Saltar al contenido
Volver

EL BLOC DEL CARTERO

Parot

Lorenzo Silva

Para algunos, puede que solo sea el nombre de una teleserie; una que, dicho sea de paso, apenas cuenta nada del horror real que esas cinco letras esconden y prefiere recrearse en el relato de horrores irreales, como buena parte de la ficción que producimos, por algo será. Sin embargo, lo que esa palabra encierra, como nos recuerda un lector, es el espanto de una mente capaz de despreciar en grado sumo la vida humana, sin más muleta que una ideología, pobre y objetable como todas, en cuanto se rasca un poco. Una mente que no dudó al provocar la muerte dolosa de niños, extremo último de la barbarie. Que haya quien se sienta en condiciones de homenajear a un verdugo así, y a otros semejantes, es indicio rotundo de lo grave que puede ser la enfermedad de la desmemoria.

Cartas de los lectores

• Falta de empatía

Me comenta una amiga de Nicaragua que está muy contenta porque su madre, por fin, ha recibido la primera dosis de ... la vacuna contra el coronavirus. Se trata de una mujer de 56 años con pluripatología: padece hipertensión, diabetes y arritmias idiopáticas. Me intereso por el tema y le pregunto cuál de todas las vacunas le han puesto. «La rusa», me contesta. ¡Pero si la Sputnik aún no cuenta con la aprobación de la Agencia Europea de Medicamentos ni de la Administración americana de Medicamentos y Alimentos!, le digo. «Bueno, es que en Nicaragua las vacunas solo llegan por donaciones. No hay dinero. Es la que le han puesto». ¿Y cuándo se la dan? «Cuando llegue la próxima donación». Aprieto los dientes y callo. La vergüenza me hace mirar al suelo. Sé que no tengo la culpa de la corrupción que anida por aquellos y otros lares de Latinoamérica. Creadores de estos lodos. Pero vivo en la cuarta potencia de Europa. Y me enoja que mi país siempre se esté poniendo de perfil ante lo que allí sucede. No nos importan ni sus vidas. Y para muestra, un botón: leo en un diario digital que el presidente Sánchez va a donar 7,5 millones de vacunas de AstraZeneca a Latinoamérica. ¡Estupendo!, me digo. Y después paso a leer los comentarios. Ninguno era bueno. Que si el Falcon, que si los indultos, que si las cuarenta maletas de Delcy Rodríguez. Este grado de egoísmo y de falta de empatía que sufrimos raya en lo patológico.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Parot

[]

Parot