El bloc del cartero
Robocop
Desde que se estrenó la pelĆcula con ese tĆtulo, la palabra se usa de manera mĆ”s bien despectiva para referirse al policĆa, pintĆ”ndolo como un ser maquinal que se limita a cumplir sus instrucciones. Hace bien uno de nuestros lectores en observar cómo, a raĆz de una reciente actuación policial de trĆ”gico resultado, se ha puesto de manifiesto la humanidad de los agentes, hasta llegar a asumir un riesgo personal para intentar preservar la integridad de un delincuente agresivo. Si llegara el dĆa en que los policĆas fueran de veras mĆ”quinas, animadas por una inteligencia artificial que rigiera su toma de decisiones, pronto aƱorarĆamos a los de carne y hueso. Del algoritmo nadie espere piedad, y menos sacrificio. El verdadero Robocop tumbarĆa a los malos sin pestaƱear. Y malos, mal mirados, podemos llegar a ser todos.
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titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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La IA de un policĆa
Es cómodo, incluso puede ser hasta gratificante, el uso de la IA para fardar de ... escritor al uso y componer textos de maestrĆa, como si fueras un literato; o de hacer una tesis doctoral en cuestión de segundos. Todo eso estĆ” muy bien, pero me produce un cĆŗmulo de sentimientos encontrados. Hace poco hemos podido ver y conocer el fatal desenlace de una actuación policial en la localidad de AndĆŗjar (JaĆ©n). NingĆŗn policĆa dispone de una IA que le solvente la papeleta en cada actuación. La escritora BelĆ©n Gopegui, en su libro PequeƱas heridas mortales, dice: Ā«Quienes escriben teorĆas sobre las decisiones dicen que hay tres maneras de decidir. La primera, en condiciones de certeza: cuando sabes āo crees que sabesā cuĆ”l serĆ” el resultado de cada una de las acciones posibles. La segunda, en condiciones de riesgo: cuando desconoces quĆ© pasarĆ”, pero puedes hacer un cĆ”lculo de probabilidades. Y la tercera [ā¦], decidir en condiciones de incertidumbre: cuando no sabes quĆ© va a pasar ni puedes hacer un cĆ”lculo medio fiable de lo que pasarĆa si hicieras una cosa u otraĀ». La tercera manera es la IA de un policĆa en todas sus actuaciones profesionales. Es a lo que se expone cada vez que se enfunda su uniforme. Y la valentĆa con la que afrontan estas situaciones āaunque ello suponga la entrega de la propia vidaā deberĆa tener el reconocimiento de toda la sociedad. El mĆo, por supuesto, lo tienen.
JosĆ© Miguel Esparrell RodrĆguez. Torre Pacheco (Murcia)
Ilusión contagiosa
El Ćŗltimo partido de la Liga discurre igualado hasta el quinto tiempo. Entonces, el equipo contrario se viene arriba. Cuatro goles seguidos. El nuestro sigue atacando y lanza tres disparos desde la mitad de la piscina en un intento desesperado por remontar; a veces resulta. Pero hoy no es una de esas veces. Cuando suena el fin del partido, salen del agua y saludan deportivamente a los rivales. Y en menos de cinco minutos estĆ”n de nuevo en el agua. Ahora juegan contra sus padres y madres porque asĆ lo prometieron cuando todo empezó. Ambos equipos gritan en la piscina. Solo aguantar a flote ya es una victoria; los adultos se plantean retomar un dĆa la actividad fĆsica, tal vez despuĆ©s del verano, las tapas y las cervezas. El agua salpica en los ojos y no saben a quiĆ©n pasar la pelota. Y les marcan tres, cuatro y cinco goles: los niƱos pierden de nuevo. Pero, cuando salen de agua, ahora para ir ya a ducharse, solo hay sonrisas en sus caras. Porque en el deporte, como en la vida, hay que echarle ganas. Porque a veces nuestros hijos e hijas, pese a sus diez aƱos, nos dan una lección de resistencia, fuerza y tenacidad. Y es que pierden, pero no se rinden porque les mueve la ilusión. Y esa ilusión se contagia. Y ojalĆ” que la temporada que viene sigan derrochĆ”ndola a raudales. Y ojalĆ” no se les termine nunca, ni en la piscina ni fuera de ella.
MarĆa BlĆ”zquez SĆ”nchez. Getxo (Bizkaia)
He cometido un error
Cuando empecĆ© a cuidar a mi madre, creĆa que este sistema me iba ayudar. Me equivoquĆ©. Me acaban de denegar la ayuda de 200 euros que da Hacienda. La verdad es que me han denegado todo. SeguirĆ© cuidando de mĆ madre a tiempo completo y siempre podrĆ© decir que este sistema me dejó tirado y, la verdad, no le debo una mierda. Y me encanta no deber nada. Este es el sistema que hay en EspaƱa, que a algunos āo a muchosā nos deja tirados.
Javier Del Val. Burgos
Oligopolios
Las declaraciones de la presidenta de la CNMV deberĆan llamar la atención de los polĆticos. En ellas revela las dificultades que tienen en la actualidad las instituciones para cumplir su papel de forma eficaz y precisa, asĆ como el riesgo de un capitalismo autoritario. Lo manifiesta en Ā«No podemos saber si los bancos se han concertado para no retribuir los depósitosĀ». En una reciente entrevista manifestó asĆ las dificultades de poner en marcha un pequeƱo negocio que funcione, asĆ como la deslocalización de tantos puestos de trabajo, la complicación en el control del coste de las medicinas, la externalización por parte de los directivos de muchas actividades o las rebajas de las calidades. Comentarios que invitan a la reflexión de la concentración cada vez mayor del mundo de las finanzas y de la tecnologĆa generando oligopolios. En EspaƱa, cuatro grandes bancos acumulaban en 2020 el 70 por ciento de los activos. En Francia son dos, en Alemania cinco, en Italia cuatro. En cuanto a las tecnológicas, las cuatro GAFA (Google, Amazon, Facebook (Meta), Apple), junto con Microsoft, tienen el poder mundial. A pesar de que la UE tiene una polĆtica de competencia, el poder económico en manos de pocas empresas pone en riesgo la democracia, derivando hacia un capitalismo autoritario. Ello impide la elección de los ciudadanos de bienes y servicios, asĆ como la competencia, al estar en manos de pocas empresas. ĀæVamos hacia esta nueva forma de poder? Hoy el dinero mueve el mundo, fascinado por una tecnologĆa que seduce, pudiendo controlar a los ciudadanos (caso de China), o ser utilizada con propósitos poco recomendables. ĀæAdaptarĆ” la UE su legislación con mĆ”s normas antitrust?
Pedro MarĆn Usón. Zaragoza
Triunfadores olvidados
Llegado el tiempo de recibir las notas de EBAU, los medios difunden los nombres y datos de los alumnos mĆ”s brillantes de cada provincia o comunidad autónoma. AllĆ flota un 14 de nota de admisión, o casi un 10 en la prueba en ciernes. Sinceramente, felicidades. Casi nunca he leĆdo u oĆdo el mĆ©rito de alumnos y alumnas que, sin las brillantes capacidades intelectuales de aquellos, incluso con obstĆ”culos que dificultan su rendimiento, han sacado adelante el Bachillerato y la Selectividad. La vida les ha puesto limitaciones, lo admiten, pero les ha dado, en no pocos casos, un sentido del sacrificio y del esfuerzo del que muchos carecen. En torno a ellos, el apoyo de sus padres y la guĆa de los docentes consiguen el Ć©xito que, en principio, parecĆa lejano. Han sabido jugar con las fichas que les ha tocado. Han sacado el mayor rendimiento a sus posibilidades. Objetivamente, su aprobado es tan meritorio como el 14 o el 10 de otras realidades. En su fuero personal, la emoción estĆ” tan viva que nada puede superarla. Para ellos y ellas es hoy mi recuerdo. Estoy seguro de que estarĆ”n aĆŗn en el comienzo de otras batallas, a la espera de gozar de las mieles de mĆ”s triunfos.
Ćngel Alberto GarcĆa CastaƱeda. Burgos
Por quĆ© la he premiadoā¦Porque en esas proezas invisibles a los medios no late menos la grandeza humana.