El bloc del cartero
Tigre
Recurre a una metĆ”fora felina nuestra carta de la semana para seƱalar uno de los fenómenos mĆ”s relevantes y alarmantes que vive nuestra sociedad: el acceso a la condición de depredador sexual de varones cada vez mĆ”s jóvenes, en la frontera de la niƱez cuando no instalados aĆŗn en ella. Por desgracia, se suman a los muchos depredadores adultos que continĆŗan circulando por ahĆ, para conformar un tigre que nada tiene de la elegancia y la nobleza del animal designado por ese nombre y sĆ toda su tenebrosa ferocidad. Podemos quedarnos en el estupor, en el escĆ”ndalo o en el espanto; tambiĆ©n podemos tomar el torpe atajo de exigir que se encierre a los niƱos para hacerles pagar por lo que deberĆamos evitar que hagan. La clave tal vez estĆ©, una vez mĆ”s, en la carta que nos remite una docente. LeĆ”se. MedĆtese.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
"]
Jubilaciones nada jubilosas
Hace poco despedimos a una compaƱera que se jubilaba. En los muchos aƱos que llevo de profesión, ... no deja de sorprenderme la ligereza y frivolidad con la que hacemos este tipo de actos. Ya sabemos que nadie es imprescindible, que solo somos recambios de un enorme engranaje. Y no es que sea uno demasiado amigo de la pompa y la circunstancia, pero se agradecerĆan despedidas mĆ”s emotivas tras aƱos y aƱos de dedicación, mĆ”s acordes con la pĆ©rdida irreparable que, en no pocas ocasiones, suponen estas jubilaciones. La jubilación de esta profesora, como la de muchos otros compaƱeros a los que me ha tocado despedir, era uno de esos casos. Una profesora abnegada, admirable, un pozo de sabidurĆa y buen hacer, adorada tanto por sus compaƱeros como por los miles de alumnos que han tenido la inmensa fortuna de disfrutar de su magisterio. En medio del jolgorio, esta compaƱera se me acercó con la mirada perdida y me dijo sotto voce: Ā«Lo que mĆ”s me duele es dejar la educación peor que como me la encontré». No parecĆa haber jĆŗbilo suficiente para consolar esa mirada cansada, contrariada, derrotada. Ni rastro de la mirada ilusionada de siempre, de no hace tanto. Nada me duele mĆ”s que esa mirada. Una mirada que es espejo fiel de las miradas de los docentes que seguimos luchando contra la hostilidad y la incomprensión de alumnos, familias y administración, al borde de la desesperación, como soldados perdidos en el territorio enemigo que se ha convertido lo que un dĆa fue el mayor y mĆ”s bello de los anhelos: la educación.
Marie PƩrez Delgado. LogroƱo
Tres geólogos
En la confusión de los medios, se habla de tres trabajadores muertos, de ambulancias, helicópteros, bomberos, equipos de subsuelo y autoridades polĆticas. Pero, abajo, solo hay mineros, rescatando a mineros en la profundidad oscura y salobre. Apenas una hora antes, los tres jóvenes bajaban charlando, tal vez de chicas o de planes de fin de semana; pero, llegando al tajo, su conversación se convierte en una jerga donde se mezclan la ciencia y la minerĆa. Ensimismados, atraviesan la cĆ”mara de explotación donde el techo aparenta solidez (con los lisos, ya se sabe, el golpe avisa). EstĆ”n discutiendo sobre fallas o continuidad de capas, y sus Ć”ngeles de la guarda los ven tan felices, en la oscuridad iluminada por las luces de sus cascos, que se distraen en el instante que la gran losa se desprende. A lo largo de la historia, los exploradores han encontrado su destino en la AntĆ”rtida, en mares ignotos, en cumbres de montaƱas, en el espacio o, como en este caso, en la oscuridad de la mina, donde tambiĆ©n llegan los verdaderos cientĆficos.
Manuel López Vallina. Correo electrónico
Orestes y Rafa
Sentados ante el televisor para ver sus enfrentamientos como si de Rafa Nadal y Roger Federer se trataran, pero utilizando la raqueta del saber aderezada con memoria, concentración, nervios de acero y agilidad mental; han dedicado miles de horas a estudiar no sólo el diccionario, sino todo tipo de materias, aparte de sus respectivas carreras. Ambos concursantes han cumplido al pie de la letra con el famoso dicho de que «el saber no ocupa lugar». Ellos son un claro exponente de que con tenacidad, firmeza y constancia no hay metas que al ser humano se le resistan. Otro aspecto a tener en cuenta es la audiencia de Pasapalabra, muy superior a la llamada telebasura, algo que resulta gratificante. Tanto el burgalés como el sevillano, se han merecido a pulso la fama que se han ganado y su impronta de saber y humildad permanecerÔ indeleble en nuestra memoria. Rodeados como estamos de personajillos famosos, auténticos cantamañanas que se despellejan y parasitan unos a otros frente a las cÔmaras, poder ver programas culturales y amenos respaldados por una gran audiencia con dos auténticos cracks como protagonistas, resulta reparador y esperanzador. Empieza por la C: Cultura. Acceder a ella es cada vez mÔs fÔcil. No pasemos a la D: Desidia, dejadez, desgana, decadencia.
Francisco Javier SĆ”enz MartĆnez. Lasarte-Oria
¿Dónde quedaron los buenos propósitos?
Se han cumplido tres aƱos el 14 de marzo de la declaración del estado de alarma para hacer frente a la pandemia de la Covid-19 en su momento, con un balance de casi 120.000 muertos en EspaƱa y varios millones en el mundo, y no hemos aprendido nada de nuestros errores. ĀæDónde quedaron los buenos propósitos mientras padecimos la terrible lacra? ĀæSe ha hecho justicia con una Sanidad vilipendiada, que lo dio todoā ĀæNo es acaso igual o peor la crispación y la violencia polĆticas? ĀæDónde estĆ” la solidaridad de los que mĆ”s ganan con aquellos que a duras penas llegan a fin de mes? Si a todo ello sumamos una inflación galopante y la cruel guerra de Ucrania, lamentablemente vemos que las cosas estĆ”n peor que antes de la pandemia. QuĆ© mala memoria tenemos, que solo reaccionamos cuando le vemos las orejas al lobo. ĀæEs tan difĆcil realmente la confraternización y la concordia entre nosotros? Refresquemos nuestra memoria y todos aquellos buenos propósitos en aras de una convivencia mĆ”s humana.
Francisco José Eguibar Padrón. Madrid
Las leyes imprimen carƔcter
Hace poco me encontrĆ© con un amigo que me anunció el embarazo de su mujer, esto no serĆa sorprendente si no fuera porque yo le anunciaba el embarazo de la mĆa, que en ese momento debĆa llevar como un mes y el de mi amiga superaba ya los tres. A mi amigo lo veo frecuentemente, aquĆ reside para mi la extraƱeza de que no nos comunicara antes la buena nueva, a nosotros nos faltó tiempo para hacerlo, mi amigo esperó, segĆŗn nos dijo, el tiempo prudente para asegurarse la viabilidad del embarazo y del niƱo. En EspaƱa se puede abortar hasta las 14 semanas, aborto libre y voluntario a decisión de la mujer. Mi amigo no tenĆa, ni tiene, ninguna intención de abortar, pero su elección de tres meses no es casual. Las leyes educan, generan hĆ”bito e imprimen carĆ”cter. Finalmente, mi segundo hijo de momento no nacerĆ”, la pena con la que recibimos mi esposa y yo esta noticia contrasta con la sorprendente naturalidad de la mayor parte de aquellos, incluidos aquellos que mĆ”s te quieren, a los que les hacemos conocedores. La vida en su estadio mĆ”s indefenso pierde protección, sobre ella bajamos la guardia y nos hacemos mĆ”s insensibles. Les podrĆa contar que vivimos en casa con una madre de 95 aƱos, de la que muchos consideran que ya ha vivido bastante cuando te preguntan por su salud. Las normas generan cultura y nos condicionan, ya vamos viendo sus efectos, de momento en nuestra sensibilidad. Queramos o no, valoraremos menos la vida en general y especialmente en sus extremos, y quienes legislan lo saben.
Juan Marcos Lizarbe Lasa. Zaragoza
Las dudas de marzo
Otro marzo mĆ”s y nos planteamos como padres si hemos tomado la decisión correcta de mantener a nuestros hijos en colegios pĆŗblicos o por lo contrario deberĆamos solicitar plaza en algĆŗn concertado o privado. Los cambios de ciclo son importantes y el paso de la primaria a institutos de educación secundaria hace que nos replanteemos este tema cada vez que un hijo hace este trĆ”nsito. Con nuestra primera hija, en este paso de primaria a secundaria, tanto la clase como los profesores hicieron que estuviĆ©semos contentos con la elección. NiƱa responsable, compaƱeros de similar nivel que no entorpecĆan el desarrollo de las clases, profesores motivados han permitido que estemos informados y el transcurso del 1Āŗ curso e incluso el 2Āŗ estĆ” siendo satisfactorio a todos los niveles. Siempre siendo conscientes de que la educación cuenta de nuestra parte y que somos padres universitarios volcados en su formación y educación. Con nuestro segundo hijo nos envuelve este pĆ”nico controlado de paso de primaria a secundaria. Verso suelto por su inatención en temas que no sean de su interĆ©s con notas medias altas. Valoradas todas las opciones seguimos apostando por lo pĆŗblico, eso sĆ, siempre alerta por las variables que puedan surgir y cruzando los dedos porque el resto de la clase cuenten con padres que valoren la educación y la formación.
Mercedes Galindo Toucedo. San JosƩ de la Rinconada (Sevilla)
Un tigre suelto
Aspiro con gusto el olor a cafĆ© en la cocina mientras contemplo el azul del cielo a travĆ©s de la ventana como si lo viera por primera vez. Estoy triste esta maƱana, no por mis aƱos, que pesan ya demasiado, sino por sentir que existe un tigre suelto por ahĆ envileciendo a los hombres. Porque, de lo contrario, no puedo comprender cómo puede haber tanto malnacido engaƱando a los mĆ”s dĆ©biles: jóvenes y niƱos que vencieron a la muerte en el mar y ahora, segĆŗn leo en el periódico, estĆ”n acogidos en Tenerife. Triste ilusión la de ellos si creen que han llegado a puerto seguro porque son observados por verdaderos depredadores sexuales, que llevan esa bestia negra dentro, y son comprados con engaƱos desde sus coches para hacerles sentirse luego mucho mĆ”s desgraciados. Por eso, en esta esplĆ©ndida maƱana, me duele el dolor de estos desvalidos que soƱaron con Europa sin saber que podĆa existir semejante tigre entre nosotros. Tigre que hoy campea a sus anchas y domina tambiĆ©n a nuestros chicos cuando violan en grupo a niƱas indefensas. Chicos que en mis tiempos estaban jugando a la taba tranquilamente en la calle.
Sol Cavero. Madrid
Por qué la he premiado⦠Porque es necesario recordar que quizÔ no haya mayor fracaso colectivo que la pérdida prematura de tantas inocencias individuales.