El bloc del cartero
Videotiros
Una lectora desafĆa la idea de que los videojuegos violentos no generan violencia en la vida real. Respaldan esa tesis los jugadores, los que programan, producen y venden los videojuegos en cuestión y varios estudios cuya financiación nunca estĆ” muy clara, pero sobre la que le cabe al malpensado alguna sospecha. Osa nuestra lectora imaginar que el hĆ”bito adquirido desde la niƱez de abatir figuras con forma humana en la pantalla algo puede llegar a influir en la pĆ©rdida de sensibilidad hacia el dolor del prójimo, y por tanto en la facilidad con que en caso de conflicto con un semejante se propende a atizarle con lo que se tenga mĆ”s a mano, armas de fuego incluidas allĆ donde circulan. A saber. Lo que no cuesta suponer es que el estudio del latĆn, reivindicado en la carta de la semana, genera menos violencia todavĆa.
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titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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'Matar' personas
Tengo 40 aƱos y creo que es importante respetar a los demĆ”s y el medioambiente. ... No tengo hijos, pero intento inculcar estos principios a mis sobrinos. El fin de semana estuve con dos de ellos y āa regaƱadientes, porque dicen que es cansado y prefieren jugar con videoconsolasā accedieron a hacer una ruta montaƱosa. Tras una jornada en la que los vi disfrutar como niƱos, me pidieron permiso para jugar on-line con otros niƱos, argumentando que tenĆan el visto bueno de sus padres. Pasado un tiempo, les propuse dejarlo para dormir y asĆ tener energĆa para las actividades del dĆa siguiente. Ā«TĆa, dĆ©janos acabar la partida que solo nos quedan diez personas por matarĀ», me contestaron. Y yo me pregunto: si ellos y sus amigos, todos entre 8 y 11 aƱos, prefieren dedicar gran parte de su infancia a 'matar' personas, con el beneplĆ”cito de padres y tutores, Āæno estamos ayudando a ver en las noticias cada dĆa mĆ”s personas convertidas en asesinos? ĀæNo estamos haciendo que la vida de los que no conocen no valga nada para ellos?
Cristina Loeda Soto. BƔdames, Voto (Cantabria).
Cerda vietnamita
Tengo 55 aƱos y vivo sola en un estudio de la playa de MatalascaƱas. Desde mi terraza miro el paisaje y si algo me llama la atención bajo para entender mejor quĆ© estoy viendo. El caso de ayer: una chica de 26 aƱos tiene una cerda vietnamita que baja tres veces al dĆa para hacer sus necesidades en una zona donde todos los vecinos llevan a sus perros. Le hice unas fotos con permiso de la dueƱa y el hombre a mi lado me hizo este comentario: Ā«Estas personas que bajan tres veces al dĆa a sus animales a lo mejor tienen padres a los que no llaman ni van a verlos siquiera una vez al dĆa. Y si viven con ellos mucho menos los van a acompaƱar a dar un paseoĀ». El dĆa que bajemos a pasear a nuestros padres en vez de pagar a una persona 24/7 para que lo haga, sonreirĆ©.
Mercedes Aldana DĆaz. Huelva.
El wasap que nadie quiere recibir
CumplĆas aƱos en Nochebuena, como mi mujer. Ese dĆa llegó tu ansiada prejubilación a los 63, despuĆ©s de trabajar desde los 16 en la empresa. Viniste a despedirte a la oficina con tu sonrisa casi infantil, radiante, feliz; con tu aura calmada pero vitalista, llena de planes, viajes, nietos, lecturas postergadas... Ā«Te llamarĆ© pronto. Te debo un cafĆ© con bolloĀ», fue tu Ćŗltima frase. Ayer recibĆ el wasap. Me froto los ojos y me parece el peor sueƱo posible. HabĆas decidido tomarle la delantera a la enfermedad y apagar tu cuerpo sin sufrimiento, en paz y con los tuyos. Que estabas en deuda con la muerte y que habĆa llegado el momento de saldarla. DecĆas que fuimos parte importante de tu vida y que nos querĆas mucho. TĆŗ tambiĆ©n lo fuiste de la nuestra, por la huella que has dejado en quienes te conocimos. AllĆ” donde estĆ©s, compaƱera y amiga, vuela alto y gracias siempre.
Mikel Astigarraga Capa. Donostia-San SebastiƔn.
El poder de los libros
Leo que la librerĆa Lagun, de San SebastiĆ”n, cerrarĆ” próximamente sus puertas por falta de rentabilidad. No es la Ćŗnica, ni es la primera ni, lamentablemente, serĆ” la Ćŗltima. Escucho a uno de sus cofundadores que todo lo que empieza acaba. Y me resisto a creerlo. Nos quedamos un poco mĆ”s solos y bastante mĆ”s huĆ©rfanos, todos, incluso quienes no lo saben, quienes no compran o leen un libro, aquellos que no son conscientes de que el infinito cabe en un simple junco. En el antiguo Egipto a las bibliotecas se les llamaba 'tesoros de los remedios del alma' porque gracias a ellas se podĆa curar la mĆ”s peligrosa de las enfermedades, la madre de todos los males: la ignorancia. Lagun se enfrentó a dos totalitarismos, el franquista y el de ETA, con libros y con actitud, dos poderosas armas no violentas. Resistió y venció. Y ahora, las inhumanas leyes del mercado la doblegan: lo que no pudieron hacer la cĆ”rcel, las amenazas, las bombas, la quema de libros en la calle. Evoco la inmensa biblioteca del visir persa Abdul Kassem Ismael, que se transportaba durante el siglo X de una ciudad a otra, sobre las ordenadas jorobas de camellos. El libro se esfuerza, nos busca y nos llama, a pesar de todo, tanto entonces como ahora. Y pienso en lo que unos labios pronunciaron un dĆa: cuando un anciano muere, una biblioteca se quema. Cuando una librerĆa muere, todos morimos un poco, sin remedio.
Luis AndrĆ©s MuƱiz GarcĆa. Alicante.
El latĆn no sirve
QuĆ© tristeza. El latĆn no sirve. Mi nieto, de 14 aƱos, solicitó LatĆn como optativa en cuarto de ESO. Desde niƱo promovimos la lectura de los mitos griegos y la historia romana. Este aƱo cursó como optativa Cultura ClĆ”sica y llegó con una sonrisa el primer dĆa que escribió en griego antiguo. Ya se mostró feliz al optar por FilosofĆa y saber que tambiĆ©n podĆa tener LatĆn. Hace unos dĆas llamaron del instituto para que optara por otra asignatura, pues los inscritos en LatĆn no cumplĆan el cupo. Entiendo que sean pocos los adolescentes que se interesen por lenguas muertas, pero Āæy los que se interesan? Digitalización, EconomĆa y Emprendimiento son vĆ”lidas para el futuro, pero el latĆn no. ĀæPor quĆ©? Todo lo que es Occidente hoy tuvo su origen en Grecia y Roma. Y en la FilosofĆa. Una lĆ”stima, pero, viendo la falta de vocabulario de nuestros polĆticos y el bajo nivel de muchos programas de televisión, no sĆ© por quĆ© me extraƱa. Muchos que estudiarĆ”n Humanidades no serĆ”n parte del rebaƱo de ovejas de la sociedad futura que aceptarĆ” sin mĆ”s todo lo que les digan. Y mi nieto serĆ” uno de ellos.
Silvia Gladys Lomba Haro. AlxƩn, salvaterra de
MiƱo (Pontevedra).
Por qué la he premiado⦠Por denunciar hasta dónde puede llegar la ignorancia de lo que somos y necesitamos.