El bloc del cartero
Militares
Denuncia un lector las precarias condiciones laborales en que desarrollan su tarea los militares profesionales que desde hace varias dĆ©cadas sustituyen en nuestros ejĆ©rcitos a los antiguos soldados de reemplazo. PodrĆ” compartirse o no su idea de que estĆ”n por debajo del umbral de lo que resultarĆa digno, pero no cabe duda de que son peores que las que se les ofrecen a otros soldados profesionales en paĆses de nuestro entorno y que apenas compensan el elevado riesgo que quienes visten el uniforme estĆ”n obligados a asumir. EspaƱa optó por eliminar el servicio militar, ese que en algunos paĆses se estĆ”n planteando reponer, a la vista de la creciente inestabilidad de nuestro mundo. Si esta no es la opción, forzoso es preguntarse si a quienes dan el paso al frente se les reconoce adecuadamente el sacrificio.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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El mƩrito de ser militar en EspaƱa
El presidente Aznar suprimió la mili, convirtiendo a todos los miembros del ejĆ©rcito en militares profesionales, pero ... no echó cuentas de que un ejĆ©rcito profesional cuesta mucho dinero. Han pasado veintidós aƱos, varios presidentes, y las mejoras que deberĆan haber acometido para hacer que la vida de los militares fuera de dedicación exclusiva a su profesión resultan del todo insuficientes. La tropa tiene, por jugarse la vida, un salario que estĆ” muy cerca del SMI. AdemĆ”s, a ningĆŗn militar le pagan las horas extras, que son muchas, ni las guardias, servicios, ni reciben indemnización de transporte, pues, desaparecido el peligro terrorista, los militares siguen con la obligación de desplazarse a su puesto de trabajo por medios propios. Unos tienen que buscar segundos trabajos para complementar el sueldo y otros marchan a cuerpos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, como Guardia Civil o PolicĆa, con sueldos y coberturas infinitamente mejores. Todos los ministros de Defensa y altos mandos de la democracia, excepto los generales GutiĆ©rrez Mellado y Alejandre, son corresponsables de haber llegado a esta situación. Este aƱo se ha incrementado el presupuesto de defensa, pero a este aumento no le ha acompaƱado una subida de sueldo, ni mejoras en las medidas de conciliación o de acción social. Tengo envidia sana de los anglosajones por el valor y consideración que dan al soldado. Pese al abandono de las autoridades y del mando, el soldado espaƱol es el mejor del mundo. ĀæSaben por quĆ©? Porque estĆ” tan mal que no tiene nada que perder. Tiene mucho mĆ©rito ser militar hoy en EspaƱa.
AgustĆn Aznar SĆ”nchez. Zaragoza
Mujeres de la memoria
DespuĆ©s de oĆr tanto hablar sobre la memoria histórica, es hora de decir que deberĆa recordar tambiĆ©n y principalmente a todas las mujeres que se quedaron viudas o con maridos enfermos a los que cuidar como consecuencia de la contienda civil que asoló y empobreció al paĆs. Aquellas madres, casi todas con un montón de hijos y sin apenas recursos, sin lavadoras, ni lavavajillas, y sin tantos adelantos de ahora, trabajaron y lucharon hasta la extenuación para educar, dar de comer y sacar a sus hijos adelante. Una labor que hicieron con todo el amor y la devoción del mundo; mujeres que olvidĆ”ndose de ellas y muchas veces hasta dejando de comer para dĆ”rselo a sus hijos lo dieron todo por ellos. Hora es de que nuestras instituciones y la ciudadanĆa les reconozcamos su sacrificio y la gran labor que hicieron para con la sociedad de la Ć©poca que les tocó vivir. Que la memoria histórica, junto con ciudadanos y gobernantes, les hagan ya y como corresponde un merecido, bonito y sentido homenaje. Para todas ellas, siempre en mi memoria, con todo mi cariƱo, un fuerte abrazo.
Juan Carlos Ruiz de Villa. Las Arenas-Getxo (Bizkaia)
La felicidad
He leĆdo con entusiasmo el reportaje publicado en XLSemanal sobre el psiquiatra Robert Waldinger y la felicidad, en el que Ć©l habla de las premisas de salud y amistad como claves para ser feliz. Yo he tenido una mala salud hasta que hace un tiempo me propuse cambiar de actitud mental como camino para tener lo que llevaba aƱos sin sentir: Ā«Me siento bien y con saludĀ». Como segunda premisa hablaba sobre la amistad: yo siempre he tenido muy buenas amigas a lo largo de mi vida, y es verdad que sigo con la gente de siempre, de media vida juntas. Mis amigas me han acompaƱado cuando he tenido algĆŗn bajón emocional; con mis amigas he celebrado los cumpleaƱos mĆ”s divertidos, y no pocas veces nos hemos disfrazado para celebrar mejor. Con mis amigas he viajado por EspaƱa, concretamente por Salamanca, Sevilla, Barcelona, Madrid y otros muchos lugares. Mis amigas me han hecho sentir triunfadora e importante cuando por alguna que otra razón sufrĆa. Y no puedo obviar a mi familia, un padre protector y padrazo, unos buenos hermanos⦠Y leo tambiĆ©n que una buena vida es una vida complicada. Nada mĆ”s cierto. Yo aprecio mejor las cosas, a las personas, los encuentros e incluso seguir celebrando mi cumpleaƱos con muchĆsima ilusión. Y sĆ, soy curiosa y me ha servido conocer las cosas de la gente que me rodea o estar al tanto de la actualidad a travĆ©s de la radio, la televisión y los periódicos. Os invito a todos a ser felices, honrados, curiosos, trabajadores⦠Siendo asĆ, no eres millonario, pero sĆ duermes con la conciencia tranquila.
Mónica Rubio Ochoa. Cullera (Valencia)
El trabajo interminable
Por una vez, y que sirva de precedente, la gente que no sale de vacaciones de Semana Santa, o cuando sea, también tiene derecho a su minuto de telediario. Ya cansa ver todos los años cómo arrastran sus maletas poniendo rostro caribeño y verdes de envidia a las gentes que los ven pasar. A ver quién se atreve a decir que es menos interesante o prescindible (también trabajoso, hay que decirlo, pero es la semana apropiada para el sacrificio) seguir al pie del cañón, viendo hordas de turistas sudorosos y cansados en estaciones, aeropuertos y por donde quiera que vayan, como manadas humanas en estampida, que parece que huyen de sà mismos. Ya sea turismo de piedras, gastronómico, de playa o de montaña, muchos dicen que van a «desconectar». Suerte que tienen porque otra parte de la población, a fuerza de su perpetua conexión al trabajo, a punto estÔn del cortocircuito. Cuidadores a tiempo completo, campesinos, ganaderos, triempleados (con tres empleos para sobrevivir hoy y ahora) y unas cuantas ocupaciones mÔs. Sin que nadie nos cuente su contribución a la sociedad, de forma continuada, a menudo es ignorada y sin que nadie 'ponga en valor', como se dice ahora, su historia de trabajo interminable.
M. J. Vilasuso. As Pontes (A CoruƱa)
Belinda o Antonio
Belinda o Antonio
Al extraer la sangre me pinchĆ© el dedo. La aguja traspasó el guante que siempre me pongo, tal y como estĆ” establecido. Brotó sangre, me puse pĆ”lido al momento y enmudecĆ. De golpe, se acabó toda aquella conversación intrascendente que estĆ”bamos teniendo para aliviar la tensión. La acompaƱƩ a la puerta y le agradecĆ que hubiese accedido participar en el estudio. Me costó mucho que viniera. Los transexuales crean alrededor de ellos un muro para protegerse de las burlas, los insultos y los abusos a los que la sociedad les tiene acostumbrados. Al menos era asĆ hace 25 aƱos, cuando realicĆ© aquel estudio para conocer cual era el efecto que los estrógenos tenĆan sobre el hueso en el varón. CorrĆ al hospital. HabĆa aprendido que por la marginación que sufrĆan, muchos tenĆan que dedicarse a la prostitución. Por aquel entonces, ademĆ”s de la hepatitis C y B, habĆa un enorme nĆŗmero de contagios por el SIDA y los tratamientos no eran tan eficaces. Me realizaron pruebas y me administraron varios fĆ”rmacos. TardĆ© unas dos horas en volver a mi despacho y allĆ me estaba esperando Belinda, como asĆ le gustaba que la llamasen, en lugar de Antonio como decĆa su DNI. Me dijo: Ā«Doctor, me he dado cuenta de que se pinchó. AquĆ le traigo un anĆ”lisis que me hice hace una semana, donde verĆ” que estoy sana y no tengo nada que contagiarle. AdemĆ”s, desde entonces, no he estado con nadie, por lo que puede estar tranquilo. He tardado en volver porque tuve que coger dos guaguasĀ». ĀæPor quĆ© no me lo dijo por telĆ©fono?, le preguntĆ©? Ā«No habrĆa sido igual ārespondióā. AsĆ veo que se queda de verdad tranquiloĀ». Pese al tiempo transcurrido no he olvidado ese dĆa. Belinda me enseñó que la bondad no es cuestión de sexos y que aquellas personas mĆ”s marginadas y maltratadas a menudo son las mĆ”s consideradas y amables.
Manuel Sosa HenrĆquez. Gran Canaria
Por qué la he premiado⦠Por recordarnos que lo que importa de alguien, de todos, es lo que hay dentro.