El bloc del cartero
PISA
A diferencia de nuestros dirigentes, tan distraĆdos con sus cosas, a los lectores les inquieta una vez mĆ”s, y cómo, el retroceso que en los conocimientos adquiridos por nuestros estudiantes seƱala el Ćŗltimo informe PISA. Seleccionamos dos cartas procedentes de dos de las comunidades que salen peor paradas, pero lo principal aquĆ no es de dónde vienen ni si las razones que dan para el descalabro son certeras o no. Lo que deberĆa interpelarnos es que, salvo honrosas excepciones, en esto de la educación no estamos dando la talla, y cuesta creer que nada tenga que ver con el revĆ©s lo poco que la cuestión ocupa el debate pĆŗblico, comparado con lo mucho que otros asuntos ocupan y preocupan a quienes nos gobiernan. Al que mira tanto al tejado, al tiempo que descuida los cimientos, oscuro futuro le aguarda.
Newsletter
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores " antetitulo="
"]
El informe PISA
Pocas noticias deberĆan preocuparnos mĆ”s que los resultados del informe PISA 2022. Nuestro paĆs obtuvo los peores datos históricos. Y ahĆ no valen excusas. Es urgente atacar de raĆz las causas de estos malos resultados. Los problemas del resultado catalĆ”n son diversos, pero todos conducen a una misma conclusión: nuestros adolescentes perden pistonada en MatemĆ”ticas y Lectura, esenciales en su formación y en su conversión en personas que contribuyan a la mejora de la sociedad.
Anna Maria Muntada Batlle. Granollers (Barcelona)
El dolor de la verdad
MĆ”s allĆ” de las esperpĆ©nticas razones del oficialismo vasco para justificar los resultados PISA en una comunidad autónoma que controla desde hace dĆ©cadas, existe una cuestión que llama la atención: la laxitud con la que los padres del alumnado parecen recibir, una y otra vez, estos resultados. En principio, esta cuestión no deberĆa ni plantearse: son los padres los que eligen libremente el modelo educativo e idioma de aprendizaje para sus hijos; ahora bien, Āælibremente de verdad? Para que asĆ fuera, deberĆan ser capaces de aceptar el actual modelo educativo (muy mayoritariamente, en vasco) o de rechazarlo al considerar mĆ”s beneficioso un aprendizaje escolar en su lengua materna y familiar, el castellano. Todo hace pensar que no todos pero sĆ muchos padres prefieren ahorrarse el dolor de la verdad y acomodarse para no contravenir los postulados de la ideologĆa dominante. Esta situación, anĆ”loga a otras mucho mĆ”s importantes, no solo ahoga la libertad: provoca una sociedad esclerotizada al servicio de sus dirigentes. Al menos, y como nota positiva de este informe PISA, cabe destacar su precisión al seƱalar a alguno de los mejores europeos, de cuya experiencia y buen hacer podrĆamos, al menos, intentar aprender; serĆan, en este orden: Castilla y León, Asturias y Cantabria; todo un triunfo para la humildad de unos y un castigo para la arrogancia de otros.
Javier M. PernĆa Casas. Vitoria (Ćlava)
Los infelices aƱos veinte
Cómo serĆ” recordada la dĆ©cada que vivimos. QuĆ© paralelismos existen con los alegres y despreocupados aƱos veinte del siglo pasado. En contraposición, como lección mal aprendida, afloran conflictos bĆ©licos en el corazón de Europa y en Oriente Próximo, con los derechos humanos mĆ”s elementales vulnerados a diario mientras la primera potencia mundial se empeƱa en obviarlo; con una inteligencia artificial en ciernes que, si no es regulada desde un prisma Ć©tico y responsable, dejarĆ” la distopĆa de Aldous Huxley en una fĆ”bula infantil. Mientras tanto, seguimos soslayando la responsabilidad climĆ”tica y dibujando un escenario apocalĆptico para las futuras generaciones. QuizĆ”, en un siglo, cuando algĆŗn humanoide nos analice, refleje en su visor una herida abierta como el rastro que deja un bolĆgrafo que no pinta.
Ćlex López MenduiƱa. Pontevedra
Una necesaria mirada atrƔs
Desde los albores de la humanidad, la educación ha sido la piedra angular para lograr avances y hacer posible la evolución humana. Sin embargo, jamĆ”s se ha encontrado tan corrompida. El sistema educativo se ha convertido en un vehĆculo transmisor de ideologĆas polĆticas y nido de gurĆŗs de la innovación que pretende rebajar la exigencia al mĆnimo para convertirlo en una suerte de filtro de RRSS y no en una herramienta respetable que forme personas que cambien el futuro. QuizĆ” es la forma mĆ”s sencilla que existe para sembrar el veneno de la manipulación a largo plazo, creando personas sumisas y carentes de inquietudes. Las leyes educativas deberĆan ser intocables, manteniendo una apuesta firme por las matemĆ”ticas, las ciencias, la historia, los idiomas, el arte o la filosofĆa, todos convertidos en convidados de piedra que han ido perdiendo protagonismo a favor de didĆ”cticas efectistas y de algodón de azĆŗcar; ademĆ”s, convendrĆa acompaƱar esta apuesta con inversiones efectivas y reales en recursos materiales y reforzando la autoridad del profesorado. Probablemente, en un mundo obsesionado con la innovación y la imagen, el verdadero paso adelante deba venir de un vistazo atrĆ”s que abarque una verdadera formación integral y Ćŗtil para el alumnado, que le permita comprender este mundo maquillado en el que cualquiera puede salir en una pantalla, polĆticos incluidos, adulterando los pilares de tres mil aƱos de evolución a su antojo; o que el resultado del 'clic' inmediato haga pasar a un segundo plano el MĆ©todo CientĆfico. Solo asĆ se harĆa posible formar personas con el suficiente pensamiento crĆtico como para construir sociedades que puedan elegir su futuro y no ser esclavas de los intereses de unos pocos.
Basilio FreƔn Bernedo. A CoruƱa
Y volvió a su infancia
Como casi cada jueves fui a mi peluquerĆa de toda confianza, parecĆa todo cotidiano, pero no⦠Al entrar, coincidĆ con una seƱora de avanzada edad, acompaƱada de su cuidadora, que la dejó allĆ para recogerla al tĆ©rmino del servicio. En el curso de la conversación, una de las peluqueras la llamó por su nombre: Ā«TeresaĀ». Yo me volvĆ hacia ella y, sonriendo, le dije: «”QuĆ© gracia! Nos llamamos igualĀ». Lejos de alegrarse, o mirarme, me ignoró. PensĆ© que no era simpĆ”tica, estaba seria y ausente. Casi terminando mi peinado, me llamaron por mi nombre familiar, el que utilizan todas las personas que me tienen cariƱo y confianza: Ā«Mary TereĀ». Fue entonces cuando Teresa se transformó y, con una emocionante sonrisa, empezó a repetir sin parar Ā«'Ā”Mary Tere, Mary Tere!'. AsĆ me llamaba mi madre para todoĀ». Sin yo proponĆ©rmelo, la transportĆ© a su infancia. Su expresión era otra, mĆ”s dulce y alegre. Se despidió de mĆ con una bonita sonrisa, me dio la mano y comentó que hacĆa dĆas habĆa cumplido 90 aƱos. PensĆ© que la vida es ir hacia delante, claro, pero que lo que vivimos de niƱos no se olvida jamĆ”s.
MarĆa Teresa GarcĆa. IrĆŗn (GuipĆŗzcoa)
Por qué la he premiado⦠Por recordarnos, una vez mÔs, dónde tenemos la mejor manera de limpiarnos la mirada.