EL BLOC DEL CARTERO
'Náufragos'
No es fácil responder a un desafío a la integridad territorial cuando el arma que se emplea para violentar una frontera es una multitud de ... desheredados convertidos en náufragos que, tras nadar más de lo que las fuerzas les alcanzan, acaban cayendo exhaustos sobre la arena de la playa. Sobre las causas del conflicto, la calificación que merece el recurso a tales herramientas de presión y la respuesta que se le debe dar a quien así procede, podemos debatir largamente. Sin embargo, ante cada uno de esos náufragos –muchos de ellos, niños, incluso algún bebé– solo hay una forma de reaccionar: pensar en el náufrago que todos y cada uno de nosotros hemos sido o seremos en algún momento, y convertir nuestra mano en la mano que en nuestra zozobra nos socorrió o nos socorrerá. Y dársela sin detenerse a pensarlo.
LA CARTA DE LA SEMANA
Nunca esperamos, Juan Carlos, que el maldito virus te ganara la batalla aquel domingo 9 de mayo. Tras cuatro semanas en la UCI, luchando con esa fuerza que te caracterizaba, llegó el final. Eras joven, con planes y sueños por realizar. Los grandes guerreros no siempre ganan, luchan, aunque la vida se vaya y como a ti, Juan Carlos, les ha pasado a muchos con un final que no merecían. Los héroes no siempre ganan. A veces, pierden. Pero luchan hasta el final. En las UCI se libran las peores batallas contra el coronavirus. Una lucha diaria y sin descanso. La tristeza se adueña de quien no está acostumbrado. Has sido un valiente, un guerrero y, aunque esta batalla no la hayas ganado aquí, contra este 'maldito virus', vas a tener el puesto de honor que mereces allí donde estés. Porque te lo has ganado y nos sentimos muy orgullosos de ti. Serás nuestro héroe. Tu recuerdo se va a convertir en una luz que nos permitirá buscar a tu hijo y a mí las ganas de vivir, porque tendremos de referente la valentía, el optimismo y la bondad que te caracterizaban. Gracias por haber estado en nuestras vidas, vas a seguir presente en nuestros pensamientos y en nuestro corazón hoy y siempre, porque el amor es eterno.
María Jesús Lambán Santamaría. Zaragoza
Por qué la he premiado… Porque esas batallas perdidas, que lo son de todos, no pueden olvidarse.
Lo realmente importante
El 18 de mayo, las redes sociales se incendiaron ante la imagen de una voluntaria de Cruz Roja abrazando a un inmigrante. Esquivamos por un momento los temas banales recurrentes, como las calorías de nuestro almuerzo o lo bien que le queda el bikini a una estrella de cine, para insultar y humillar a esa chica por su desbordamiento de ayuda y respeto. Estamos tan ocupados tratando de ajustarnos a los estándares de belleza de la sociedad occidental que no reparamos en lo vergonzoso que es pertenecer a esta. ¿Hacemos lo que sea por encajar en estereotipos de un conjunto social que se burla de la bondad y margina a los indefensos? La sociedad no merece nuestros sacrificios físicos, sino que necesita de todos nuestros esfuerzos emocionales para salir adelante. Agradezco a la chica que haya sentado precedente.
Andrea Castillo del Cerro. Javalí Nuevo (Murcia)
El último baile
Siento una gran alegría tras incorporar a mi PowerPoint el autorretrato de Rembrandt de la Kenwood House. Dicha y orgullo al exponer por primera vez las jóvenes miradas de los alumnos a la obra del maestro barroco; pero también tristeza de atisbar que puede haberse tratado de la última vez. «Solo tres alumnos han escogido Historia del Arte, y no vamos a sacar grupo», me dicen de Coordinación. Se veía venir. La opción de Humanidades no renta. Y, sin embargo, brinda una ocasión perfecta y real para apuntarse el tanto de la atención a la diversidad. Pero saber de arte, latín, filosofía… encuentra difícil acomodo en esta oleada de competencias y desempeños que convierten las materias en pretextos para «enseñar para la vida», como si esto hubiese sido posible alguna vez. Soy profesor (¡no educador!) de arte y quiero (y debo) acercar a mis estudiantes a las orillas del océano del saber y avivar la alegría de su asombro. Lo importante no es –decía la ministra Celáa– saber mucho, sino saber qué hacer con eso que se sabe. Se conoce que agudizar la mirada, ahuecar la sensibilidad y ensanchar las ventanas a la emoción no sirven para nada. Y es verdad: solo nos hace personas. Para Pru, Alessandra, Jagoba, Álex, María y Josu. Del profe de Plástica.
Chema Gutiérrez Landáburu. Bilbao