EL BLOC DEL CARTERO
Pobreza
Es uno más de los efectos secundarios de la pandemia, quizá el peor de todos. Los que entre nosotros han caído por debajo del umbral ... de la pobreza no saldrán más fuertes ni saldrán al mismo tiempo que el resto. Para ellos la inmunidad de grupo, la vacuna o lo que sea que ataje el virus no será el final del túnel, sino el transbordo hacia otro en el que estarán aún más solos y sentirán más angustia. Para la dignidad de todos, y no solo de los afectados, el socorro que les debemos no puede quedarse en la vaciedad de los eslóganes. No podemos dejarlos atrás porque sería aceptar que retrocedemos todos. El ejemplo que nos trae un lector es inspirador. También lo es cultivar y compartir ese patrimonio vital que no cuesta dinero, que nos iguala a todos y que, como nos recuerda otra carta, a veces perdemos de vista.
LA CARTA DE LA SEMANA
Hoy me siento nostálgica. Me ha dado por pensar en una de mis actividades preferidas cuando era estudiante: escribir cartas. Esta tarea nació de un deseo de comunicación con aquellas personas que había conocido y con las que quería seguir teniendo un vínculo, aunque fuera a distancia. Me encantan estas palabras de Joan Margarit, recientemente fallecido, sobre la tremenda pérdida que la extinción de la carta ha supuesto: «Lo que hemos perdido con las cartas es el tiempo entre una carta y otra. El tiempo asimilándola, releyéndola, hasta que nos sentábamos para responderla, el tiempo de llegada de nuestra respuesta, el de su asimilación por parte de otra persona. Todo este tiempo no lo hemos ganado, sino perdido. Tan enorme como la pérdida sentimental». Son tantos los sentimientos que se han ido con estos escritos que a los nostálgicos que convertimos este quehacer en un hábito ahora nos encantaría retomarlos de nuevo. Sin querer destruir esa faceta de comodidad que suponen las redes sociales, con su inmediatez y con esa multiplicidad de formas para llegar a las personas, la carta es insustituible. Quiero pensar que se ha acabado tal como la conocimos, pero que queda camino por recorrer y quién sabe si el tiempo nos sorprende y la naturaleza humana nos tiene preparada una sorpresa, a modo de grito interior, con el que expresaremos otras sensaciones, afectos… Me parece muy oportuna esta cita de Muñoz Molina para poner el broche final: «La carta es la voz escrita, la sangre íntima de la vieja tinta».
Gema Abad Ballarín. Reus
Por qué la he premiado… Por su reivindicación de la poesía y del poeta, de ese tiempo que nunca es perdido.
Las pequeñas cosas
El ser humano se pasa la vida anhelando algo. Es infeliz en esa búsqueda porque nunca llega a la meta. Siempre hay algo más allá. Más grande, más caro, más todo. Solo con los años se da uno cuenta del valor de lo que le rodea: reírse con ganas, el inconfundible olor del periódico al abrirlo por primera vez, un café con leche sin prisa y en buena compañía, el arcoíris, las enfermedades que se curan, la familia, las olas del mar acariciándote los empeines, la soledad voluntaria, un beso inesperado, el silencio de las bibliotecas, un perdón a tiempo, las fotos en blanco y negro, el crepitar de las llamas en la chimenea, las canciones que son recuerdos de un instante, un gol en el descuento, los abrazos, la piel de gallina, las analíticas de libro, el pan recién hecho o que un amigo te diga «gracias». Gracias de verdad. Exactamente todo lo que es gratis.
Alfredo Pérez Berciano. Salamanca
La pobreza sobrellevada
La terrible pandemia que sufrimos perjudica la economía e incrementa los riesgos sociales de manera severa a las personas más vulnerables, con el añadido de graves secuelas de salud. Según Cáritas, tres de cada diez hogares carecen de ingresos. Ahora, los Bancos de Alimentos atienden a 1.630.000 personas, 600.000 más que hace un año; parte importante de la clase media busca esas ayudas para comer a diario, y los problemas de salud mental de miles de españoles se pueden agudizar. Ejemplar es la red de solidaridad vecinal Somos Tribu Vallecas, el primer espacio de solidaridad y apoyo mutuo barrial que se puso en marcha en Madrid para los más necesitados por la pandemia. Ha recibido el premio Ciudadano Europeo 2020, otorgado por el Parlamento Europeo. Hay que evitar el aumento de la exclusión social más grave y disminuir el incremento constante de la pobreza severa, por una mejor convivencia y mayor integración. Derechos fundamentales para todos los necesitados deben ser la solidaridad y la justicia social, hoy más que nunca, y que nadie se quede atrás en esta gravísima crisis.
Ramón Anía Blecua. Zaragoza
Un cromosoma de más
Podría decir tantas cosas de la trisomía 21... Sin embargo, voy a centrarme en esos pequeños gestos del día a día, que me emocionan y hacen que piense en el futuro de mi hermano con más esperanza. Quiero agradecer a todos esos desconocidos que, sin saberlo, me hacen feliz. Al grupo de colegas que bromean en el bus de vuelta a casa tras el trabajo. Al señor que cruza el paso de cebra concentrado, con su mochila y las llaves en la mano. A ese chico que se sube solo en el tranvía, se pone los cascos y espera a la siguiente parada. A todos ellos, que muestran al mundo que son adultos, que pueden y quieren hacer las cosas solos, que no en todo son dependientes, que crecen y maduran como cualquiera. A todos ellos, que el 21 de marzo, en su día, el Día Internacional del Síndrome de Down, reivindicaron que son diferentes y pueden integrarse plenamente en la sociedad. Muchísimas gracias.
Pilar Marcuello Gil. Zaragoza
Las caídas de los mayores
Además del riesgo a los virus, el 30 por ciento de las personas mayores de 65 años y el 50 de las mayores de 80 se caen cada año, y sus consecuencias son: físicas (fracturas), psicológicas (síndrome poscaída), sociales (aislamiento y dependencia) y económicas. El 80 por ciento de las caídas se producen en el hogar y el 20 restante, fuera: muchas de ellas no se comunican. Algunas de las medidas que han dado buen resultado y debían continuar son: talleres de prevención que fomentan el ejercicio físico, la coordinación y el equilibrio, la preservación de la vista y el oído, vigilar la medicación, así como la seguridad en el hogar (adaptación de la vivienda, cables, alfombras, salientes, sustitución de bañeras por duchas...); guías de prevención; que todos los municipios se adhieran a la red Ciudades Amigables con las Personas Mayores para identificar y eliminar los riesgos de caída en la vía pública (aceras antideslizantes y libres de obstrucciones, calles con cruces peatonales adecuados, semáforos atemperados).
Fernando Serrano Echeverria. Éibar