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EL BLOC DEL CARTERO

Sísifo

Lorenzo Silva

Como Sísifo se siente un profesor que nos escribe mientras acarrea hacia el aula los bártulos de la enésima reforma educativa no consensuada, ni entre las fuerzas políticas ni con la comunidad a la que se dirige. Como Sísifo se siente también este cartero, acarreando hasta aquí los mensajes de desesperación de quienes una y otra vez se ven solos ante nuestros jóvenes, sin las herramientas necesarias y obligados a hacer con ellos cosas en las que no creen, pero que la obligación legal les impone. Ni ellos tienen ya esperanza ni le asiste a quien publica estas quejas desde hace más de dos decenios. En un país donde ya no existe ningún consenso de Estado, es lógico seguir sin alcanzar este del que ya nos hemos habituado a prescindir. Aprenda quien quiera. O quien pueda.

Cartas de los lectores

Sísifo en las aulas

La enésima ocurrencia de la administración educativa tiene revueltas las salas de profesores, llenándolas de incertidumbre, desautorización y, lo peor, desincentivación del trabajo docente. La ... nueva ley educativa, como todas las anteriores, está llena de buenas intenciones y de denominaciones eufónicas. No obstante, como las anteriores, estará lejos de propiciar un cambio significativo. Enumerar las carencias de un sistema no otorga razón ni acierto a quien amontona prescripciones pedagógicas para solucionarlas. Como en leyes anteriores, los problemas reales quedarán intactos o empeorados. Enmarañar la programación didáctica de las materias no soluciona la inflación en los programas. La ley tampoco soluciona la inadecuación o ineficacia de la didáctica ni la dependencia adictiva de los libros de texto ni la falta de actualización. Multiplicar ad infinitum los instrumentos y criterios de evaluación no pretende una evaluación más rigurosa de los alumnos, sino el falseamiento de sus carencias mediante el desistimiento del profesorado ante regulaciones inicuas y que no entienden ni comparten. He visto ocho 'revoluciones educativas'. Las he visto fracasar todas en sus 'buenos deseos' y aumentar los efectos secundarios indeseables; desincentivación del esfuerzo y el aprendizaje, desacreditación del profesorado, falseamiento de la evaluación, descenso brutal de los niveles de los alumnos en un país que se pega tiros en los pies, pero necesita correr maratones. Veré la novena. ¿Los más perjudicados? Los alumnos que no puedan comprar formación o compensar una formación mediocre. No, no es casual.

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