EL BLOC DEL CARTERO
Sobrevivir
Sobrevivir al tiempo, a las adversidades, a nuestra propia insignificancia, una vez que tomamos conciencia de ella, algo que sucede pronto si alguien nos ha ... ayudado mínimamente a educarnos. Sobrevivir a la banalidad, a la cólera propia y ajena, a los cambios que a veces son o anuncian de manera apenas encubierta cataclismos. Sobrevivir a la pulsión de hacer lo que no nos conviene, lo que nos conviene solo en apariencia, lo que nos encierra en nosotros mismos o nos empuja a ser quienes no podremos ser nunca. Sobrevivir es el empeño humano primero, del que algunos, quizá demasiados, terminan por desistir, obteniendo a cambio una invisibilidad que los lectores agradecen a XLSemanal haberse atrevido a romper. Todo cuanto incumbe a la vida, incluso la muerte, que la delimita, pertenece a nuestro cuento.
LA CARTA DE LA SEMANA
En esto del 'vivir un día más', uno cae despacio, como sostenido por un globo de aire caliente cuyos pinchazos se esfuerza en negar. Envejecer es como retorcer los tubos de pintura para sacar una gota más que llevar al lienzo. O como ver el mundo desde lejos mientras padeces los empujones de quienes lo ven solo de cerca. Es asumir que cada día puede ser peor que el anterior y acostarte agradecido si, al menos hoy, ha sido mejor que ayer. Escribo esto a muchos metros del suelo, consciente de que quizá el único sentido de la vida sea sobrevivir. Vacunado de hedonismos, sobrevuelo la simpleza de comprender que la felicidad descansa en un banco de tres patas: querer, que te quieran y sentirte útil. Y a merced del viento sigo mi viaje, observando con dolor a quienes no entienden que, aunque pompas de distinto color, por dentro todos somos aire. Aire en recipientes limpios o decorados, con melenas de colores o engominadas. Abrazados a banderas diferentes, somos aire con idiomas distintos y distintas capacidades, pero, por dentro, siempre el mismo aire. Desde aquí arriba observo con pena cómo la inconsciencia vuelve a plantar semillas de odio y el rencor crece entre hermanos. Subid, volad, no os dejéis atrapar por la gravedad, la verdad no está en las razones, sino en el aire.
Andrés Lage (A Coruña)
Por qué la he premiado… Porque a veces, para bajar a tierra ciertas cosas, hay que alejarse antes de ella.
Personas como yo
Os escribo para daros las gracias por el XLSemanal. Sois muy valientes por hablar del suicidio. Yo padezco depresión, y creo que puedo entender a una persona que se quita la vida. Dedico pues estas palabras a las personas que se suicidan y de las que nadie habla. Personas que no contaban a nadie sus problemas por vergüenza, y a las que la vida ha golpeado una y otra vez sin piedad. Que sufren en silencio un gran dolor, soledad y tristeza. Que no salen en la televisión ni en los periódicos. Incluso personas que ni imaginamos que podrían tomar una decisión tan drástica; no parecía que estuvieran tan mal, incluso sonreían. Personas que te hacen llegar tarde al trabajo porque se han tirado al metro o al tren. Que llenan las consultas de psicólogos y psiquiatras en busca de ayuda, de que las escuchen. Personas que toman antidepresivos y pastillas para dormir, buscando la paz interior que no encuentran. Personas como yo.
Lidia Ruiz (Barcelona)
El mito del independentismo pacífico
A algunos se les ha caído el mito del independentismo catalán pacífico. El problema es que era solo eso, un mito. La violencia de baja intensidad, esa que impide formar listas de partidos constitucionalistas en más de la mitad de municipios de Cataluña por miedo, siempre ha existido. Y la violencia con mayúsculas tiene larga tradición en el independentismo catalán. Desde los tristemente famosos escamots de los años treinta, que iban con sus pistolas amedrentando a quienes no pensaban como ellos, a los actuales CDR, que queman y destrozan el mobiliario público, pasando por organizaciones terroristas como Epoca, que asesinó sin escrúpulos, o Terra Lliure, que cometió más de cien atentados con bombas y explosivos. Esa imagen blanqueada, edulcorada y que nos han repetido machaconamente de un independentismo catalán pacífico no se corresponde con la realidad ni históricamente ni en la actualidad.
Teresa Lozano (Tarragona)
Me salvé
He leído con mucho sentimiento y comprensión el artículo Suicidio. Romper el tabú, aparecido en el n.º 1670 de su imprescindible y enriquecedora revista XLSemanal. Todos los casos me han conmovido mucho, pero en especial el de Salvador Ríos, que cuenta en primera persona su caso. Se alegra de que sus tres intentos de suicidio no funcionaran y de que haya encontrado al final la luz. Al igual que yo, seguro que muchos lectores se alegran de ello. También de la joven cuya caída le dejó secuelas, pero que con esperanza mira hacia el futuro. Desde estas líneas, les mando a todas esas personas mi apoyo basado en mis oraciones. Solo permítanme que esta octogenaria les dé un sencillo consejo: pónganse, si lo necesitan, en las manos de un buen profesional; que sepa serenarlas y quitar sus miedos y sus sentimientos de culpa, siempre tan nefastos. Se lo aconsejo para que no vivan la triste experiencia que un mal día sufrí yo. Recurrí a un psicólogo de la sanidad pública que tuvo la indecencia de, en lugar de ayudarme, decirme: «Si sigues con ideas suicidas, ya sabes que se te puede encerrar» (sic). Con mi inocente ignorancia le repliqué: «Eso no se puede hacer si la enferma no acepta». Su contundente y final frase fue: «En ese caso llamamos al juez». Digo que fue su frase final, porque jamás me volvió a ver. Busqué otro profesional y, con su ayuda, la de mi marido, que me adora, y sobre todo la de Dios, en el que confío por encima de todas las cosas, me salvé.
María Concepción Úbeda Gil (Pamplona)
Lo que de verdad importa
Hace tiempo que noto cómo las personas devaluamos lo importante concediendo su lugar a lo que no lo merece. Somos nosotros, como sociedad carente de pensamiento crítico, los que hemos olvidado qué es lo que de verdad vale y por lo que hay que apostar e invertir, ya que el dinero es uno de los motores más poderosos. En un lugar donde la estupidez mueve más millones (monetariamente y en términos de personas) que un premio Nobel, deberíamos plantearnos si no estamos privilegiando inmerecidamente todo eso de lo que hablo. La investigación se muere de hambre, igual que esas mentes brillantes que tenemos la suerte de tener en este país.
Daniela Allende Alegre, Villamartín de Campos (Palencia)
Historias digitales
Entre leer en un libro de papel o digital, me quedo con los de toda la vida. También hay que reconocer que el e-book tiene sus ventajas y que las dos opciones son positivas, porque, al final, de lo que se trata es de poder realizar el acto placentero y formativo de la lectura o el estudio. El problema que han traído estas tecnologías no es el libro electrónico en sí, sino el mal uso que se hace de él y de otros inventos modernos que han perjudicado sustancialmente la formación intelectual de las personas, muchas de ellas entusiasmadas de una forma exagerada con esas drogas de los WhatsApp, las redes sociales y los jueguecitos. Todo eso ha provocado un decrecimiento elevado y un desinterés por la lectura y la cultura en general y conlleva que en el futuro haya cada vez más gente iletrada, ignorante y medio analfabeta.
Martín Isidro Vázquez León (Sevilla)
Sin comentarios
Hace ocho años, Artur Mas tuvo que llegar al Parlament en el helicóptero de los Mossos porque las protestas contra los recortes sociales le impedían acceder a la Cámara. Mas hablaba de la violencia que se vivió aquel día en la calle, comparándola con la kale borroka: «Se convirtió en una especie de kale borroka alrededor del Parlament –dijo–. Del pacifismo anunciado se pasó a la violencia, a la intimidación y a la coacción. El dispositivo policial, previsto para unas circunstancias de mayor tranquilidad, tuvo que enfrentarse a gente extremadamente violenta, como ustedes pudieron comprobar». Antes de ese episodio, el entonces presidente de la Generalitat anunciaba de forma preventiva: «Debe garantizarse la integridad y la seguridad de los diputados del Parlament y el normal funcionamiento de esta casa. Esto puede comportar en las siguientes horas un uso legítimo de la fuerza. Si esto fuera de esta manera, pido la comprensión del pueblo de Cataluña porque es cierto que a veces, cuando se usa la fuerza amparada por la democracia, se ven imágenes un poco sorprendentes». Los recortes se quedaron, pero Mas se puso al frente de la ola identitaria consiguiendo ser aplaudido por los mismos que le gritaban. Hoy, sus sucesores en la Generalitat han iniciado lo que dicen que va a ser la mayor auditoría de la historia a los Mossos por su actuación para contener o evitar los violentos episodios que están asolando el centro de Barcelona. ¡Sin comentarios!
Mario Suárez, Pilas (Sevilla)
Quebranto universitario
La Universidad debe ser punto de reflexión, foro de intelectualidad, espacio común de los discentes y docentes para generar pensamiento, ágora de pluralidad, escenario para expresar la libertad de ideas y de cátedra. En suma, fomentar la cultura, la investigación, el respeto, la creatividad, la civilidad. Lamentablemente, episodios como los protagonizados por un reducido sector de universitarios, empleando medios coercitivos, bloqueando el acceso a las instalaciones docentes, pone en solfa tales principios. Quienes libremente, haciendo uso legítimo de su derecho, quieren formarse se ven sometidos a determinados idearios sectarios y excluyentes, sustentados en la radicalidad y la intolerancia con complacencias y posicionamientos oblicuos harto censurables de quienes deben velar por el derecho de los estudiantes a recibir la formación de los estudios superiores. La respetable universidad no merece ese trato.
José María Torras Coll, Sabadell (Barcelona)