El bloc del cartero
Paridades
La reciente celebración del 8 de marzo corre el riesgo de quedarse en la anĆ©cdota ātriste anĆ©cdotaā de una secretaria de Estado que difunde sonriente los rostros de varias menores de edad mientras entonan cĆ”nticos en los que lamentan que no fuera abortado un adversario polĆtico. Que el torpe menoscabo por parte de algunos de la dignidad pĆŗblica de su cargo no empaƱe ni desdibuje lo que son exigencias impostergables es responsabilidad de la ciudadanĆa aĆŗn sensata que ha de convivir con estos gubernamentales desatinos. Como seƱalan dos de nuestros lectores, nos sobran todavĆa estereotipos e inercias sexistas y nos falta mucho para alcanzar la paridad en todos los Ć”mbitos. Entre otras cosas, hora serĆa ya de que al frente del Gobierno viĆ©ramos a una mujer, en vez de a un hombre rodeado de ellas.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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La paridad deberĆa ser absoluta
EstĆ” muy bien que se estĆ© abordando seriamente el asunto de la paridad, pero no serĆ” bien ... resuelto hasta que los altos cargos sean ocupados en la misma proporción por hombres y mujeres. En tal sentido no estarĆa mal que los próximos gobiernos de EspaƱa estuvieran presididos por mujeres, porque ya estĆ” uno un poco aburrido de ver siempre caras masculinas, y no muy efectivas. Pero no solo en el Gobierno: en otras muchas instancias oficiales tendrĆa que haber mĆ”s representación femenina. Incluso a nivel europeo: solo hace falta ver las fotos de las reuniones de los altos mandatarios para comprobar la mĆ”s que evidente desproporción actual. Y tambiĆ©n deberĆa aplicarse en las empresas privadas, aunque es una cuestión delicada, ya que nunca deberĆa plantearse ni aceptarse la intervención polĆtica.
Enrique Stuyck RomĆ”. Madrid
El pƩndulo
Un hombre sale de su casa a las siete de la maƱana y regresa a las cuatro de la tarde. Ha conseguido que nueve familias puedan volver a ver la luz desde ese dormitorio, desde ese salón, que tenĆa la persiana rota. Una mujer sale de su casa a las ocho y regresa a las seis. Ha conseguido que siete personas puedan volver a contar con un calzado que daban ya por perdido. Un hombre sale... Ha conseguido dejar nuevas unas rejas tomadas por el óxido. Una mujer sale... Ha conseguido darles otra oportunidad a las sillas de una familia numerosa. Un hombre sale... Ha conseguido poner en marcha varias lavadoras testarudas. ĀæY? Ninguno de ellos crearĆ” una app. ĀæY quĆ© serĆ” de esta sociedad sin app? Aun asĆ, ellos, un rĆo de hombres y mujeres, volverĆ”n a salir. Alguien deberĆ” hacer frente al pĆ©ndulo obstinado de la cotidianidad.
Francisco GarcĆa Castro. Estepona (MĆ”laga)
«He visto 'ofertas de la Semana de la Mujer' y he pensado: 'Quedan aún muchos ochos de marzo'. Los involucrados en esas campañas saben que aún se puede tratar a las mujeres como reclamo comercial»»
El hueco del no
La sala de la biblioteca estaba llena a rebosar y me llamó la atención que la gran mayorĆa de personas eran jubiladas, por no decir casi todas... ĀæY el resto del mundo? ĀæEs que solo leemos cuando nos jubilamos? Todo un misterio. El escritor Fernando Aramburu nos dio una charla muy interesante sobre su Ćŗltimo libro y, ademĆ”s, nos hizo reĆr cada vez que explicaba las rutinas y trucos diarios que tenĆa para escribir. Me encantó escucharle y tambiĆ©n al periodista VĆctor Amela, que lo entrevistó. SalĆ de la sala muy contenta de haber podido conocer un poco mĆ”s de cerca al escritor vasco, que me sorprendió gratamente, aunque ya lo hizo hace aƱos cuando leĆ su precioso libro Autorretrato sin mĆ. Si tuviera que resumir su charla, lo harĆa con una de sus estimulantes frases: Ā«Poner algo positivo en el hueco del noĀ». Una bonita manera de terminar el dĆa... libros, historias, Aramburu y la vida de por medio.
Silvia Berenz. Barcelona
Empresarios
Corren tiempos difĆciles para los empresarios. Su figura es atacada y denostada; ni he sido ni soy patrón, pero reconozco que la empresa privada es la que crea los puestos de trabajo, genera riqueza y es el motor económico de cualquier paĆs. El empresario arriesga su capital y el del accionariado que lo respalda; cuando ganan dinero, ganamos todos; cuanto mejor les vaya, mĆ”s tranquilos se sienten sus trabajadores. Es imprescindible disponer de una legislación que transmita seguridad y confianza, no arenas movedizas, a nuestras empresas, lo cual no es sinónimo de que puedan hacer de su capa un sayo. Los gobiernos recaudan mucho dinero gracias a ellas, que luego revierten en la sociedad. Lanzar misiles a la lĆnea de flotación de las empresas es una actitud descabellada: las obliga a trasladar su sede social, los centros de producción e incluso a cerrar. El empresario, el autónomo, no se limita a trabajar cuarenta horas semanales; su mente estĆ” en constante ebullición cada dĆa, a toda hora, para mejorar. SĆ© de lo que hablo porque he sido y soy testigo de ello. Anatematizar a las empresas es un craso error; el empresario no es el enemigo. SĆ el desempleo y tener que depender de ayudas pĆŗblicas. Quienes mĆ”s los atacan ni han creado una empresa ni han trabajado, ya que viven inmersos en su mundo virtual, pero con la certeza de que van a cobrar a fin de mes. Menos demagogia y mĆ”s raciocinio.
Francisco Javier SĆ”enz MartĆnez. Lasarte-Oria
Quedan ochos de marzo
Esta semana he visto āofertas de la Semana de la Mujerā. No solo me pareció desafortunado, sino que me da la sensación de que refleja que quien pensó que era una buena idea para atraer al pĆŗblico es un ejemplo cotidiano que confirma que vendrĆ”n aĆŗn muchos ochos de marzo. Los involucrados en estas campaƱas tienen claro que aĆŗn se puede tratar a las mujeres como reclamo comercial. Es ridĆculo el parecido con āLa semana del hogarā o āLa semana de los complementosā, esos clĆ”sicos eslóganes de tantas otras campaƱas patrias. Me podrĆ”n decir que nadie entenderĆa que la mujer es el producto rebajado; estĆ” claro que no. ĀæO para algunos aĆŗn no estĆ” tan claro cuando alquilan mujeres como mercancĆas? Prostitución, gestación, relleno en discotecas... Incluso me podrĆ”n decir que es una cuota de gĆ©nero y nos beneficia porque abarata los productos para nosotras. Pues resulta que lo vi en una farmacia y cabĆa de todo: paƱales, caramelos de menta y anteojos para la presbicia. Quedan ochos de marzo hasta que no se escriba mĆ”s ese eslogan, hasta que no nos usen como reclamo, como mercancĆa; hasta que no hagan falta cuotas, hasta que no piense usted en que son histĆ©ricas las que escriben estas lĆneas.
Alicia Trueba Betancourt. Bilbao (Bizkaia)
Los maestros pueden tocar el futuro
Tras el examen de flauta del viernes por la maƱana, siguió practicando por la tarde y el sĆ”bado. Emociona ver a un niƱo tan motivado con la flauta. Fui buena estudiante en el colegio, salvo en MĆŗsica. Aquella monja solo me inspiraba pavor; si te equivocabas, te gritaba, no hacĆa pruebas y tenĆa sus favoritos en clase y se encargaba de que lo supiĆ©semos⦠Dudo mucho que saliera algĆŗn mĆŗsico de sus clases⦠Me emociona ver que mi hijo tiene un profesor de MĆŗsica que logra que un niƱo se enamore de la Oda a la alegrĆa, de Beethoven, y que la maƱana del sĆ”bado prefiera empezarla con un 'concierto' para su familia, antes que con sus juguetes de cumpleaƱos reciĆ©n estrenados. Gracias a Santi y a todos los maestros que como Ć©l ponen el alma enseƱando. Como dicen en la peli Lunana, un yak en la escuela , los maestros pueden tocar el futuro.
Lluc Sumoy. Tarragona
Por qué la he premiado⦠Porque siempre es pertinente reconocer a quien de veras enseña y logra que sus alumnos amen el aprendizaje.