El bloc del cartero
Pacifismos
La guerra que ahora vemos āque no es la Ćŗnica que hay ni la Ćŗnica que hemos conocido, aunque otras sean invisiblesā ha cumplido un aƱo y es pertinente el debate que plantea una lectora: en quĆ© medida nos estamos esforzando, todos, por detener la matanza. Dejando a un lado que quien tiene la responsabilidad es quien lanzó y persiste en la agresión, y que no cabe equiparar al lĆder atacante con el lĆder que cataliza la defensa y sostiene con ella la existencia amenazada de su paĆs, cada dĆa que pasa, cientos de jóvenes āy no tan jóvenesā caen en el campo de batalla. Ni retribuir a los agresores ni flaquear frente a ellos ha dado nunca resultado. Tampoco es solución dejar que un paĆs se desangre sine die para subsistir. El verdadero pacifismo requiere hoy energĆa e imaginación.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Oh, capitƔn
Los tambores de guerra suenan mĆ”s cercanos estos dĆas, pronto acallarĆ”n y serĆ”n solo una noticia residual ... en los informativos, hasta que llegue un nuevo aniversario. Mientras, un paĆs destruido y una generación de jóvenes perdida. Jóvenes, ancianos y niƱos; enfermedad, pobreza y hambre, una guerra mĆ”s. Dos descerebrados orgullosos en pugna: uno, insensatamente loco; y el otro, un loco insensato, y un mundo de paĆses divididos, que los rodea, los jalea y los apoya. Desde mi ignorancia solo puedo ver intereses económicos y estratĆ©gicos detrĆ”s de esta sinrazón. Ya en la Gran Guerra escribĆa Vera Brittain: Ā«Oh, capitĆ”n, / ĀæquĆ© hay de los muertos? / DĆas muertos, esperanzas muertas, amores muertos, sueƱos muertos, penas muertas⦠/ Oh, capitĆ”n de nuestro buque, / Āæcaminan de nuevo los muertos?Ā» (No volveremos mĆ”s, 1932). Algunas voces sugieren que acabarĆ” en una guerra de resistencia que, inevitablemente, puede durar en el tiempo. Esta primavera estĆ” previsto un envĆo de armas pesadas para este fin, Āæno serĆa bonito, en lugar de mandar tanques para la guerra, que recibieran flores para la paz?
Nineta Villalonga Bagur. Es Castell (Menorca)
Que se respeten y nos respeten
Nuestros padres han sido quienes han cimentado un paĆs con democracia, con servicios de los que ellos, si es que han podido, han tardado en disfrutar, y quienes han levantado el edificio polĆtico-administrativo que (pensaban) velarĆa por su merecido descanso despuĆ©s de una vida de sacrificio. ĀæQuĆ© es lo que ven cuando miran a los gerentes de su legado? Ven a unos desagradecidos, unos mantenidos que no renuncian a un cargo al que han accedido de forma dudosamente exigente. Ahora, yo los veo igual; mi generación ha trabajado siguiendo el ejemplo de nuestros padres, con mĆ”s facilidades, con las comodidades que ellos no pudieron disfrutar, y somos ahora nosotros los que mantenemos a estos gestores de su propio bienestar; puede que no estĆ© bien generalizar, pero muchos de estos mediocres no han tenido que superar unas prĆ”cticas para poner a prueba su valĆa ni una oposición y, sin embargo, siguen demostrando su incompetencia haciendo oĆdos sordos de las crĆticas de una sociedad harta de insultos, de amiguismos, del juego del 'tĆŗ mĆ”s' en el que saben que se necesitan uno a otro para mantener sus intereses. Hemos criado cuervos. SĆ, necesitamos unos gestores de nuestro paĆs, pero que reconozcan sus limitaciones, que sean modestos y no escuchen solo sus propios discursos; que se respeten entre ellos y nos respeten a quienes representan; solo asĆ el sacrificio de generaciones anteriores y el nuestro habrĆ”n merecido la pena.
TomĆ”s López AgustĆn. AlcaƱiz (Teruel)
«Es revitalizante encontrar anÔlisis mÔs sosegados en las revistas semanales. Eligen un tema, ha pasado un tiempo de rigor, y asà las palabras ganan mÔs credibilidad»
Periodismo analĆtico
El mundo estĆ” enfermo. De muchas patologĆas: crĆmenes, guerras, hambre, corrupción, egoĆsmos, catĆ”strofes naturales y frivolidad. Depende del paĆs. Es cada dĆa mĆ”s fatigoso abrir los periódicos o ver los informativos de televisión y encontrarte con un cĆŗmulo de noticias inquietantes, como si el mundo no tuviera solución. Los titulares alarman a la población y nos hacen pensar que el mundo se va a pique y que no hay solución. Luego descubres que casi toda la información pudiera ser sesgada o intencionada. La mayorĆa de los periódicos y televisiones pertenece a grupos mediĆ”ticos o a lobbies poderosos que manipulan la situación polĆtica y social. La misma televisión pĆŗblica estĆ” compuesta por personas elegidas de los mismos partidos polĆticos que ostentan el poder. Y todo esto te hace mĆ”s incrĆ©dulo. En resumen: nadie acaba de creerse nada y el espectĆ”culo fantasmagórico y apocalĆptico continĆŗa. Por ello es revitalizante para mĆ encontrarme con anĆ”lisis mĆ”s sosegados y distantes en las revistas semanales y mensuales. Eligen un tema, sobre el que ha pasado ya un tiempo de rigor, de poso de duelo, y eso permite organizar mejor las ideas, y asĆ las palabras ganan en vigor y credibilidad. Cada dĆa mĆ”s, soy de los que prefieren esperar un tiempo prudente para poder someterme a la maraƱa de la información desordenada y sensacionalista. Eso
me rescata de la saturación tergiversada de las noticias. Recomiendo este tipo de periodismo analĆtico diferido que nos salve de la apologĆa del desastre para vivir mejor.
Francisco Macho DomĆnguez. Almendralejo (Badajoz)
Ayuno intermitente, solución económica
CrecĆ en una Ć©poca en la que el churrero venĆa al patio del colegio a vender churros en cucurucho y merendĆ”bamos bocadillos de chocolate. Mucho despuĆ©s empezaron a llegar unas modas alimentarias que te hacĆan sentir que habĆas estado comiendo mal toda la vida. Primero llegaron los edulcorantes y productos light, despuĆ©s intentaron que sustituyĆ©ramos un plato de verduras por un batido dĆ©tox, y mĆ”s tarde llegaron los 'superalimentos', unos productos con nombres exóticos y que pretendĆan sustituir a un buen plato de cuchara de toda la vida. Sin embargo, ahora tenemos una moda alimentaria a la que muchos, me temo, nos vamos a tener que apuntar por fuerza. Se llama 'ayuno intermitente' y consiste en no comer durante un mĆnimo de 12/14 horas al dĆa, con lo que te quitas al menos dos comidas diarias. Tal y como estĆ” hoy la cesta de la compra, podrĆa ser la solución y un consuelo para la economĆa de muchos de nosotros. ĀæSerĆ” casualidad que esa moda ha llegado en este momento de tremenda inflación? Dicen que es estupenda y muy sana. Eso dicen, hasta que digan lo contrario.
Sonia López Palacios. Madrid
Atando cabos
Llevando hoy a mi hija al colegio en coche, en un cruce sin paso de peatones nos hemos topado con unos jóvenes universitarios que caminaban despacio, abstraĆdos del entorno, como apenados. Me tentó pitarles con el claxon, pero he esperado a que pasaran. En mi Ć©poca de estudiante Ćbamos por el mundo atropellados, como llegando tarde, y yo, desde luego, habrĆa dejado pasar los coches o corrido hasta la otra acera. Pero los jóvenes de hoy caminan con esa especie de melancolĆa, ignorando al resto. Con el móvil, en cambio, son Ć”giles como el rayo. Viven a dos velocidades. El mundo real es para ellos una ficción que quieren negar, y no los culpo. En este mundo que hemos convertido en absurdo y hostil, es lógico que su realidad virtual sea en la que quieren vivir. De la otra, si pudieran, se borrarĆan. Ahora imaginen que, en este contexto, aparece una amenaza, y no hablo de un claxon...
Lluc Sumoy. Tarragona
Por qué la he premiado⦠Por invitarnos a leer esos signos no manifiestos y que tanto, sin embargo, sugieren.