EL BLOC DEL CARTERO
Restricciones
No puede esperarse, tras permitir que los alemanes puedan moverse libremente por España con una PCR negativa, con el propósito principal de procurarse todas las ... formas posibles de esparcimiento, que un españolito de Madrid o de Murcia acate sin protesta que a él se le impida absolutamente trasladarse fuera de su provincia, incluso si no pretende más que descansar encerrado en la vivienda que le pertenece y dispone de una prueba diagnóstica similar. Como señala uno de nuestros lectores, y al margen de la conciencia que todos tenemos de extremar el cuidado, semejante disparidad desafía a la lógica y está generando ya resquemores entre personas a las que solo separa la línea imaginaria de una circunscripción administrativa. Ojo a los efectos secundarios de medidas sobre las que se debilita así el consenso.
LA CARTA DE LA SEMANA
Una copa de vino
Quiero dar las gracias a todos los productores de vino de este país, ya sean grandes o pequeños, porque con su esfuerzo de todo el año o toda una vida hacen que podamos tener en la mesa o en cualquier lugar una copa de vino en la mano, esa que al mediodía o a otra hora nos alegra la vida, nos hace comunicar con los demás de una forma relajada y sincera, nos tranquiliza y nos calma y nos hace aflorar una sonrisa en estos tiempos revueltos que nos toca vivir, y encima nos sienta tan bien que nos facilita la digestión y una siesta. Muchas gracias por vuestro trabajo, que es duro, todo el año mirando para la tierra, y no solo es la foto de la vendimia, que parece divertida y que en realidad es un gran sobreesfuerzo de muchas horas. De todo corazón, gracias por alegrarnos la vida.
Jorge Luis Rodríguez Catalán. Tenerife
Por qué la he premiado… Porque se agradece que haya quien, ante todo, quiera dar las gracias por algo.
Déjenme ir a mi casa
Vaya por delante que soy de los afortunados que no se han contagiado de COVID, pero también de los que siguen las recomendaciones. Me preocupa mucho el daño a la convivencia que nos está haciendo esa obsesión de los políticos de señalar al de otra comunidad. Las grandes ciudades se han hecho gracias a la emigración de muchos que, aunque hayamos hecho nuestra vida en otra comunidad, no olvidamos nuestros orígenes y hemos procurado mantener la antigua casa familiar o hacernos con una propiedad para volver a nuestro pueblo. De igual modo, otros se procuraron una segunda residencia en aquel lugar de España que los enamoró. ¿Cómo a alguien que va de su casa a su casa y cumple las normas se le impide ese desplazamiento? Ya que por las prohibiciones voy a pasar un control, exíjanme una PCR, pero déjenme ir a mi casa. Lo peor no es esto, sino que se fomente un rechazo entre españoles: al que vive en otra comunidad se lo quiere ver como el gran apestado o, como dijo un desafortunado presidente autonómico, una bomba vírica. No veo la razón a los cierres perimetrales: hay ejemplos de que, tras un cierre de un mes, los casos han crecido en lugar de disminuir. El remedio no viene por ahí. Ya al terminar el primer encierro pude sufrir comentarios excluyentes. Me da pánico lo que voy a tener que escuchar cuando me dejen volver. Y estas heridas tardan en curarse.
Ignacio Sánchez Rosso. Madrid
Confusión
No sé si en la próxima convocatoria electoral votaré a Podemos o a Vox. No sé siquiera si no votaré o lo haré para botar a alguno en concreto; si soy ateo o creyente, monárquico o republicano, del Madrid o del Barcelona. Si me da más miedo quitarme la mascarilla o la máscara, si soy viejo o anciano, si me vacunaré en el Infanta (perdón, en el Universitario) o en La Cañada Real. Si soy independentista o independiente, si ciudadano del mundo o ni siquiera ciudadano. Si quiero que mis nietos vayan a un colegio público, privado, concertado o desconcertado. No sé si mi labor como voluntario de Cáritas tiene algún valor o si es que me valoro demasiado como para estar en Cáritas. Si voy o vengo, si se me han fundido las luces o es que no las tengo. Si es de día o de noche, si hace frío o calor, si nos gobiernan o desgobiernan. No sé si creer en la política, en los políticos, en los partidos, o solo en el IBEX-35. No sé si ver La Sexta o el Toro, si leer La Razón o eldiario.es; si echar a los otros la culpa de mi confusión o echármela a mí por creer en los otros. No sé si sumirme en la desesperanza o seguir siendo un iluso esperanzado. ¡Vaya lío! Podría seguir agregando dudas. Pero, bueno, como es fácil deducir: de lo único que estoy seguro es de no estarlo de nada.
Diego Mota Mimbrero. Badajoz
Iconoclasta
Imaginemos que la memoria fuese una pared blanca en la que vamos pintando nuestras vivencias. Cada vez que quisiésemos recordar, tomaríamos cierta distancia para contemplar nuestro mural, compuesto por innumerables recuerdos. Un día descubrimos que empiezan a faltarnos nuestras primeras imágenes y vemos que a lo lejos alguien con un rodillo va blanqueando lo que pintamos antaño, encalándonos el mural hasta alcanzarnos. Nuestra pared vuelve a ser blanca. Mi abuelo murió a los noventa y un años demenciado por el iconoclasta encalador. Ya no recordaba nombres ni reconocía caras. Hablaba inconexamente, soltaba dislates... En una reunión familiar, una de sus hijas lo puso a prueba pidiéndole que le asignase un nombre a cada uno de los rostros que le iba señalando. No acertó ninguno. Cuando el dedo de la hija se detuvo ante el rostro risueño de su madre, mi abuelo miró a su mujer con ternura, como si súbitamente le hubiese emergido del blanco una valiosa imagen. No dijo ningún nombre. Solo balbució con un alambre de voz: «Esa es la que vive en mí». Una hermosa declaración de amor a cambio de un nombre olvidado.
Jon Arza Pérez. Pasai Antxo (Guipúzcoa)
Justicia
Me llamas 'heroína' porque llevo un año siendo la enfermera que entuba a pacientes como tu esposa, la gerocultora que atiende a tu padre en la residencia, la profesora que enseña telemáticamente a tu hija,la cuidadora que vigila a tu hijo con TEA para que no se lastime en el recreo… Pero la realidad es que prefiero que me llames 'justicia', porque es lo que llevo haciendo 10, 20, 30... años contratada en fraude de ley, y solo pido que nuestros gobernantes cumplan con la ley, para que no se pierda la experiencia demostrada y evitar el gran costo económico que conlleva el incumplimiento, en el ámbito público, de la Directiva 1999/70/CE.
Fátima Toral. Culleredo (A Coruña)