El bloc del cartero
Subrogado
Corren tiempos de poshumanidad. No se trata solo de la mal llamada 'inteligencia artificial', tambiĆ©n de nuestra relación con aspectos sustanciales de lo humano. Ya no se puede decir categóricamente que madre no hay mĆ”s que una, desde que es posible disociar la decisión de gestar una nueva vida y la gestación propiamente dicha, y ademĆ”s esa disociación se convierte en un expediente rutinario y mediado por el intercambiador por excelencia: el dinero. Que esta prĆ”ctica sea corriente y legal en unos lugares y sea ilĆcita y se juzgue poco Ć©tica en otros nos dice que la moral posmoderna es un territorio impreciso en el que a la postre, en virtud de la globalización, acaban prevaleciendo los estĆ”ndares mĆ”s bajos. Sea o no legĆtimo subrogar mediante precio la maternidad, quien quiera āy pagueā lo va a hacer.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Retos laborales
Muchos empleados mayores de 50, que no son funcionarios, estĆ”n preocupados por la repercusión que en su ... futuro laboral tendrĆ” la inteligencia artificial (IA). AdemĆ”s del paro actual, les preocupa su futuro, ya que, segĆŗn el estudio de OpenAI, desarrolladora de ChatGPT, el impacto de sus productos afectarĆ” al menos al 10 por ciento de las tareas de casi el 80 por ciento de la fuerza laboral, mientras que el 19 por ciento podrĆa ver afectada la mitad de sus funciones. Pero aĆŗn el GPT-4 tiene limitaciones de creatividad y razonamiento y los trabajadores pueden adaptarse a los cambios: ver quĆ© trabajos estĆ”n en riesgo; adquirir nuevas habilidades en Ć”reas en las que la IA no pueda reemplazar a los humanos (como las interpersonales y la creatividad); ser proactivos en buscar trabajos que se adapten a sus habilidades y experienciaā¦
Fernando Serrano Echeverria. Eibar (GuipĆŗzcoa)
Ana Obregón: ¿duelo patológico?
Ana no es madre, es abuela. No debe sustituir con la niƱa nacida por maternidad subrogada la pĆ©rdida del hijo. Pero sĆ puede ilusionarse. Anticipamos: la niƱa no conocerĆ” a su padre. Ni a su madre. La niƱa vivirĆ” un tiempo rodeada de la ternura de su abuela. ĀæCómo lo elaborarĆ” cuando eso termine? La maternidad subrogada es una prĆ”ctica inaceptable. La destrucción de la intimidad de la niƱa, al hacer pĆŗblicas sus circunstancias, es otro grave error, quizĆ” lesivo. Si se ha comercializado con esta nueva vida, pagando a quien ha cursado el embarazo y cobrando de una revista, es moralmente detestable. No todo lo que se puede hacer se debe hacer. La Ć©tica es esencial en el desarrollo humano. El debate jurĆdico habrĆ” de ser sostenido desde las bases de la filosofĆa del Derecho y primando el interĆ©s del menor, de su presente, de su futuro, del respeto a su correcta maduración y desarrollo, protegiendo su dignidad, honor e intimidad.
Javier Urra, Primer Defensor del Menor. Madrid
Mire, mi seƱor, que no son gigantes...
Lamentablemente no es cierto que no se advirtiese de los aerogeneradores. Hace mĆ”s de 20 aƱos se crearon mesas que, entre lo tĆ©cnico y popular, trataban de valorarlos; y ganó la avaricia en sus distintos aspectos: mĆ”s dinero para las fiestas del pueblo, para vecinos y particulares. Eso y el mito de que la electricidad es la panacea ambiental. Nos hemos acostumbrado a sus ruidos a sotavento, y quienes hoy tienen 25 aƱos no comprenden cómo hablamos de la destrucción de paisaje si siempre estuvieron ahĆ. Quejarse ahora es absurdo y quizĆ” deberĆamos preguntarnos de dónde saldrĆ” toda la electricidad para ese coche elĆ©ctrico al que las autoridades espaƱolas y europeas nos abocan, sin que soltemos ni un balido.
Juan Manuel López Vallina. Correo electrónico
Corrupción en el fútbol hispano
Lo mĆo fue en 1974. VivĆa yo en León (cuando mi destierro, del que no quiero hablar, aunque recuerdo con cariƱo el sĆ©quito que me acompañó en el viaje y a los amigos del Ministerio de la Vivienda en Madrid que propiciaron mi regreso a Burgos), en el nĀŗ 42 del Paseo de la Condesa de Sagasta que acaba en la Plaza de San Marcos (en cuyo hospital estuvo preso Quevedo). Un dĆa bajó del 4Āŗ piso mi buen amigo Ćngel Panero (de la familia del poeta Leopoldo Panero) y me dijo: Ā«Pablo Āæquieres acompaƱarme a Valladolid? Voy a comprar al Ć”rbitro del próximo partido de fĆŗtbol para que la Cultural Leonesa no desciendaĀ» (me enseñó una bolsa repleta de billetes de pesetas). Le respondĆ que muchas gracias, pero que de fĆŗtbol ni sabĆa ni querĆa saber nada. Ćngel Panero se consideró obligado a justificar lo que iba a hacer contĆ”ndome que lo suyo no era nada nuevo, que ya se venĆa haciendo y que incluso algunos jugadores āno todosā estaban en el ajo. El hecho estĆ” prescrito y por eso lo cuento. Sigo leyendo en la prensa barbaridades sobre el BarƧa y el caso Negreira. Como si fuera la gran novedad del fĆŗtbol. Pienso, que sea lo que fuere, antañón es el contubernio futbolĆstico y nihil novum sub sole en el hispĆ”nico futbolĆstico.
Pablo Arribas Briones. Burgos
Qué mala es la emigración
MarĆa fue cuidadora en tiempos de un pariente mĆo. Se paró a saludarme. Yo estaba sentada en la plaza, en una mesa de una terraza de un bar tomando un cafĆ© con mi pareja. La invitĆ© a sentarse con nosotros y a tomar lo que le apeteciera. Era de origen nicaragüense, de mediana edad, entrada en carnes. VestĆa chĆ”ndal y una gorra calada que casi no dejaba ver sus ojos. TenĆa ganas de hablar. Buscaba trabajo de cuidadora de ancianos. Se le murió el Ćŗltimo que cuidaba hacĆa unos meses. Cobraba un subsidio mĆnimo con el que alquilaba una habitación en casa de una conocida del mismo paĆs. Me enseñó la foto de su hija que dejó en su paĆs al cuidado de una tĆa, hace diez aƱos. La niƱa que dejó ya habĆa cumplido diecisĆ©is. Se parecĆa a ella. DespuĆ©s me enseñó en el móvil la foto de su hijo, de unos veinticinco aƱos, al que tampoco veĆa desde hacĆa el mismo tiempo. Ćl habĆa emigrado a Estados Unidos. El padre de sus hijos no quiso saber nada de ellos. MarĆa tenĆa permiso de residencia en EspaƱa y querĆa traer a sus hijos, pero se encontraba sin casa y sin trabajo. Le preguntĆ© por quĆ© habĆa venido a EspaƱa. Me miró sonriendo y me contestó que quiso buscar un mundo mejor, pues en su paĆs sólo conocĆa la miseria, y pensó en sus hijos para darles estudios. Ā«El paraĆso no lo encuentro. Mi hijo se queja de sus condiciones de vida y me pide que lo ayude económicamente. Ā”Ay, Pilar, quĆ© mala es la emigración!Ā», exclamó emocionada. Cuando nos despedimos nos dio un papel con su telĆ©fono por si nos enterĆ”bamos de algĆŗn trabajo.
Pilar Valero Capilla. Zaragoza
Gracias, hƩroe
En estos tiempos que corren, en los que predomina una sociedad egoĆsta y poco altruista, usted no dudó en entregar su vida, en un gran acto de bondad, para salvar la de un pelotón de chavales que practicaban ciclismo en Asturias, cruzando su moto para impedir el paso de un delincuente. Afortunadamente para nosotros, la humanidad, todavĆa quedan hĆ©roes como usted, camuflados mediante un disfraz de persona 'normal', y que no titubean a la hora de hacer lo que les dicta su instinto de superhĆ©roes. Estas palabras estĆ”n escritas desde el agradecimiento y admiración por la generosidad de DĆ”maso GuillĆ©n [guardia civil fallecido el pasado 1 de abril en la carretera AS-236, en Beifar (Concejo de Pravia), al interponerse entre el conductor de un coche robado y un pelotón ciclista de adolescentes que participaban en una competición amateur].
Juan Carlos Pereira. Erandio (Vizcaya)
Por quĆ© la he premiado⦠Porque el verdadero heroĆsmo, y conservar la capacidad de reconocerlo, es el mejor argumento para la esperanza.