Mi hermosa lavandería

Cartografía de la obscenidad

Viernes, 20 de junio 2025, 10:42

Hay obscenidades que susurran y obscenidades que gritan. Las que susurran son las que nos han enseñado a ver el hombro desnudo de una mujer en la Capilla Sixtina, considerado tan provocativo que te entregan una capa de papel, blanca y endeble como un kleenex para cubrir lo que el propio Miguel Ángel pintó en carne divina sobre tu cabeza. Mientras tanto, un hombre en pantalones cortos camina libremente bajo el mismo techo sagrado: sus rodillas, sin nada destacable; sus piernas, una geografía que no amenaza la santurronería de nadie.

Somos ya turistas del dolor ajeno, coleccionando sellos en nuestros pasaportes de empatía sin llegar nunca a ningún lado

Esta es la primera lección de la gramática de la obscenidad: tiene género, es arbitraria y siempre, siempre, se trata de poder.

Pero hay otras ... obscenidades, las que no susurran. Rugen a través de los túneles en los festivales de música, donde las bombas explotan en paisajes sonoros diseñados para 'concienciar' (las comillas aquí son casi una broma). En el Primavera Sound de Barcelona crearon una instalación: gritos de Gaza mezclados con la percusión de la destrucción, un viaje de cinco minutos a través del infierno ajeno antes de emerger al sol, listo para tu próxima cerveza, tu próximo selfie, tu próximo momento de alegría cuidadosamente seleccionado.

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Sobre la firma

Isabel Coixet

Articulista de Opinión

Isabel Coixet (Barcelona, 1960) es una cineasta española ganadora de varios Premios Goya

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