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Mi hermosa lavandería

Alexandra Kollontaï

Isabel Coixet

Leo con perplejidad cómo, en múltiples columnas, pódcasts y tribunas, numerosísimos autores parecen atribuirse sin reparos conceptos que podemos encontrar ya en textos de hace muchos decenios escritos por autoras con un coraje y una claridad de ideas apabullantes.

El amor que ella pide es una forma de camaradería erótica habladora, libre de deseos corrosivos y posesivos. Por ello, aboga por la abolición del matrimonio monógamo

«No hay país, ningún pueblo donde la cuestión de las relaciones entre los sexos no haya adquirido un carácter cada vez más candente y ... doloroso», escribió Alexandra Kollontaï, diagnosticando una «crisis sexual aguda», marcada por «el papel que el sexo ocupa en la vida de las personas cuando se lo considera un instrumento de poder». Esta frase, que podría haber sido pronunciada hoy en cualquier país del mundo, tras los recientes escándalos que sacuden a hombres con poder en diferentes estratos de la sociedad, fue formulada en el corazón de la Rusia soviética por esta visionaria nacida en 1872 en San Petersburgo. Ella construyó un proyecto social de premonitaria modernidad: la «reinvención de las formas del amor y de la sexualidad».

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Alexandra Kollontaï

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