi mano derecha (recosidas y sangrantes) funcionan y las quiero emplear para agradecer a mis compaƱeros su calidad profesional y humana. Sepan que en EspaƱa tenemos servicios de emergencias que deberĆamos cuidar. Pero quiero, ante todo, abrazar a la familia de Manu: cualquiera que lo hubiera conocido, por su serena simpatĆa y valor, se hubiera cambiado por Ć©l. Yo mismo. TambiĆ©n querrĆa abrazar y animar a los padres de quien nos arrolló: las heridas del cuerpo se curan, pero hay duras brechas en el alma difĆciles de suturar. A todos, Ć”nimo: estamos juntos en todo... Estemos como estemos.
Samuel GarcĆa Moreno. LogroƱo
El fabricante de santos
El pasado tres de septiembre se cumplieron treinta aƱos de su muerte en ParĆs. Trabajador incansable, regenerador de la escultura contemporĆ”nea gracias a la vuelta a la talla directa, exiliado espaƱol republicano humillado al ser encerrado en la playa de ArgĆ©les, artista comprometido, creador de la escultura mĆ”s importante en recuerdo de los espaƱoles caĆdos para liberar Francia y enterrado con su mujer, Mercedes GuillĆ©n, en el cementerio de Montparnasse, junto a Julio CortĆ”zar y Carol. El olvido generalizado de la figura de Baltasar Lobo me duele aĆŗn mĆ”s porque nació y se crio a tan solo ocho kilómetros de mi casa, en Cerecinos de Campos. Cuando salió de su pueblo para ir a formarse al taller de un imaginero vallisoletano, ya le conocĆan como el fabricante de santos, pues gracias al material que su padre atesoraba en la carpinterĆa familiar, el joven Lobo se dedicó a copiar las esculturas de la iglesia de su pueblo. Hoy su memoria, al igual que sus esculturas, sigue imborrable en Francia, Venezuela, RepĆŗblica Checa, Estados Unidos⦠pero en EspaƱa apenas se le conoce ni valora. Incluso en Zamora se expone una mĆnima parte de la obra que nos legó, en un museo apenas publicitado, mientras el grueso de su creación adolece en un almacĆ©n a la espera del tan ansiado centro de arte que todos prometieron y ninguno levantó. Algunos seguiremos recordĆ”ndolo.
Eduardo FernÔn-López. Villalpando (Zamora)
Mi madre
Duerme tranquila en su sillón. La observo relajada, con esas arrugas que denotan el paso de los aƱos (Ā”cada vez mĆ”s cerca del siglo!). Esa mirada cansada, fatigada ⦠pero aĆŗn hoy quiere seguir viendo y haciendo cosas. Me acuerdo de anĆ©cdotas, de las muchas que marcan mi vida y los recuerdos de mi niƱez, de mi adolescencia, de mi madurez. Se circunscriben casi siempre a ella. Ahora quiere leer ese otro libro, y seguir haciendo punto para un nuevo biznieto (Āæo biznieta?). Pero se cansa y para un momento y descansa, se la nota agotada. Cuando me dice que se le ha caĆdo una aguja, voy raudo a recogĆ©rsela. Si necesita levantarse, debo observar sus pasos. Tiene cerca de su sillón las cuatro cosas que hoy cree necesarias, pero no puede tocar la multitud de historias, de cosas, de acciones, de personas que han llenado su vida (Ā”que llenan su vida!). Es mi madre, la persona que me ha educado, me ha visto crecer, me ha enseƱado muchĆsimas cosas⦠Pero hay una que no ha sabido nunca enseƱarme: a poder olvidarla.
Jesus Guijarro Jorge. Valencia
Cultura de serie
Con 'pelis y series' se formula el chilindrón, el repóker, el supremo anhelo de la nueva sociedad. 'Pelis y series' que no son libros ni conciertos ni exposiciones ni altruismos ni tĆtulos ni honores ni aportaciones ni esfuerzos ni sacrificios. Pintan 'pelis' que son bastos, y mandan series que no se sabe a ciencia cierta si son 'pelis' por capĆtulos o capĆtulos por 'pelis'. Veremos 'pelis y series', y 'series y pelis', y nos echaremos al arroyo complacidos a pagar el doble por la tapa, el triple por la ropa y el riñón por el gasoil; a sentirnos protagonistas de 'peli', de serie, de timo, de mierda, prolongando el sĆ”bado y engarfiando el viernes. A la porra las pelĆculas edificantes; a la porra los libros buenos; a la porra incluso los best sellers . Es tiempo de 'pelis y series', de frivolidad, bagatelismo, pizpiretismo y enseƱaculismo. SubĆ”monos a la barcaza de Aqueronte, que nos cruzarĆ” la Estigia por el módico precio de nuestras almas. Viendo 'pelis y series' llegaremos al colmo de la felicidad, que serĆ” evadirse de continuo y no pensar en absoluto. Viendo 'pelis y series' cumpliremos el designio de la ingenierĆa social, de la doma colectiva, del marrajismo polĆtico: pondremos la cosa mĆ”s fĆ”cil.
Juan Vicente Yago MartĆ. Sueca (Valencia)
Por quĆ© la he premiadoā¦Porque de vez en cuando no viene del todo mal una buena sacudida.